Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
© 2000-2002 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
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Edición 2002 - Número 9


SUMARIO

* POR UN AÑO NUEVO ¿SIN TRASPIES?
Por: Dr. Zenon Sanz
Tema:
Escepticismo
* EN EL CANDELABRO
Por: Luis Alfonso Gámez
Tema:
En el candelabro
* SE DESARMÓ EL BELÉN
Por: José Luis Calvo Buey
Tema:
Religión
* EL AGUA MILAGROSA DE LA HOMEOPATÍA (I)
Por: Javier Armentia
Tema:
Pseudomedicina
* EL AGUA MILAGROSA DE LA HOMEOPATÍA (Y II)
Por: Javier Armentia
Tema:
Pseudomedicina
* EL MÉTODO CIENTÍFICO VERSUS LA CHARLATENERÍA
Por: Felipe Zylbersztajn
Tema:
Pseudociencia
* LAS INVESTIGACIONES DEL NÓBEL D. KAHNEMAN Y LAS CREENCIAS ERRÓNEAS.
Por: Carlos J. Álvarez
Tema:
Psicología
* EL MAGO Y EL CIENTÍFICO
Por: Umberto Eco
Tema:
Escepticismo
* ¿INTERNET PRODUCE DEPRESIÓN Y AISLAMIENTO?
Por: Helena Matute
Tema:
Psicología
* CERO EN CONDUCTA
Por: Fernando Savater
Tema:
Educación
* EL ÍNDICE DEL "TONTO DEL BOTE"
Por: John Baez
Tema:
Escepticismo
* DISNEY POST-MORTEM. LA PRESERVACIÓN CRIÓNICA QUE NUNCA EXISTIÓ.
Por: Pablo Allegritti
Tema:
Leyendas Urbanas
* CREED EN NOSOTROS A CAMBIO
Por: Javier Marías
Tema:
Adicciones -Dependencias-
* RAMÓN NÚÑEZ: "PREFIERO PROVOCAR Y HACER PENSAR A LA GENTE"
Por: María Pilar Perla Mateo
Tema:
Entrevistas
* EL EVOLUCIONISTA MENOS FAMOSO
Por: Pablo Capanna
Tema:
Entrevistas
* PERO, ¡QUÉ FRÁGIL ES LA MEMORIA!.
Por: Julio Valer Corellano
Tema:
Pseudoterapias
* LA OBSESIÓN POR LO ‘MARAVILLOSO’
Por: Ricardo Campo Pérez
Tema:
Escepticismo
* RACIONALISTAS INDIOS CUESTIONAN UN MILAGRO OVÁRICO DE LA MADRE TERESA
Por: Sanal Edamaruku
Tema:
Religión
* LA HORA DE IRSE
Por: Manuel Alcántara
Tema:
Eutanasia
* LA NASA, EN ENTREDICHO. PRUEBA LUNAR
Por: Luis Alfonso Gámez
Tema:
Astronaútica -Exploración Espacial
* ¿NECESITAMOS SUJETOS?
Por: Manuel Cruz
Tema:
Filosofía
* TELEVISIÓN – LA OTRA DIMENSIÓN DE LOS VIAJES EN ASTRAL
Por: Rosa Belmonte
Tema:
Viajes astrales
* LA SECTA RAELIANA ANUNCIA SIN PRUEBAS EL NACIMIENTO DEL PRIMER BEBÉ CLONADO
Por: Luis Alfonso Gámez
Tema:
Sectas
* LOS SEGUIDORES DE RAËL INTENTARON ABRIR UNA EMBAJADA ALIENÍGENA EN ISRAEL
Por: Luis Alfonso Gámez
Tema:
Sectas
* LA COMUNIDAD CIENTÍFICA NO SE CREE EL ANUNCIO DE CLONACIÓN DE LOS RAELIANOS
Por: Orlando Lizama
Tema:
Sectas
* CLONAID ANUNCIA UN NUEVO NACIMIENTO PARA 2003
Por: EFE
Tema:
Sectas
* JUAN LERMA: "LOS HECHOS CIENTÍFICOS SON INEXORABLES"
Por: Javier López Rejas
Tema:
Entrevistas
* SALVADOR MARTÍNEZ: "EL USO DE CÉLULAS MADRE ES UNA DECISIÓN POLÍTICA"
Por: Javier López Rejas
Tema:
Entrevistas
* LA MOLÉCULA QUE CONTROLA LOS GENES, HALLAZGO DEL AÑO SEGÚN LA REVISTA "SCIENCE"
Por: Ángela Boto y Pablo Jauregui
Tema:
Ciencia
* UN ESTUDIO CONCLUYE QUE "LA RAZA" NO ESTÁ DETERMINADA POR LOS GENES
Por: Redacción de El Mundo
Tema:
Genética
* DESMANTELAN UN LABORATORIO CLANDESTINO QUE FABRICABA MEDICAMENTOS COMPLEMENTARIOS A LOS ALIMENTOS
Por: Agencias
Tema:
Pseudomedicina
* CARTA A CARBALLAL Y A MUNDO MISTERIOSO
Por: David De Cos
Tema:
Magufos
* COMENTARIOS SOBRE EMBRIONES Y CÉLULAS MADRE
Por: Erick Stengler
Tema:
Clonación
* COMENTARIO A "ENGAÑADOS POR UN... ¿ESCÉPTICO?”
Por: Carlos Quintana
Tema:
Pseudoescepticismo
* EL COLEGIO DE MÉDICOS DE ALICANTE PROMUEVE LAS PSEUDOMEDICINAS
Por: Un médico de Alicante
Tema:
Pseudomedicina
* SOLICITAN QUE EL CIELO SEA DECLARADO BIEN DE INTERÉS CULTURAL EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
Por: Juan Andrés García Escusa
Tema:
Astronomía
* VISCOSIDAD
Por: Carlos Xabier
Tema:
Ecologismo


POR UN AÑO NUEVO ¿SIN TRASPIES?
Dr. Zenon Sanz
TEMA: Escepticismo

Siempre que por estas fechas suena el teléfono, y oigo del otro lado de la línea la zalamera voz de nuestro querido director, me hecho a temblar y no puedo pensar mas que en los terribles e inconfesables actos que he debido de cometer en alguna vida pasada, de esas en las que creen los yuppies postmodernos de restaurante budista y pirámide de aluminio orgónica en la testa, para merecer el encargo anual del “¡allá va la despedida!”

Debo reconocer que siempre he sido un hombre fácil de convencer y es que nunca he sido capaz de decir que no, sobre todo después de una copiosa comida cubana, rematada con un buen cognac y un sabroso puro canario (nuestro director prefiere los puros habanos pero yo se lo achaco a la inexperiencia que acompaña a su juventud).

Total que, una vez más, heme aquí, acabando el año y pergeñando, de modo totalmente apresurado, unas palabritas con las que desearles a todos Uds., suscriptores y colaboradores de “El Escéptico Digital”, que el nuevo año, que dentro de unas horas vamos a comenzar, sea, por lo menos en lo referente al avance social del pensamiento crítico, algo mejor que el que acaba. La experiencia, y créanme que acumulo incluso bastante más de la que me gustaría reconocer, me indica que no ha de ser así pero como el soñar es libre y por ahora no paga impuestos haremos la vista gorda y, cuando den las doce campanadas, levantaré mi copa por que el nuevo año nos traiga una programación televisiva en la que la estulticia mediática deje paso a contenidos que, a la par de divertidos, sirvan para formar a los ciudadanos. Levantaré mi copa porque, definitivamente, los timadores de las mal llamadas “medicinas complementarias” – sean reconocidos colegiados o intrusos – acaben en el lugar que les corresponde, es decir, ante los tribunales. Levantaré mi copa porque los videntes, nigromantes, quiromantes y demás “mantes” dejen de ocupar un puesto tan prominente en el ocio con que todos los medios de comunicación nos obsequian, sobre todo en estas fechas. Levantaré mi copa porque nuestros políticos comprendan que aunque parezcamos tontos no es porque realmente lo seamos sino porque nuestro instinto de supervivencia nos ha enseñado a aparentarlo. Levantaré mi copa porque la injusticia social y la incultura, que conlleva indefectiblemente aparejada, deje paso a un sistema de valores humanistas, en el que el individuo sea capaz de desarrollarse plenamente. Levantaré mi copa… por tantas y tantas razones que sería arduo e inacabable transcribirlas aquí una a una.

Sin embargo, hay tres muy especiales que no me gustaría dejar en el tintero. La primera, hace referencia a todas esas personas que, día a día, bregan en las costas de Galicia por retirar ese chapapote, galipote o como quieran llamarlo que ennegrece todo lo que toca menos las conciencias de quienes tomaron las decisiones equivocadas que nos han llevado a tan difícil e irremediable situación. La segunda, tiene como objeto el desear que quienes confunden el pseudoescepticismo con el pensamiento crítico y consideran que en la lucha contra el charlatanismo todo es válido, incluso las más burdas mentiras, reconsideren sus postulados o amanezcan al nuevo año marginados del movimiento escéptico internacional. Finalmente, la tercera, hace referencia a nuestra propia comunidad escéptica, a todos y cada uno de quienes conformamos esta colectividad del Escéptico Digital, que alcanza actualmente los 1.919 miembros, para que sigamos nutriéndonos mutuamente y creciendo intelectualmente.
Recibid pues mis mejores deseos de paz, felicidad y prosperidad.



EN EL CANDELABRO
Luis Alfonso Gámez
TEMA: En el candelabro

1. GEENOM Y JIMÉNEZ DEL OSO APUESTAN POR EL 'BIO-BAC'.

José Antonio Campoy y Fernando Jiménez del Oso han escrito sendos editoriales en favor del 'Bio-Bac', el 'no medicamento' con que algunos han hecho su agosto a costa de la desesperación de enfermos terminales o crónicos. 'Discovery Dsalud' (http://www.dsalud.com), la revista que dirige Campoy, es una publicación partidaria de toda pseudomedicina, cuanto más delirante mejor. Su contenido está a tono con el talante de su director, quien publicó hace unos años un libro dedicado a una entrevista con un extraterrestre, prologado favorablemente por Fernando Sánchez Dragó, entre otros 'intelectuales'. Geenom, que así se llama el alienígena, llegó a contar con consultorio mensual en 'Más Allá'. De Jiménez del Oso, qué les voy a contar que no sepan... Pues bien, ambos -el primero en 'Discovery DSalud' y el segundo en 'Enigmas Express'- achacan la retirada del mercado del fraudulento producto a una conspiración urdida desde multinacionales, que Jiménez del Oso, título de Medicina en mano, califica de “criminal campaña”. Era de esperar esta reacción en medios de comunicación rentables gracias a la publicidad de videntes, curanderos, astrólogos y demás engañabobos. A fin de cuentas, defienden las alubias. Mejor nos iría en España si las autoridades no fueran tan perezosas y actuaran más frecuentemente contra los buhoneros que, alardeando de título de Medicina, venden productos como 'Inmuno-PFS', un suplemento vitamínico presentado por Citi Pharmaceuticals, Corp. (http://www.citimiami.com), compañía radicada en Miami y presidida por el español José Manuel Frías, como “la esperanza natural contra el cáncer y el sida avalada por científicos”. 'Inmuno-PFS' se vende por Internet y, al igual que 'Bio-Bac', cuenta con el aval de una serie de médicos cuya honestidad me merece el mismo juicio que las de Campoy y Jiménez del Oso. Ya es hora de que las autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto, se dejen de campañas de imagen y emprendan una lucha activa contra los vendedores de falsas esperanzas. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estadounidense anunció a mediados de diciembre que va “a ser agresiva” con aquéllos fabricantes de complejos vitamínicos que incurran en publicidad engañosa, cuyos productos se anuncien como el 'Inmuno-PFS' y el 'Bio-Bac'. Bienvenida sea la medida y ojalá nuestro Gobierno tomara nota.

2. BENÍTEZ, EL 11-S Y LOS PSEUDOESCÉPTICOS ARGENTINOS.

Ahora que va a regresar a Televisión Española con su serie 'Planeta Encantado' alguien debería recordar a nuestros políticos y a la sociedad en general quién es Juan José Benítez, autor cuyo currículo de disparates e insensateces es tan amplio como miles los kilómetros que dice haber recorrido tras el misterio. ¿La última? Que el ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono fue organizado por altas instancias del Gobierno de Estados Unidos. Lo dijo en septiembre, durante la presentación de su libro 'Mi Dios favorito', que por prudencia sólo me he atrevido a hojear. “Todo estuvo diseñado por los propios norteamericanos”, afirma el novelista navarro sobre los atentados terroristas. Otros dos hispanos, Christian Sanz y Norberto Maraschi, tampoco creen que un avión se estrelló contra el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. Lo sorprendente es que hasta hace poco ocupaban la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, de la Asociación Argentina de Lucha contra las Pseudociencias (ASALUP), que por cierto carece de personalidad legal (http://www.asalup.org). Sanz dimitió después de descubrirse que plagió un artículo y que un fax que presentó como prueba en un debate televisivo era una burda falsificación. El descubrimiento del fraude del fax corrió a cargo de auténticos escépticos a quienes los responsables de ASALUP y Héctor Walter Navarro, un pseudoescéptico encarnación de la telebasura en Argentina, intentaron desacreditar. Sanz, Maraschi y Navarro respondieron con insultos a los críticos hasta que tuvieron que callar aplastados por las pruebas del plagio y de la falsificación. La historia es apasionante e inquietante: los auténticos escépticos argentinos -Alejandro Agostinelli, Alejandro Borgo, Enrique Márquez y Max Seifert - están defendiendo a capa y espada la racionalidad frente a aquéllos que únicamente buscan el beneficio personal y que, si no están en las filas de Benítez y compañía, es porque hay demasiada competencia. Lean “¿Está el escepticismo organizado argentino en manos de conspiracionistas?” (http://www.superiores.blogalia.com) y les aseguro que se preguntarán el porqué de los signos de interrogación.

3. BLAKE Y LA PASIVIDAD ESCÉPTICA

Lástima que, a pesar de que era sencillo, nadie desde el escepticismo español retó públicamente al ilusionista Anthony Blake cuando anunció que iba adivinar el 'gordo' de la Lotería de Navidad. Hubiera bastado, para que quedara claro desde el principio que era un truco, retarle a que escribiera el número premiado no en uno, sino en dos libros, y uno fuera custodiado por ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (http://www.arp-sapc.org) y abierto en ausencia del mago después del sorteo. No se hizo. Blake puso en escena el truco, 'acertó' y se montó la gorda. Vamos, que parte del público quedó convencida de que había adivinado el número premiado. Gente nada proclive a lo paranormal daba crédito a algo que había visto con sus ojos: cómo el ilusionista sacaba de una caja un libro y mostraba, después de salir el premio agraciado, una página en la que figuraba el número del 'gordo'. Esas personas daban por hecho que el ilusionista había escrito el número en el papel días antes. No se les ocurría pensar que, si no lo había enseñado antes, es porque allí no había nada escrito. ¿Ingenuos? Sí, claro. Pero también una prueba de que nunca tienen los escépticos organizados que bajar la guardia ante individuos como Blake que gustan de tontear con el 'lado oscuro'.

4. LOS FINANCIADORES DE LO PARANORMAL.

La publicidad es la principal vía de financiación de las publicaciones esotéricas. Al margen de las empresas del sector del misterio (teleadivinos, vendedores de amuletos, etcétera), hay instituciones y entidades que financian -mediante la inserción de publicidad- las revistas paranormales. En diciembre, los anunciantes que han colocado publicidad en 'Año Cero' (A), 'Más Allá' (M), 'Enigmas' (E) y 'Enigmas Express' (EE) son:

Editoriales: EDAF (EE), Obelisco (A y M) y Robin Book (A y M).

Otras: CCC (A, E) y 20th Century Fox Home Entertainment (A, E y M).

5. FELIZ AÑO NUEVO

© Copyright Luis Alfonso Gámez, 2002.
Prohibida la reproducción.



SE DESARMÓ EL BELÉN
José Luis Calvo Buey
TEMA: Religión

Siempre he visto algo poético en montar un belén, en reconstruir una escena pretendidamente histórica. En un lado el portal, en otro la anunciación a los pastores, la matanza de los inocentes, los reyes magos... y si el presupuesto lo permite, una fuente de la que mana agua, casas con luces incorporadas... Todo ello sobre un manto de arena y bajo una capa de nieve de textura sorprendentemente similar a la de la harina.

Quizás por ello, todos los 8 de diciembre procedo a abrir las cajas guardadas de un año para otro, en una las escorias de carbón, (el mejor material para construir montañas que pueda desearse), en otra las luces de colores, en otra las figuras... y a montar un decorado teatral para los distintos personajes, lavanderas, pastores, soldados... pero, recordando el título de la obra de Pirandello ¿a qué autor deberían buscar?

La mayoría de las personas responderían que a los evangelistas ¿no? Sin embargo, las escenas representadas en un belén obedecen a una acumulación de elementos míticos de diversas procedencias aglutinados a lo largo del tiempo para paliar que lo que sabemos con certeza histórica de la infancia de Jesús se resume en una sola palabra: nada. Oh, sí existen dos relatos evangélicos de la Natividad, uno debido a Mateo y otro a Lucas (Marcos y Juan guardan silencio sobre el tema lo que no deja de resultar curioso) pero ambos ofrecen versiones imposibles de conciliar, pese a lo cual, un belén es precisamente una mezcla de ambas versiones (y alguna más, como veremos).

Del relato de Mateo puede inferirse que María y José vivían en Belén. María esperaba un hijo sin haber mantenido relaciones sexuales con su esposo por lo que éste decide repudiarla. José recibe en sueños la visita de un ángel que le advierte que no lo haga porque la criatura viene del Espíritu Santo. El niño nace en casa, en Belén.

Según el relato de Lucas, José y su prometida, María, vivían en Nazaret. María recibe la visita de un ángel que le comunica que va a ser madre de un niño que concebirá por acción del Espíritu Santo. A consecuencia del censo de Quirino, el matrimonio se desplaza a Belén dónde nace el niño que es recostado en un pesebre por estar llena la posada.

Después del nacimiento, según Mateo, llegan a Jerusalén unos magos de Oriente que han conocido por una estrella que había nacido el rey de los judíos y preguntan a Herodes que dónde pueden encontrarle. Éste les dirige a Belén pidiéndoles que, cuando le localicen, se lo comuniquen para ir, él también, a rendirle homenaje. Una estrella guía a los magos hasta el niño al que ofrecen oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños de que no volvieran a ver a Herodes, los magos regresan a casa por otro camino. José recibe, también en sueños, la advertencia de que abandonen Belén pues Herodes va a matar al niño. La familia huye a Egipto. Herodes ordena asesinar a todos los niños de menos de dos años en Belén y en sus alrededores. Cuando Herodes fallece, José recibe una nueva visita angélica y regresa a Judea pero temiendo al rey Arquelao, hijo de Herodes, se traslada a Galilea, al pueblo de Nazaret.

Según Lucas, después del nacimiento un ángel anuncia la nueva a los pastores de Belén que acuden a adorar al niño. A los ocho días el niño fue circuncidado y después fue presentado en el Templo de Jerusalén. Cumplidos los prefectos legales, la familia regresa a Nazaret.
Como vemos, los únicos elementos comunes a las dos narraciones es que Jesús había sido concebido por acción del Espíritu Santo, que nació en Belén y que acabó viviendo en Nazaret, aunque por motivos muy distintos. Todos los demás elementos son únicos, la estrella, los magos, la matanza de los inocentes y la huida a Egipto sólo existen en Mateo. El censo, el pesebre, la anunciación y la adoración de los pastores sólo existen en Lucas.

¿Algo de todo ello es cierto? Podemos descartar como pura fábula al censo (como ya vimos en un anterior artículo) y la matanza de los inocentes. Flavio Josefo dejó un relato muy vivo de las maldades de Herodes y, sin embargo, no menciona en ningún momento tal fechoría. ¿Por qué entonces la inclusión de tales elementos? El análisis de Mateo nos dará la respuesta. En su relato incluye cuatro profecías mesiánicas que quedaron cumplidas en la Natividad, (Is. 7,14, Miq. 5,1, Os. 11,1 y Jr. 31,15) además de una referencia inexistente a que según los profetas se le llamaría Nazareno. Las profecías se relacionarían, por el orden citado, con el nacimiento de una virgen, el nacimiento del Mesías en Belén, el regreso de Egipto y la matanza de los inocentes. Vemos, pues, que la razón para incluir la matanza de los inocentes fue, precisamente, el de poder asegurar que se había cumplido la profecía. Si vamos a los versículos citados y a su contexto veremos que a Mateo no le importó tergiversar el sentido de las profecías (que, a veces, ni lo son) del Antiguo Testamento con tal de presentar a Jesús como el Mesías anunciado. El de Isaías se refiere a acontecimientos contemporáneos del profeta: “Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo.” [1] (Is. 7,16) Esos dos reyes eran “Rasón, rey de Aram, con Pécaj, hijo de Romelias, rey de Israel...” [1] (Is. 7,1) y todo ello “En tiempo de Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, rey de Judá...” [1] (Is. 7,1). El texto de Miqueas sí es una profecía mesiánica... que no puede hacerse coincidir con Jesús: “Él será la paz. Cuando Asiria invada nuestra tierra, y pise nuestro suelo, le opondremos siete pastores y ocho capitanes. Ellos pastorearán a Asiria con la espada, y al país de Nemrod con el acero. Él nos librará de Asiria, cuando invada nuestra tierra, y pise nuestro territorio.” [1] (Miq. 5, 4-5). El de Oseas es una referencia a la historia del Éxodo: “Cuando Israel era niño, lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.” [1] (Os. 11,1). El de Jeremías tampoco puede relacionarse con Jesús, en primer lugar porque menciona a Ramá que no a Belén y, en segundo lugar, porque los hijos por los que lloran: “volverán de tierra hostil, y hay esperanzas para tu futuro –oráculo de Yahvé-: volverán los hijos a su territorio.” [1] (Jr. 31, 16-17). El texto que no corresponde a ningún fragmento del A. T. parece ser una mala interpretación de Is. 11, 1 en el que se dice del Mesías: “Saldrá un vástago (nezer) del tronco de Jesé...” [1] y Mateo interpretó nezer por Nazaret. No es la única vez en que Mateo confunde un texto hebreo. La profecía de Isaías no hace referencia a una virgen sino a una joven, aunque en este caso parece que la mala traducción podía no ser suya sino de la Septuaginta (traducción de la Biblia al griego).

Queda pues demostrado el interés de Mateo en presentar a Jesús como un ser excepcional desde el comienzo de su vida. A este recurso de “cumplimiento de las profecías” añade varios tópicos comunes en su época para ensalzar a una persona. La concepción por una acción divina no hubiera sorprendido a los greco-latinos que tenían varios antecedentes en su propia mitología: Hércules, Perseo... y que incluso concedían ese carácter a personajes reales como Alejandro y Octavio al que tampoco le faltó quién le atribuyera haber nacido pese a una prohibición del Senado, asustado por un presagio de que nacería un rey, que su nacimiento había sido anunciado por distintos fenómenos e, incluso, que había ascendido al cielo (Véase la Vida de Augusto, XCIV y ss. en Los Doce Césares de Cayo Suetonio).

Otro tanto puede decirse de Lucas, aunque en este caso los paralelismos se pueden encontrar en las mitologías orientales como en las leyendas de Krisna o Buda.

Otros elementos belenísticos, sin embargo, no provienen de los relatos evangélicos canónigos sino de los apócrifos o de la literatura cristiana. Por ejemplo, fue Orígenes el que convirtió la estrella de Belén, mencionada por Mateo y en el apócrifo del Protoevangelio de Santiago, en un cometa. También fue obra suya el dictamen de que los magos (de los que Mateo no cita el número) fueron tres. En el S VII se les convirtió en reyes y en el S VIII se les pusieron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. El buey y la mula aparecen en el apócrifo Evangelio del Pseudo-Mateo en cumplimiento de una profecía atribuida a Habacuc, que resulta ser, nuevamente una mala traducción.

Otros elementos presentes en los apócrifos, sin embargo, no tuvieron la misma suerte. Por ejemplo, la partera que ayuda a María o Salomé comprobando con su dedo la virginidad de María tras el parto (episodios narrados en el Protoevangelio de Santiago) no llegaron a convertirse en figuritas.

Si las historias de la Natividad y, por consiguiente, su plasmación belenística son producto de una mezcolanza de tradiciones de diverso origen, lo mismo podemos decir de las Navidades como fiesta. Dado que nadie tenía ni la menor idea del día en que nació Jesús (tampoco del año) la Iglesia se apropió de unas fiestas romanas ya existentes, las Saturnales que, desde un origen como celebración agrícola del solsticio de invierno, fueron aumentando su duración y convirtiéndose en algo que aún hoy podríamos identificar. Las escuelas se cerraban y los niños recorrían las calles gritando: Io, Io, Saturnalia! lo que venía a suponer el inicio del jolgorio. Durante esas fechas no se podían emprender acciones militares para no perturbar la alegría y la paz. En un ambiente de hermanamiento aparente, los esclavos podían sentarse a la mesa con sus señores e, incluso, reprenderles sus vicios sin temer ningún castigo. Se celebraban banquetes públicos y se bebía más de la cuenta. También eran las fechas en que los conocidos se intercambiaban regalos. Por último, se permitían los juegos de azar en público. Los cristianos que hoy protestan por la comercialización de las fiestas, tal vez deberían considerar que siguen siendo lo que eran antes de que surgiera su religión.

En cualquier caso, tanto para romanos como para cristianos, había en estas fiestas un valor coincidente que comparto y que desearía que se hiciera realidad por encima de cualquier consideración formal: Paz en la Tierra. Amén

NOTAS:

[1] Nueva Biblia de Jerusalén. Traducción: J. Moya et al. Dirección: José Ángel Ubieta López. Editorial Desclée De Brouwer. Bilbao, 2000.



EL AGUA MILAGROSA DE LA HOMEOPATÍA (I)
Javier Armentia
TEMA: Pseudomedicina

El pasado 26 de noviembre, la serie "Horizon" de divulgación científica de la cadena pública británica de televisión, la BBC, emitía un polémico programa sobre la homeopatía, una de las llamadas "medicinas alternativas" que más popularidad están alcanzando en todo Europa. En él, contando con las opiniones a favor y en contra de diversos expertos, se sometió a prueba -una vez más- alguna de las afirmaciones de esta práctica, como que la acción de algunos medicamentos se puede efectuar incluso en dosis tan ínfimas que ni siquiera una sola molécula del producto está realmente presente. Algo que, como calificaba el físico Robert Park en el mismo programa "es simplemente ridículo", porque desafía las leyes de la ciencia.

En cualquier caso, cabría pensar, aunque no se entienda por qué, o aunque vaya en contra de lo que conocemos del Universo, si algo funciona, se debería investigar, y aplicar. No en vano, la historia de la práctica médica muestra cómo se han ido empleando terapias y fármacos que funcionaban adecuadamente aunque no se supiera por qué lo hacían: por ejemplo, la aspirina tiene más de cien años, aunque sólo hace un par de decenios se comenzó a entender cómo afectaba el ácido acetil salicílico a la síntesis de las prostaglandinas. Su uso como analgésico, mucho antes, estaba bien atestiguado.

Con la homeopatía, sin embargo, las cosas no parecen tan sencillas. Las bases de esta práctica se establecieron en 1810, cuando un médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843) publicó el Organon der Rationellen Heilkunde, en el que establecía una teoría completa sobre el origen de las enfermedades y sobre la manera de curarlas, utilizando mecanismos similares a los que causan los males, de ahí el nombre "homeopatía" (curar con lo similar) y el adagio en latín similia similibus curantur conocido como "ley de la similitud". Esta idea no era nueva de Hahnemann, sino un principio de la medicina medieval casi mágica de Paracelso. En esencia, si una enfermedad produce una serie de síntomas en una persona, y si conocemos una sustancia que provoque síntomas similares, precisamente esa sustancia y no otra, será la que pueda curarle. Evidentemente, Hahnemann comprendió que tal administración podría sin duda empeorar la condición del paciente, por lo que intentó diluir el fármaco de manera extrema, para que sus propiedades curativas permanecieran, pero no sus efectos adversos.

¿Cómo se le pudo ocurrir a una persona de finales del siglo XVIII tal idea? Normalmente se apunta a la manera en que entonces se trataba una enfermedad mortal, la sífilis. La única curación posible era la administración de vapores de mercurio, muy venenosos, que provocaban de hecho la muerte de gran parte de los pacientes. Hahnemann intentó probar otra manera, diluyendo los diferentes "venenos" hasta hacerlos inocuos. En aquella época, la teoría atomista de la materia no era demasiado popular, y la química moderna estaba comenzando a nacer, con las contribuciones de Lavoisier y Dalton. Un coetáneo del padre de la homeopatía, el italiano Amedeo Avogadro (1776-1856), establecía exactamente un año después de la publicación del Organon un principio fundamental para la química: "los volúmenes iguales de cualquier gas a idéntica temperatura y presión contienen el mismo número de moléculas". Este Principio de Avogadro se basaba en que la materia no se puede dividir indefinidamente, sino que existe una unidad, la molécula, que es la mínima cantidad de una sustancia que mantiene sus propiedades químicas. El número de moléculas en un volumen característico de un gas (lo que los químicos denominan un mol, 22,4 litros a 0ºC de temperatura y 1 atmósfera de presión) es enorme, el llamado número de Avogadro: 6,023 x 10^23 , es decir, aproximadamente un seis y veintitrés ceros detrás: ¡seiscientos mil trillones de moléculas!

Sin embargo, las disoluciones homeopáticas son incluso mayores. Típicamente, se parte de una porción de una sustancia determinada y se diluye por vez primera en cien veces ese peso (imaginemos 1 centímetro cúbico de esencia vegetal en agua para completar un litro, por ejemplo). Esta disolución es llamada 1C ("un centesimal hahnemanniano). Entonces se le somete a una agitación específica (llamada "sucusión"), y se vuelve a disolver: se toma 1cc y se completa hasta un litro, utilizando agua. En este segundo centesimal (2C) tenemos una parte de sustancia en diez mil de agua destilada. Una vez pasada la agitación, se sigue diluyendo: el 3C tiene una parte en un millón, el 4C una parte en cien millones... Cuando se repite este proceso y se obtiene un 12C (algunos medicamentos homeopáticos afirman diluir hasta 30C) entramos en un serio conflicto con la química. Porque hemos disuelto hasta tener una parte en un cuatrillón, ya es menor que el número de Avogadro. Esto quiere decir que si tuviéramos un mol de moléculas de la sustancia inicial, en esa disolución ya no tendríamos probablemente ni una sola molécula. Evidentemente, si seguimos diluyendo seguiremos igual: sólo tendremos agua (o alcohol, a veces empleado como disolvente en homeopatía).

Si disolviéramos un grano de sal en todos los océanos de la Tierra, la disolución resultante sería incluso mayor que la de un medicamento homeopático. Pero pocas personas creerían que tomando una gota de esa agua tomaríamos algo de aquel grano de sal. Sin embargo, se estima que un 40% de los fármacos que se venden en Francia, pertenecientes a los laboratorios homeopáticos, tienen aún menos concentración. Y la gente los toma creyendo que realmente está tomando algo...

En el programa de la BBC se sometió a prueba, precisamente, esta posibilidad. No era la primera vez, pero se utilizó una disolución homeopática que se aplicó, en varios laboratorios, junto con otras muestras que sólo contenían agua destilada, a cultivos de células, para comprobar si tenían algún efecto. Las pruebas se realizaron con todos los controles adecuados, y con el acuerdo de la principal sociedad homeopática inglesa sobre los protocolos. Se ponía en juego algo más de un millón de dólares que la Fundación James Randi, creada por el ilusionista americano y firme opositor a las pseudociencias, ofrece a quien pueda demostrar un fenómeno paranormal (como que la homeopatía funciona). Los resultados volvieron a ser negativos para la homeopatía: no funcionó.

¿Y Por Qué Tiene Tanto Éxito?

A lo largo de los años se han ido realizando numerosos análisis científicos de las afirmaciones homeopáticas, y a menudo nunca se ha encontrado efecto alguno, aunque otras veces ha habido algún indicio de que podría estar sucediendo algo. Los médicos suelen achacar estos resultados más al llamado efecto placebo, es decir: el mero hecho de tomar una medicina hace que el paciente mejore. ¿Se trata de algo aún más esotérico que las extremas diluciones de la homeopatía? Realmente no, y dice más de la manera en que interactúan en las personas las terapias y las expectativas. La semana que viene profundizaremos en este asunto, siguiendo con el análisis de la homeopatía.



EL AGUA MILAGROSA DE LA HOMEOPATÍA (Y II)
Javier Armentia
TEMA: Pseudomedicina

Nos referíamos anteriormente a la imposibilidad física de entender cómo funcionan las extremas diluciones de los medicamentos homeopáticos. Nacida a comienzos del XIX, esta práctica pseudomédica sufrió precisamente de este problema, llevando desde entonces un desarrollo paralelo y aparte del resto de las prácticas médicas que poco a poco irían configurando la medicina científica: la mejor comprensión del origen (o etiología) de las enfermedades, el descubrimiento de microorganismos y agentes patógenos, el desarrollo de una farmacopea basada en el efecto que ciertas sustancias tienen en el organismo chocan frontalmente con los postulados más bien filosóficos de Hahnemann. Por ejemplo, en homeopatía realmente síntomas y enfermedad son la misma cosa, y se llega al extremo de afirmar que "no hay enfermedades, sino enfermos": son los síntomas de una persona concreta los que se estudian para buscar un remedio que, sin diluir, provoca el mismo cuadro. Algunas veces se ha comentado que este proceso es la base de las vacunas, pero realmente no es así: las vacunas utilizan la capacidad inmune del organismo para "aprender" a atacar una versión débil de un patógeno. No se trata por lo tanto de una curación, sino de medicina preventiva. Por otro lado, a ningún médico se le ocurriría tratar una meningitis meningocócica, ocasionada por una bacteria, con una disolución de un preparado de las bacterias. Los homeópatas, afortunadamente, tampoco lo hacen, y normalmente recurren a la medicina alopática (como ellos la llaman) cuando se presenta una enfermedad seria en la que la ciencia puede proporcionar una respuesta adecuada.

Éste es un factor muy importante que a menudo se soslaya: la homeopatía se autolimita a un tipo de dolencias normalmente inespecífico o mal definido, a menudo dolores con cierta tendencia crónica o de remisión espontánea, que en la medicina convencional no disponen de una cura completa, sino de paliativos farmacológicos principalmente de tipo analgésico. Su propia vocación complementaria le ha permitido permanecer frente al avance imparable de la ciencia médica. De esta manera, es fácil comprender que cualquier proceso que permita al paciente sentirse mejor será contado como un éxito por los homeópatas.

El otro factor que permite entender por qué los pacientes (y los practicantes) de la homeopatía -y de muchas otras medicinas llamadas alternativas- tienen la impresión de que se curan con estas terapias es conocido en medicina con el nombre de efecto placebo. Placebo es cualquier sustancia que, sin contener principio activo, se suministra a un paciente con el "engaño" de que es un fármaco capaz de curarle. Usados desde antiguo para complacer a los pacientes que querían una solución a problemas que el médico no podía realmente solucionar, el término (que viene del latín, "te complaceré") tuvo durante mucho tiempo una connotación negativa.

Sin embargo, comenzó a valorarse en medicina especialmente a partir de los trabajos de H.K. Beecher en 1955, quien comprobó que cerca de una tercera parte de las personas que tomaban un placebo realmente acababan curándose. Una primera interpretación sería de índole psicosomática, como si la mente fuera capaz de, esperando curarse, llegar realmente a la curación. Beecher es también responsable de que los ensayos clínicos de cualquier fármaco se hagan con técnicas estadísticas "de doble ciego", es decir, que ni los pacientes ni los médicos involucrados en la prueba sepan a priori si el sujeto está tomando la medicina que se quiere analizar o un placebo. Beecher comprobó que en muchas ocasiones la existencia de un grupo de control (que no toma la medicina) no era suficiente para comprobar si un medicamento era efectivo: a menudo actuaban las expectativas del paciente, en otras procesos como la regresión o curación espontánea durante el tratamiento. Para complicar aún más las cosas, si no se tenía cuidado de que tampoco los médicos conocieran si una persona estaba tomando la medicina o un placebo, como se comprobó, los resultados resultaban dudosos: los propios investigadores son humanos y, por ello, sujetos también a los mismos efectos de querer que algo funcione o de interesarse por el trabajo.

Los trabajos de Beecher y muchos otros análisis realizados en los últimos cincuenta años han permitido entender mejor el mecanismo por el cual un placebo (una simple píldora azucarada, por ejemplo) puede funcionar como una medicina. Por un lado está el hecho de que muchas enfermedades, incluso graves, tienen una evolución que de forma espontánea llega a la completa remisión o, al menos, a la mejoría. Una persona que está tomando un fármaco interpretará esa mejoría de su condición como efecto de la sustancia. Por otro lado, hay factores estadísticos, como la regresión a la media, que en muchos casos funcionan (sobre todo cuando se realizan ensayos clínicos en los que seleccionan enfermos por una determinada característica: por ejemplo, si se eligen pacientes que tengan la tensión alta de entre una población más amplia, existe un sesgo estadístico que, de forma matemática, conducirá a que un porcentaje de ellos disminuya su tensión incluso sin terapia alguna). Pero también hay que tener en cuenta efectos psicológicos: el paciente tiene una "creencia" en que la enfermedad será curada; además está el fenómeno de la sugestión, algo fundamental en la relación entre médico y paciente. Muchas terapias, no sólo la medicina homeopática, tienen en el efecto placebo la más probable explicación de su funcionamiento.

¿Placebo Homeopático?

En el caso de la homeopatía, los análisis clínicos que se han realizado en los últimos cincuenta años no consigue poner en claro si aparte del efecto placebo hay algo más. Cierto es que se han publicado muchos trabajos apoyando la acción de medicamentos homeopáticos extremadamente diluidos, pero en revisiones y meta-análisis realizados, donde se valora tanto el resultado como la corrección metodológica, el efecto homeopático casi desaparece. Por no decir que desaparece por completo. En uno de estos estudios, publicado en 1999 en "Cartas Médicas sobre Fármacos y Terapias" (The Medical Letter on Drugs and Therapeutics, una de las publicaciones más importantes del mundo sobre el tema) se concluía que "el contenido químico de los productos homeopáticos está a menudo indefinido, y algunos están tan diluidos que es improbable encontrar en ellos nada del material original. No se han probado que estos productos sean efectivos en condiciones clínicas. No hay buenas razones para usarlos".

Para más información:

La transcripción completa del programa Horizon de la BBC http://www.bbc.co.uk/science/horizon/2002/homeopathytrans.shtml
La declaración tras el programa de "The Society of Homeopaths" http://www.homeopathy-soh.org/web/pages/horizon.htm
La página de la James Randi Educational Foundation http://www.randi.org/

[Nota] * Estos dos artículos sobre la Homeopatía, escritos por Javier Armentia, aparecieron publicados, en el suplemento Territorios del diario El Correo, los pasados miércoles 11 y 18 de diciembre de 2002 respectivamente. Ambos artículos pueden ser descargados en versión original y en formato PDF desde http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia01.pdf y http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia02.pdf



EL MÉTODO CIENTÍFICO VERSUS LA CHARLATENERÍA
Felipe Zylbersztajn
TEMA: Pseudociencia
URL: Infociencia.net http://216.185.133.103/infociencia/fijo/index.cfm

Núcleo de Mídia Científica (MIC-UFSC)

Un estudio detecta la presencia de las concepciones pseudocientíficas en la enseñanza primaria y secundaria.

Cuando el profesor de física Paulo Sen Lee decidió investigar la credulidad de sus alumnos en relación con las llamadas pseudociencias - de los extraterrestres a la cromoterapia - se llevó un gran susto. No podría imaginarse que la falta de escepticismo alcanzara de forma tan significativa no sólo a los estudiantes, sino a los docentes de ciencias. La investigación, realizada en cinco prestigiosas escuelas de Curitiba (Brasil), fue parte de la disertación de maestría que Paulo defendió el 30 de agosto de 2002, a través de una videoconferencia. El trabajo "Ciências Naturais e Pseudociências em Confronto: uma forma prática de destacar a ciência como atividade crítica e diminuir a credulidade em estudantes de ensino médio" se presentó en Curitiba, con el tribunal reunido en el Laboratório de Ensino a Distância da Universidade Federal de Santa Catarina, en Florianópolis.

En su disertación, Paulo Sen Lee promueve la confrontación de las ciencias naturales con las pseudociencias dentro de la clase. La experiencia ha buscado destacar la ciencia como una actividad crítica, disminuir la credulidad y, consecuentemente, aumentar el escepticismo en los estudiantes de la enseñanza media. El trabajo ha contado con cuestionarios distribuidos a los alumnos y a sus profesores de Física, Química y Biología, además de una evaluación del material didáctico utilizado.

Paulo nos cuenta que no tiene la intención de hacer afirmaciones categóricas y definitivas a través de este trabajo, sino estimular la discusión y reflexiones que puedan provocar determinados cambios en los materiales didácticos en los cursos de licenciatura y en la práctica educacional. "Procuré demostrar la necesidad de que los profesores de ciencias comprendan mejor la filosofía de la ciencia, la ciencia entendida como actividad crítica, reevaluando sus posturas crédulas en pseudociencias", nos explica. "Creo que gran parte de los profesores de ciencias enseña los productos y leyes científicas, pero no se para a pensar ni a enseñar a sus alumnos a pensar de forma científica."
¿Lo crees?

Los cuestionarios de Paulo, distribuidos a 40 profesores de cinco escuelas, dos públicas y tres privadas, constaban de dos partes: la primera, acerca de la práctica pedagógica de profesores, la segunda, referente al posicionamiento adoptado por ellos en relación con las pseudociencias. La segunda parte del cuestionario incluía 10 preguntas del tipo "¿Crees en algún tipo de horóscopo?", "¿Crees en la premonición?", "¿Crees en curas espirituales?".
Según Paulo, muchos profesores de ciencias visten la "bata" racional, pero practican y creen en muchos alegados irracionales.

Paulo ha investigado los profesores de ciencias naturales (Física, Química y Biología) porque éstos tienen un contacto más intenso con la ciencia y con la lógica de la investigación científica, y por lo tanto, deberían presentar un escepticismo mayor frente a los temas pseudocientíficos. Sin embargo, el tanto por ciento de profesores crédulos acerca de determinadas pseudociencias ha sido considerado sorprendente. Por ejemplo, como media, 32% de los profesores creen en la telequinesia (la capacidad de mover objetos con el poder de la mente) y 28% creen en la premonición (la capacidad de conocer hechos que sucederán en el futuro).

Además, ha percibido que varios profesores, que afirmaban no creer en la astrología, tendían a creer que el signo de una persona podría tener, de alguna forma, que ver con su personalidad. "Eso demuestra que muchos profesores poseen ciertas creencias latentes, o sea, pueden afirmar que no creen en determinada pseudociencia, pero en el fondo tienen dudas o creen en ciertas situaciones debido a fuerzas culturales, poca reflexión o poca comprensión de las críticas con fundamentos científicos", concluye.

Proyecto Ciencia y Pseudociencias.

En 2001, Paulo desarrolló, junto con un profesor de Historia, un proyecto con dos grupos de estudiantes de enseñanza media de una escuela privada. El proyecto estimulaba a los estudiantes a confrontar las pseudociencias con sus críticas científicas.
En primer lugar, los alumnos contestaron un cuestionario con las mimas cuestiones de la segunda serie de preguntas realizadas a los profesores. Los resultados revelaron un alto grado de incredulidad en pseudociencias en los estudiantes. Luego, los alumnos de dos grupos fueron divididos en grupos más pequeños e investigaron determinado tema pseudocientífico elegido por el equipo durante un mes. En el siguiente mes, los estudiantes asistieron a videos en clase con temas relacionados con las pseudociencias, de manera que algunos de los vídeos incluían puntos de vista escépticos, que procuraban proporcionar explicaciones científicas o criticar los fundamentos analizados. Después de cada sesión, los alumnos contestaban otra vez algunas de las preguntas de los cuestionarios.

Convivencia en paz.

Toda la experiencia realizada por Paulo ha buscado una mejor comprensión de la ciencia y el desarrollo del pensamiento crítico en los alumnos de enseñanza media. Paulo Lee resaltaba a los alumnos la importancia de no convertirse en un arrogante científico, utilizado los conocimientos científicos adquiridos y el pensamiento crítico como una forma de discriminación o intolerancia frente aquellos que creen en las pseudociencias. Para él, "la convivencia pacífica entre las personas que tengan creencias distintas, o incluso conflictivas, debería ser una de las principales ideas de la humanidad". Sin embargo, lo que Paulo percibe es que con una fachada de tolerancia, muchos profesores incentivaban el pensamiento holístico, e incluso la intolerancia frente a las ciencias, como si el pensamiento racional fuera el principal culpable de los males de los productos de la ciencia.
En sus respuestas, los alumnos revelaron estar influenciados por ideas presentadas en los vídeos, cambiando de opinión, en relación con el cuestionario inicial, después de algunas presentaciones. Según Paulo Lee, esta característica es intrigante y al mismo tiempo preocupante, pues demuestra que los estudiantes son susceptibles a los productos de los medios, a la charlatanería y a la manipulación de la opinión, principalmente cuando poseen un pensamiento poco desarrollado y poco fundamentado. "Hay mucho espacio en los medios para las pseudociencias y poco espacio para la divulgación del pensamiento científico", demanda.

El profesor de periodismo de la Universidade Federal de Santa Catarina Orlando Tambosi, miembro del tribunal de Paulo, cree que confundiendo la ciencia y la pseudociencia, los medios se prestan a la difusión de la charlatanería. "De forma absolutamente no crítica e irresponsable, los medios de comunicación han transformado en normal lo paranormal", reflexiona, y recuerda que "hace poco tiempo, revistas y periódicos que se pretendían serios han abierto sus páginas a un tema como el "chupacabras". Lo mismo hicieron algunos telediarios y los programas de variedades". Para Tambosi, cuando se trata realmente de hacer ciencia, los medios se fijan apenas en los resultados espectaculares y maravillosos, algunas veces apocalípticos y maléficos - "los medios jamás ven a la ciencia como un proceso de conocimiento", apunta este profesor.

Después del proceso inicial dirigido por Paulo Lee, los estudiantes leyeron sobre el método crítico científico, lo que les ha permitido reflexionar sobre la importancia de la ciencia y analizar las diferencias básicas entre ciencias y pseudociencias. "Es difícil opinar acerca de aquello que desconocemos. Solamente es posible desarrollar el pensamiento crítico cuando se dominan los temas, sean aquellos que se quiere defender, sean aquellos que se quiere criticar. Al término de la investigación, los alumnos elaboraron artículos en forma de discurso de divulgación científica, bajo la idea principal de la divulgación científica como medio imparcial para ofrecer el mayor número de informaciones de calidad. Cada grupo hizo una presentación describiendo las características principales de las pseudociencias estudiadas, además de explicar porque el tema era considerado pseudocientífico. Para Paulo, los vehículos serios de divulgación científica son imprescindibles para que se alcance un pensamiento crítico.

Resultados.

Como última fase del proyecto, los estudiantes contestaron a las mismas 10 preguntas del cuestionario inicial, con el objetivo de comparar sus respuestas con las del inicio del proyecto. Los resultados mostraron que hubo una disminución de la credulidad y el aumento del escepticismo, en relación con las preguntas y temas pseudocientíficos presentados. En los dos grupos, el elevado porcentaje de credulidad había sido sustituido por un elevado porcentaje de escepticismo. "Averigüé que es posible desarrollar en los estudiantes un posicionamiento crítico que los habilite a tornarse ciudadanos menos susceptibles a los fraudes y a la charlatanería cuando se estimula la confrontación amigable entre la postura científica y las pseudociencias", concluye Paulo.

[Nota] *El presente artículo de Felipe Zylbersztajn fue publicado originalmente en el portal del Núcleo de Mídia Científica de la Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC-Brasil) http://www.mic.ufsc.br/
La Redacción de “El Escéptico Digita” quiere agradecer tanto al autor como a Don. Vinicius Kern, coordinador del MIC, los permisos de publicación concedidos a nuestra publicación. Igualmente, queremos dar las gracias a Don. Marcelo Sabbattini, editor de Infociencia.net (publicación del Máster Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad de Salamanca, España), por habernos puesto en contacto con el MIC y darnos a conocer, a través de Infociencia.Net http://216.185.133.103/infociencia/fijo/index.cfm, tan interesante artículo.



LAS INVESTIGACIONES DEL NÓBEL D. KAHNEMAN Y LAS CREENCIAS ERRÓNEAS.
Carlos J. Álvarez
TEMA: Psicología

Las investigaciones del último premio Nóbel en Economía, el psicólogo Daniel Kahneman (junto al ya fallecido Amos Tversky) sobre el razonamiento y la toma de decisiones son fundamentales para entender muchas creencias erróneas que los seres humanos mantenemos sobre el mundo. Los heurísticos son de especial relevancia para comprender y explicar muchos postulados relacionados con el mundo de lo paranormal y las pseudociencias, tal y como lo evidencian los artículos publicados sobre el tema en revistas como el Skeptical Inquirer. Ambos psicólogos demostraron con sus experimentos que los humanos no somos totalmente racionales en la toma de decisiones, además de malos estadísticos intuitivos: por ejemplo, somos realmente imperfectos calculando probabilidades reales. Kahneman y Tversky encontraron que no solemos emitir juicios o tomar decisiones siguiendo procedimientos totalmente racionales o estadísticos sino empleando los denominados heurísticos (vg. Kahneman y Tversky, 1971; Tversky y Kahneman, 1974). Éstos constituyen una especie de “atajos cognitivos”, estrategias no formales para resolver problemas, que permiten la emisión de juicios. Es obvio que existen ventajas adaptativas en su empleo, como es la velocidad a la hora de tomar decisiones (imaginemos lo poco adaptativo que hubiera sido a nuestros antepasados, como a nosotros, el tomar una decisión o ejecutar una conducta calculando siempre probabilidades reales de peligro, por ejemplo, y haciendo un análisis totalmente racional de un fenómeno). Por otro lado, es cierto que muchas veces nos llevan a soluciones adecuadas y correctas. Sin embargo, dichos heurísticos son estrategias inexactas que pueden dar lugar a sesgos (el artículo anterior del Dr. Carlos Santamaría es una excelente ilustración de ello). Aquí me gustaría citar tan solo algunos ejemplos de estas estrategias pero aplicados al campo de las creencias falsas, esotéricas y paranormales, así como a las pseudociencias en general.

El heurístico de representatividad afirma que emitimos juicios de probabilidad basándonos en el parecido de una información concreta con el prototipo o, dicho de otro modo, en lo representativo que sea A respecto a B, en vez de hacerlo de acuerdo con las probabilidades reales. Un ejemplo de este heurístico aplicado a las pseudociencias es la homeopatía: el pensar que “lo parecido cura lo parecido”, un postulado que no se sostienen a la luz de la evidencia científica. Como afirman Gilovich y Savitsky (1996), las medicinas antiguas están repletas de razonamientos “representativos”: el prescribir cuerno de rinoceronte para la impotencia, o pulmón de zorro para el asma. Además, muchos ejemplos los tenemos en las medicinas y terapias “alternativas”: el Rebirthing cree que muchos problemas psicológicos tienen su origen en el hecho de haber nacido de forma “no natural”. Así, por ejemplo, si una persona nació “de pie” (pies por delante), esa es la causa de que le cueste ver las cosas correctamente, y por ello debe revivir su nacimiento.

La astrología es otro excelente ejemplo. Muchas supuestas características de los distintos signos tienen que ver con las propiedades asociadas al nombre del signo: los leo son orgullosos y lideres poderosos; los capricornio, tenaces y trabajadores; los libra, equilibrados, etc. Lo mismo es aplicable a la grafología. La teoría zonal de la grafología divide la escritura de la persona en zonas baja, media y alta. Las cualidades instintivas, prácticas e intelectuales se asocian a cada una de estas zonas (Gilovich y Savitsky, 1996).

En general, este heurístico es la base de muchas supersticiones, como aquellas relacionadas con los juegos de azar (creer que si estamos “en racha” seguiremos acertando).

El heurístico de accesibilidad consiste en que la emisión de juicios se ve afectada por aquella información que se encuentra más accesible en memoria, en vez de por las probabilidades reales de eventos. Este heurístico tiene cierta justificación ya que los sucesos más frecuentes son los que mejor se memorizan y mejor se recuperan. Pero adicionalmente tiene mucho que ver con el carácter selectivo de la memoria y es el causante del denominado sesgo confirmatorio: tendemos a buscar (y encontrar) evidencia que apoye nuestras creencias, teorías o hipótesis más allá de lo justificado por los datos reales y empíricos (Gilovich, 1997). No resulta nada difícil pensar en ejemplos de este heurístico en las pseudociencias. Si creemos en los horóscopos y pensamos que los sagitarios tienen unas características determinadas, el hecho de encontrar un sagitario con dichas características confirmará y reforzará nuestra hipótesis. Lo que ocurre es que no procesamos y retemos con la misma fuerza todas las ocasiones en que encontramos sagitarios sin dichas características o personas de otro signo que las posean. Obviamente, esto es aplicable a cualquier creencia de tipo paranormal.

Este heurístico es de particular importancia a la hora de comprender lo malo que solemos ser a la hora de estimar sucesos que ocurren por puro azar. Nuestro cerebro busca continuamente patrones con significado, incluso donde no los hay. De nuevo, esta propiedad tiene un alto valor adaptativo pero, de nuevo, nos puede llevar a concepciones erróneas sobre la realidad. Debido al heurístico de accesibilidad y al carácter selectivo de la memoria, tendemos a encontrar relaciones significativas donde sólo hay pura casualidad. Un ejemplo lo tenemos en los sueños que se cumplen (no valoramos igual aquellos que no se cumplen), o en los hechos premonitorios como el estar pensando en alguien y recibir una llamada diciéndonos que esa persona se ha muerto (no somos conscientes de todas las veces en las que hemos pensado en esa persona y no ha ocurrido nada). En general, sobrevaloramos aquellos sucesos que ocurren simultáneamente y que tienen una carga emocional, una posible explicación paranormal o que son muy llamativos. Como muchos otros sucesos que ocurren de forma conjunta pero a los que no les prestamos atención, son fruto del azar. Sin embargo, será muy difícil que alguien nos convenza de que ambos eventos no están relacionados.

Como he intentado reflejar en este artículo, las investigaciones y teorías del reciente premio Nóbel en Economía, el psicólogo Daniel Kahneman (junto a su colega Amos Tversky), tienen el atractivo y el poder de aplicarse a cualquier actividad humana que requiera toma de decisiones o emisión de juicios en condiciones de incertidumbre, como es el caso de la Economía y, por supuesto, el de las creencias en lo paranormal.

Referencias:

Gilovich, T. (1997). Some systematic biases of everyday judgment. Skeptical Inquirer, 21 (2), 31-35.

Gilovich, T. y Savitsky, K. (1996). Like Goes with Like: The role of representativeness in erroneus and pseudoscientific beliefs. Skeptical Inquirer, 20 (2), 34-40.

Kahneman, D. y Tversky, A. (1971). Subjective probability: A judgment of representativeness. Cognitive Psychology, 3, 430-454.

Tversky, A. y Kahneman, D. (1974). Judgment under uncertainty: Heuristics and biases. Science, 185, 1124-1131.



EL MAGO Y EL CIENTÍFICO
Umberto Eco
TEMA: Escepticismo
URL: Periodista Digital http://www.periodistadigital.com/

Artículo enviado por: Helena Matute

Creemos que vivimos en la que Isaiah Berlin, identificándola en sus albores, llamó la Edad de la Razón. Una vez acabadas las tinieblas medievales y comenzado el pensamiento crítico del Renacimiento y el propio pensamiento científico, consideramos que vivimos en una edad dominada por la ciencia. A decir verdad, esta visión de un predominio ya absoluto de la mentalidad científica, que se anunciaba tan ingenuamente en el Himno a Satanás, de Carducci, y más críticamente en el Manifiesto comunista de 1848, la apoyan más los reaccionarios, los espiritualistas, los laudatores temporis acti, que los científicos. Son aquéllos y no éstos los que pintan frescos de gusto casi fantástico sobre un mundo que, olvidando otros valores, se basa sólo en la confianza en las verdades de la ciencia y en el poder de la tecnología.

Los hombres de hoy no sólo esperan, sino que pretenden obtenerlo todo de la tecnología y no distinguen entre tecnología destructiva y tecnología productiva. El niño que juega a la guerra de las galaxias en el ordenador usa el móvil como un apéndice natural de las trompas de Eustaquio, lanza sus chats a través de Internet, vive en la tecnología y no concibe que pueda haber existido un mundo diferente, un mundo sin ordenadores e incluso sin teléfonos.

Pero no ocurre lo mismo con la ciencia. Los medios de comunicación confunden la imagen de la ciencia con la de la tecnología y transmiten esta confusión a sus usuarios, que consideran científico todo lo que es tecnológico, ignorando en efecto cuál es la dimensión propia de la ciencia, de ésa de la que la tecnología es por supuesto una aplicación y una consecuencia, pero desde luego no la sustancia primaria.

La tecnología es la que te da todo enseguida, mientras que la ciencia avanza despacio. Virilio habla de nuestra época como de la época dominada, yo diría hipnotizada, por la velocidad: desde luego, estamos en la época de la velocidad. Ya lo habían entendido anticipadamente los futuristas y hoy estamos acostumbrados a ir en tres horas y media de Europa a Nueva York con el Concorde: aunque no lo usemos, sabemos que existe.

Pero no sólo eso: estamos tan acostumbrados a la velocidad que nos enfadamos si el mensaje de correo electrónico no se descarga enseguida o si el avión se retrasa. Pero este estar acostumbrados a la tecnología no tiene nada que ver con el estar acostumbrados a la ciencia; más bien tiene que ver con el eterno recurso a la magia.

¿Qué era la magia, qué ha sido durante los siglos y qué es, como veremos, todavía hoy, aunque bajo una falsa apariencia? La presunción de que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito, sin completar los pasos intermedios. Clavo un alfiler en la estatuilla que representa al enemigo y éste muere, pronuncio una fórmula y transformo el hierro en oro, convoco a los ángeles y envío a través de ellos un mensaje.

La magia ignora la larga cadena de las causas y los efectos y, sobre todo, no se preocupa de establecer, probando y volviendo a probar, si hay una relación entre causa y efecto. De ahí su fascinación, desde las sociedades primitivas hasta nuestro renacimiento solar y más allá, hasta la pléyade de sectas ocultistas omnipresentes en Internet.

La confianza, la esperanza en la magia, no se ha desvanecido en absoluto con la llegada de la ciencia experimental. El deseo de la simultaneidad entre causa y efecto se ha transferido a la tecnología, que parece la hija natural de la ciencia. ¿Cuánto ha habido que padecer para pasar de los primeros ordenadores del Pentágono, del Elea de Olivetti tan grande como una habitación (los programadores necesitaron ocho meses para preparar al enorme ordenador y que éste emitiera las notas de la cancioncilla El puente sobre el río Kwai, y estaban orgullosísimos), a nuestro ordenador personal, en el que todo sucede en un momento?

La tecnología hace de todo para que se pierda de vista la cadena de las causas y los efectos. Los primeros usuarios del ordenador programaban en Basic, que no era el lenguaje máquina, pero que dejaba entrever el misterio (nosotros, los primeros usuarios del ordenador personal, no lo conocíamos, pero sabíamos que para obligar a los chips a hacer un determinado recorrido había que darles unas dificilísimas instrucciones en un lenguaje binario). Windows ha ocultado también la programación Basic, el usuario aprieta un botón y cambia la perspectiva, se pone en contacto con un corresponsal lejano, obtiene los resultados de un cálculo astronómico, pero ya no sabe lo que hay detrás (y, sin embargo, ahí está). El usuario vive la tecnología del ordenador como magia.

Podría parecer extraño que esta mentalidad mágica sobreviva en nuestra era, pero si miramos a nuestro alrededor, ésta reaparece triunfante en todas partes. Hoy asistimos al renacimiento de sectas satánicas, de ritos sincretistas que antes los antropólogos culturales íbamos a estudiar a las favelas brasileñas; incluso las religiones tradicionales tiemblan frente al triunfo de esos ritos y deben transigir no hablando al pueblo del misterio de la trinidad y encuentran más cómodo exhibir la acción fulminante del milagro. El pensamiento teológico nos hablaba y nos habla del misterio de la trinidad, pero argumentaba y argumenta para demostrar que es concebible, o que es insondable. El pensamiento del milagro nos muestra, en cambio, lo numinoso, lo sagrado, lo divino, que aparece o que es revelado por una voz carismática y se invita a las masas a someterse a esta revelación (no al laborioso argumentar de la teología).

Querría recordar una frase de Chesterton: "Cuando los hombres ya no creen en Dios, no es que ya no crean en nada: creen en todo". Lo que se trasluce de la ciencia a través de los medios de comunicación es, por lo tanto -siento decirlo-, sólo su aspecto mágico. Cuando se filtra, y cuando filtra es porque promete una tecnología milagrosa, "la píldora que...". Hay a veces un pactum sceleris entre el científico y los medios de comunicación por el que el científico no puede resistir la tentación, o considera su deber, comunicar una investigación en curso, a veces también por razones de recaudación de fondos; pero he aquí que la investigación se comunica enseguida como descubrimiento, con la consiguiente desilusión cuando se descubre que el resultado aún no está listo. Los episodios los conocemos todos, desde el anuncio indudablemente prematuro de la fusión fría a los continuos avisos del descubrimiento de la panacea contra el cáncer.

Es difícil comunicar al público que la investigación está hecha de hipótesis, de experimentos de control, de pruebas de falsificación. El debate que opone la medicina oficial a la medicina alternativa es de este tipo: ¿por qué el pueblo debe creer en la promesa remota de la ciencia cuando tiene la impresión de tener el resultado inmediato de la medicina alternativa? Recientemente, Garattini advertía que cuando se toma una medicina y se obtiene la curación en un breve periodo, esto no es aún la prueba de que el medicamento sea eficaz. Hay aún otras dos explicaciones: que la enfermedad ha remitido por causas naturales y el remedio ha funcionado sólo como placebo, o que incluso la remisión se ha producido por causas naturales y el remedio la ha retrasado. Pero intenten plantear al gran público estas dos posibilidades. La reacción será de incredulidad, porque la mentalidad mágica ve sólo un proceso, el cortocircutio siempre triunfante, entre la causa presunta y el efecto esperado. Llegados a este punto, nos damos cuenta también de cómo está ocurriendo y puede ocurrir, que se anuncien recortes consistentes en la investigación y la opinión pública se quede indiferente. Se quedaría turbada si se hubiese cerrado un hospital o si aumentara el precio de los medicamentos, pero no es sensible a las estaciones largas y costosas de la investigación. Como mucho, cree que los recortes a la investigación pueden inducir a algún científico nuclear a emigrar a Estados Unidos (total, la bomba atómica la tienen ellos) y no se da cuenta de que los recortes en la investigación pueden retrasar también el descubrimiento de un fármaco más eficaz para la gripe, o de un coche eléctrico, y no se relaciona el recorte en la investigación con la cianosis o con la poliomielitis, porque la cadena de las causas y los efectos es larga y mediata, no inmediata, como en la acción mágica.

Habrán visto el capítulo de Urgencias en que el doctor Green anuncia a una larga cola de pacientes que no darán antibióticos a los que están enfermos de gripe, porque no sirven. Surgió una insurrección con acusaciones incluso de discriminación racial. El paciente ve la relación mágica entre antibiótico y curación, y los medios de comunicación le han dicho que el antibiótico cura. Todo se limita a ese cortocircuito. El comprimido de antibiótico es un producto tecnológico y, como tal, reconocible. Las investigaciones sobre las causas y los remedios para la gripe son cosas de universidad. Yo he perfilado una hipótesis preocupante y decepcionante, también porque es fácil que el propio hombre de gobierno piense como el hombre de la calle y no como el hombre de laboratorio. He sido capaz de delinear este cuadro porque es un hecho, pero no estoy en condiciones de esbozar el remedio.

Es inútil pedir a los medios de comunicación que abandonen la mentalidad mágica: están condenados a ello no sólo por razones que hoy llamaríamos de audiencia, sino porque de tipo mágico es también la naturaleza de la relación que están obligados a poner diariamente entre causa y efecto. Existen y han existido, es cierto, seres divulgadores, pero también en esos casos el título (fatalmente sensacionalista) da mayor valor al contenido del artículo y la explicación incluso prudente de cómo está empezando una investigación para la vacuna final contra todas las gripes aparecerá fatalmente como el anuncio triunfal de que la gripe por fin ha sido erradicada (¿por la ciencia? No, por la tecnología triunfante, que habrá sacado al mercado una nueva píldora).
¿Cómo debe comportarse el científico frente a las preguntas imperiosas que los medios de comunicación le dirigen a diario sobre promesas milagrosas? Con prudencia, obviamente; pero no sirve, ya lo hemos visto. Y tampoco puede declarar el apagón informativo sobre cualquier noticia científica porque la investigación es pública por su misma naturaleza.

Creo que deberíamos volver a los pupitres de la escuela. Le corresponde a la escuela, y a todas las iniciativas que pueden sustituir a la escuela, incluidos los sitios de Internet de credibilidad segura, educar lentamente a los jóvenes para una recta comprensión de los procedimientos científicos. El deber es más duro, porque también el saber transmitido por las escuelas se deposita a menudo en la memoria como una secuencia de episodios milagrosos: madame Curie, que vuelve una tarde a casa y, a partir de una mancha en un papel, descubre la radiactividad; el doctor Fleming, que echa un vistazo distraído a un poco de musgo y descubre la penicilina; Galileo, que ve oscilar una lámpara y parece que de pronto descubre todo, incluso que la Tierra da vueltas, de tal forma que nos olvidemos, frente a su legendario calvario, de que ni siquiera él había descubierto según qué curva giraba, y tuvimos que esperar a Kepler.

¿Cómo podemos esperar de la escuela una correcta información científica cuando aún hoy, en muchos manuales y libros incluso respetables, se lee que antes de Cristóbal Colón la gente creía que la Tierra era plana, mientras que se trata de una falsedad histórica, puesto que ya los griegos antiguos lo sabían, e incluso los doctos de Salamanca que se oponían al viaje de Colón, sencillamente porque habían hecho cálculos más exactos que los suyos sobre la dimensión real del planeta? Y, sin embargo, una de las misiones del sabio, además de la investigación seria, es también la divulgación iluminada.

Y, sin embargo, si se tiene que imponer una imagen no mágica de la ciencia, no debieran esperarla de los medios de comunicación, deben ser ustedes quienes la construyan poco a poco en la conciencia colectiva, partiendo de los más jóvenes.

La conclusión polémica de mi intervención es que el presunto prestigio de que goza hoy el científico se basa en razones falsas, y está en todo caso contaminado por la influencia conjunta de las dos formas de magia, la tradicional y la tecnológica, que aún fascina la mente de la mayoría. Si no salimos de esta espiral de falsas promesas y esperanzas defraudadas, la propia ciencia tendrá un camino más arduo que realizar.

Y he aquí que mañana los periódicos hablarán de este congreso vuestro, pero, fatalmente, la imagen que salga será aún mágica. ¿Deberíamos asombrarnos? Nos seguimos masacrando como en los siglos oscuros arrastrados por fundamentalismos y fanatismos incontrolables, proclamamos cruzadas, continentes enteros mueren de hambre y de sida, mientras nuestras televisiones nos representan (mágicamente) como una tierra de jauja, atrayendo sobre nuestras playas a desesperados que corren hacia nuestras periferias dañadas como los navegantes de otras épocas hacia las promesas de Eldorado; ¿y deberíamos rechazar la idea de que los simples no saben aún qué es la ciencia y la confunden bien con la magia, bien con el hecho de que, por razones desconocidas, se puede enviar una declaración de amor a Australia al precio de una llamada urbana y a la velocidad del rayo?

Es útil, para seguir trabajando cada uno en su propio campo, saber en qué mundo vivimos, sacar las conclusiones, volvernos tan astutos como la serpiente y no tan ingenuos como la paloma, pero por lo menos tan generosos como el pelícano e inventar nuevas formas de dar algo de vosotros a quienes os ignoran.

En cualquier caso, desconfiad más que nada de quienes os honran como si fueseis la fuente de la verdad. En efecto, os consideran un mago que, sin embargo, si no produce enseguida efectos verificables, será considerado un charlatán; mientras que las magias que producen efectos imposibles de verificar, pero eficaces, serán honradas en los programas de entrevistas. Y, por lo tanto, no vayáis, o se os identificará con ellas. Permitidme retomar un lema a propósito de un debate judicial y político: resistid, resistid, resistid. Y buen trabajo.

[Nota] *Umberto Eco es escritor y semiólogo italiano. Este texto es un amplio resumen de la intervención del autor -titulada La recepción de la ciencia por parte de la opinión pública y de los medios de comunicación- en la Conferencia Científica Internacional, recientemente celebrada en Roma.
El presente artículo fue originalmente publicado en el periódico El País de donde fue recogido por Periodista Digital.



¿INTERNET PRODUCE DEPRESIÓN Y AISLAMIENTO?
Helena Matute
TEMA: Psicología
URL: Divulcat http://www.divulcat.com/

La alarma saltó a la prensa cuando el New York Times publicó las conclusiones del estudio Pittsburgh: el uso de Internet genera depresión y soledad. Sin embargo, el estudio contenía una serie de errores metodológicos que impiden extraer conclusiones de él. Las investigaciones más recientes muestran resultados muy distintos.

"El uso de Internet disminuye las relaciones sociales y provoca aislamiento social, soledad, y depresión". Ésta era una de las principales conclusiones del estudio Pittsburgh, realizado por Robert Kraut (en la imagen) y sus colegas de la Universidad de Carnegie Mellon. El estudio fue publicado en el número de septiembre de 1998 del American Psychologist y ya el 30 de agosto el New York Times reproducía sus principales conclusiones: "Un mundo triste y solitario descubierto en el ciberespacio", rezaba el titular.

Todavía hoy es frecuente encontrar en cualquier medio noticias y comentarios alarmantes sobre los posibles efectos nocivos de Internet sobre la salud psíquica de las personas. Si fuera cierto, la principal implicación del estudio sería la inmediata necesidad de implantar políticas sociales encaminadas a prevenir los efectos nocivos de Internet sobre la salud mental.

Errores metodológicos

Pero las críticas de los muchos científicos que mostraron que el estudio Pittsburgh contenía errores metodológicos que hacían imposible extraer conclusiones de él, nunca llegaron a la prensa. Una de estas críticas, publicada por Judith Shapiro (1999), también en el American Psychologist, ponía de manifiesto que el estudio Pittsburgh carecía de una condición de control, algo imprescindible en cualquier investigación que pretenda sacar conclusiones causa-efecto.

Si se hubieran utilizado personas con menos contactos sociales, es muy posible que el uso de Internet se hubiera mostrado beneficioso para la salud.

El estudio Pittsburgh estaba hecho con una muestra de personas sociables y participativas, en las que se observó que tras dos años de utilización de Internet había disminuido pequeña pero significativamente (en palabras de los propios autores) su nivel de participación social y de bienestar psicológico.

Como indica Shapiro, para estar seguros de que esos resultados se debían al uso de Internet y no a cualquier otra cosa, era necesario haber dividido a todos los participantes en dos grupos de igual tamaño e idénticos en todas las características antes de comenzar el estudio y haber dado acceso a Internet solo a la mitad de ellos. Solo de esta forma sería posible concluir con garantías que el uso de Internet, y no cualquier otra variable, era la causa de los resultados observados en el grupo con conexión a Internet.

En ausencia de una condición de control, los resultados del estudio pudieron ser debidos a demasiadas causas; incluso al fenómeno conocido como regresión a la media, que significa que siempre que se selecciona una muestra por su alto valor en alguna variable, en este caso, el alto nivel de sociabilidad de los participantes, la muestra tiende a regresar a los valores normales de la media con el paso del tiempo.

Tal y como reconocieron incluso los propios autores del estudio Pittsburgh, si en vez de una muestra compuesta por personas sociables y participativas hubieran utilizado una muestra de personas con menos contactos sociales, es muy posible que el uso de Internet se hubiera mostrado beneficioso en vez de perjudicial para la salud.

Resultados recientes

De hecho, las investigaciones realizadas con posterioridad están mostrando resultados totalmente distintos. Al contrario de lo que sugerían Kraut y colaboradores en el estudio original, se ha observado que la gente utiliza Internet para mantener el contacto con sus seres queridos más que como sustituto de estas relaciones (Pew Research Center, 2000; Wellman y Gulia, 1999), y que en algunos casos el uso de Internet puede servir incluso para disminuir la depresión y la soledad más que para aumentarla (LaRose y cols., 2001, McKenna y Bargh, 2000).

El estrés de la red desaparece con la experiencia

Sí se ha verificado, no obstante, que pueden darse ciertos niveles de estrés con el uso de Internet. Pero esto ocurre, por lo general, en los usuarios que llevan menos de dos años conectados. Según el artículo publicado en 2001 por LaRose y sus colegas en el Journal of Online Behavior, el estrés de la red desaparece con la experiencia, y se debe probablemente a que los usuarios noveles carecen de los recursos tanto técnicos como humanos para moverse con soltura en Internet.

Parece, por tanto, que facilitar a los usuarios noveles una mayor educación, no solo en cuanto a los aspectos técnicos, sino sobre todo en cuanto a los aspectos de seguridad y de relación social necesarios para desenvolverse adecuadamente en el mundo virtual, podría ser suficiente para reducir sensiblemente el estrés que puede producir la red en los primeros años de conexión.

BIBLIOGRAFÍA

McKenna, K. Y. A. y Bargh, J. A. (2000). Plan 9 from cyberspace: The implications of the Internet for personality and social psychology. Personality and Social Psychology Review, 4 (1), 57-75

Shapiro, J.S. (1999). Loneliness: Paradox or artifact? American Psychologist, 54 (9), 782-783.

Wellman, B. y Gulia, M. (1999). Virtual communities as communities: Net surfers don't ride alone. In. M. A. Smith & P. Kollock (Eds.), Communities in cyberspace (pp. 167-194). NY: Routledge.

Para más información:

Estudio Pittsburgh http://www.apa.org/journals/amp/amp5391017.html
LaRose y cols., 2001 http://www.behavior.net/JOB/v1n1/paradox.html
Pew Research Center (2000) http://www.pewinternet.org/reports/toc.asp?Report=11

[Nota] *Helena Matute es catedrática de psicología en la Universidad de Deusto y una entusiasta de la divulgación científica. Ha publicado numerosos artículos de investigación y colabora en el comité editorial de varias revistas científicas. Su página web está en http://sirio.deusto.es/matute/
El presente artículo forma parte de las Comunicaciones – Grupo 21 publicadas en el 1er Congreso ONLINE del Observatorio para la CiberSociedad http://cibersociedad.rediris.es/congreso/



CERO EN CONDUCTA
Fernando Savater
TEMA: Educación

En un colegio de Vitoria, unos cuantos alumnos de entre trece y quince años acaban de cometer una simpática travesura. Filmaron en vídeo a uno de sus compañeros fornicando con otra colegiala y después exhibieron alegremente la cinta ante el resto de la clase. El protagonista del filme porno era cómplice, la chica en cambio no sabía nada de nada. Según algunos, parece que vendieron copias de la emocionante película a un precio bastante razonable, aunque este interesante extremo comercial no ha quedado suficientemente probado. Lo único claro es que se divirtieron mucho y que fue su algazara y la del resto de los espectadores la que terminó denunciándoles.

Soy de los que no se asustan por el sexo entre adolescentes (ni entre adultos, ni entre ancianos...) y, con las debidas precauciones higiénicas para evitar contagios o embarazos, estoy dispuesto a reconocer su ocasional delicia poética: después de todo, Romeo tenía quince años y Julieta no más de catorce. Una buena edad para confundir el canto de la alondra con el del ruiseñor en las horas tiernas del alba. Lo primero que se me viene a la cabeza cuando oigo la expresión «corrupción de menores» es un cura amenazando a los niños con el infierno si se tocan por la noche la cosita. O un negrero haciendo trabajar diez horas diarias a críos en edad escolar, pagándoles luego menos de un dólar diario. O un psicópata farsante convenciendo a unos adolescentes de que deben poner bombas a sus convecinos porque son «invasores» llegados del extranjero para arrebatarles sus derechos nacionales. Gozar o hacer gozar no me parece corruptor: intimidar o explotar, desde luego que sí.

Pero es evidente que algo muy serio falla en la educación de esos chavales alaveses. Y ese algo no tiene nada que ver con el sexo, sino con el respeto a la dignidad y la intimidad de los demás. No se portan simplemente como mayores antes de tiempo, sino como los más impresentables y aprovechados de los adultos que les rodean: precisamente ésos, ay, a los que ven todos los días en las pantallas de la televisión y los reportajes de las revistas. Los que retozan balbuciendo groserías en ese puticlub en que se ha convertido 'Gran Hermano', por ejemplo, los que venden o roban las fotos supuestamente clandestinas de famosos infames cuyo renombre viene precisamente de la frecuencia con que aparecen sus fotografías 'comprometidas' en las páginas y programas de cotilleo. Así han aprendido esos novatos que la celebridad es cuestión de rentabilizar la desvergüenza y que uno puede hacerse rico traicionando confidencias o manipulando comercialmente los momentos de mayor abandono en la compañía placentera de otros. De modo que practican lo que parece que todo el mundo busca, lo que todo el mundo ríe, lo que todo el mundo premia...aunque sea con un poquitín de asco.

¿Qué puede hacer la escuela o qué pueden hacer los padres ante este permanente bombardeo no ya de obscenidad sino de menosprecio de la dignidad ajena y subasta de la propia? Desde luego no creo que la solución consista en reinventar otra vez el puritanismo ni en agitar las llamas del Averno ante los hijos de Internet. Es preciso algo más difícil: hacer regresar con palabras y con ejemplos la ternura desterrada, recuperar la pasión como oficio de la libertad, no del abuso o del comercio. En efecto, en el amor sexual y en la aventura erótica hay mucho de curiosidad por nuestros semejantes: tenemos cuerpos de exploradores y cuando los sentidos se aguzan hacen retroceder las fronteras y se vislumbran nuevos continentes. Pero el verdadero asombro no consiste en buscar otras formas de someter a nuestros cómplices carnales sino en el júbilo placentero de entregarse a lo que nos ofrecen de inesperado, aunque sea mil veces repetido y ya lo cantasen los poetas de antaño. Lo que revela la caricia es que cada cual es un misterio de angustia pero también gozoso, que sólo podemos ir desvelando juntos: mirando por el agujero de la cerradura entre risotadas, en cambio, nunca se aprende nada y terminamos ignorándonos a nosotros mismos. Lo que robamos para la publicidad lo perdemos para nuestro conocimiento.

¿Estamos aún a tiempo de enseñar a los más jóvenes a disfrutar sin remilgos pero con respeto? ¿Podemos prevenirles contra el espectáculo estéril que convierte la violación y el cotilleo en míseros sustitutos del enigma enriquecedor de la intimidad compartida? Y sobre todo: ¿nos interesa de veras conseguirlo?

[Nota] *Fernando Savater es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.



EL ÍNDICE DEL "TONTO DEL BOTE"
John Baez
TEMA: Escepticismo

Traducido al español por: Gorka Moral López (ARP-SAPC Traductores)

Un sencillo método para valorar contribuciones a la física potencialmente revolucionarias.

1. 5 puntos de salida.
2. 1 punto por cada afirmación comúnmente aceptada como falsa.
3. 2 puntos por cada afirmación vacía de contenido.
4. 3 puntos por cada afirmación que no tenga una consistencia lógica.
5. 5 puntos por cada afirmación de las anteriores que se siga manteniendo después de una cuidadosa corrección.
6. 5 puntos por cada experimento inventado que contradiga los resultados de experimentos reales ampliamente aceptados.
7. 5 puntos por cada palabra escrita en mayúsculas (excepto aquellas debidas a teclados defectuosos).
8. 5 puntos por cada mención a "Einstien", "Hawkins" or "Feynmann".
9. 10 puntos por cada afirmación de que la mecánica cuántica está fundamentada en falacias (sin una buena prueba)
10. 10 puntos por hacer notar que han ido al colegio, como si eso fuera una prueba de su cordura.
11. 10 puntos por comenzar la descripción de su teoría explicando cuánto tiempo han estado trabajando en ella.
12. 10 puntos por enviar su teoría a alguien que no conocen personalmente pidiéndole que no la divulgue, por miedo a que les roben sus ideas.
13. 10 puntos por ofrecer algún premio o dinero a quien encuentre algún fallo a su teoría.
14. 10 puntos por cada línea del tipo "no soy bueno en matemáticas, pero conceptualmente mi teoría es correcta y sólo me hace falta alguien que haga las ecuaciones".
15. 10 puntos por defender que una teoría bien fundamentada es "sólo una teoría", como si hubiera algo en su contra.
16. 10 puntos por decir que cuando una teoría bien fundamentada predice correctamente un fenómeno, no explica "por qué" ocurre, o no es capaz de ofrecer un "mecanismo".
17. 10 puntos por cada comparación favorable de sí mismo con Einstein, o por cada afirmación de que la teoría especial de la relatividad está fundamentada en falacias (sin una buena prueba).
18. 10 puntos por afirmar que su trabajo está rozando un "cambio de paradigma"
19. 20 puntos por sugerir que se merece un premio Nobel.
20. 20 puntos por cada comparación favorable de sí mismo con Newton, o por cada afirmación de que la mecánica clásica está fundamentada en falacias (sin una buena prueba).
21. 20 puntos cada vez que se utilicen trabajos de ciencia ficción como si fuesen reales.
22. 20 puntos por traer a colación las burlas (reales o imaginarias) que suscitó su última teoría.
23. 20 puntos por el uso de la frase "reaccionario hasta la médula".
24. 20 puntos por el uso de la frase "autodenominado defensor de la ortodoxia".
25. 30 puntos por sugerir que una figura famosa desconfiaba en secreto de una teoría que apoyaba en público (Por ejemplo: que Feynman era un opositor en la sombra de la teoría especial de la relatividad, como se deduce al leer entre las líneas de sus libros de texto sobre física).
26. 30 puntos por sugerir que Einstein, en sus últimos años, se dirigía a tientas hacia las ideas que su teoría defiende.
27. 30 puntos por afirmar que sus teorías fueron desarrolladas por una civilización extraterrestre (sin una buena prueba).
28. 40 puntos por comparar a aquellos que discuten sus ideas con Nazis, terroristas, camisas grises o cabezas rapadas.
29. 40 puntos por afirmar que la "clase científica" está involucrada en una "conspiración" para que su teoría no consiga la tan merecida fama y el éxito que merece.
30. 40 puntos por compararse con Galileo, sugiriendo que una nueva Inquisición está en su contra, y cosas así.
31. 40 puntos por reivindicar que cuando su teoría sea finalmente aceptada, será la ciencia oficial la que quede como una impostora (30 puntos más por fantasear con experimentos públicos donde los científicos que se mofaron de él, son forzados a desdecirse).
32. 50 puntos por afirmar que se posee una teoría revolucionaria sin ofrecer ninguna predicción comprobable y concreta.

[Nota] *Esta útil herramienta de trabajo ha sido extraída de la página de John Baez http://math.ucr.edu/home/baez/crackpot.html, a quien agradecemos su permiso para la traducción al castellano. Esperamos, queridos lectores, que les preste un buen servicio.



DISNEY POST-MORTEM. LA PRESERVACIÓN CRIÓNICA QUE NUNCA EXISTIÓ.
Pablo Allegritti
TEMA: Leyendas Urbanas
URL: Página 12 http://pagina12.feedback.net.ar/

Artículo enviado por: Enrique Márquez

En 1995 se logró dilucidar un insólito trascendido que aseveraba que Walt Disney (1901-1966), yacía en el interior de una “cripta criónica”, para ser resucitado en el lapso de unos cien años. Veloz, el rumor se había propalado en los años ‘60 y ‘70, desde los corrillos de Disneyland (California) y de Epcot Center (Florida). En verdad, todo ello se debió a una distorsión de las ideas de Disney que quería diseñar su “community of tomorrow”, provocada sin duda por una maquinación de su hermano, y socio, Roy O. Disney. Y así, inefablemente, tal correveidile hizo cundir (hacia finales de enero de 1967) en complicidad con Marc Davis, un afamado caricaturista de esa corporación, la patraña de una virtual resurrección del ya fallecido “genio” gracias a una híper-gélida ciencia de la más alta tecnología... la criónica: una pavorosa manera de desafiar al futuro. Lo real del asunto fue que los señalados propaladores de esta farsa manejaron y usurparon con argucia el caso resonante del profesor James H. Bedford, un doctor en psicología residente en Glendale, quien tomó contacto con un catedrático en física de Michigan, Robert Ettinger, autor de la obra futurista The prospect of inmortality (1965), y asimismo un iniciador de esta temática, cuyo trasfondo especulativo resultó ser el detonante de la aspiración en gran escala de la “experimentación con la muerte”. El mencionado doctor dispuso, de manera expresa, que su cuerpo fuera sometido a un tratamiento de congelamiento momentos previos a su muerte, y debido a que él padecía de cáncer recurrió a la criobiología para preservar el organismo por largo tiempo, quizá cientos de años, hasta que la medicina del futuro lograse la curación cabal de esa enfermedad. Bedford falleció el 12 de enero de 1967 (menos de un mes después de muerto Disney). De inmediato, y apenas el corazón del doctor cesó de latir, se le inoculó heparina para evitar que su sangre se coagulara; acto seguido se le practicó respiración artificial y masaje cardíaco externo con el propósito de que la sangre oxigenada circulase a medida que su cuerpo era enfriado gradualmente con hielo, se le inyectó una solución preservativa y crioprotectora, y finalmente se procedió a congelarlo con el sistema de anhídrido carbónico (sic) descendiendo a niveles sub-cero.

Se cree que James H. Bedford hiberna, al presente, en una unidad de cryo-care a una temperatura de -195 Celsius, abastecida en forma permanente con nitrógeno líquido BF5 System. Y, quien esto escribe, a partir de una investigación in situ, consultó a médicos legistas y también a especialistas de UCLA y de la misma organización criónica Alcor Life Extension Foundation, en Scottsdale (Arizona), quienes ratificaron que esta última es una de tantas que tiene a su cargo el proceso, y tratamiento, de criopreservación con seres humanos, incluyendo su transporte y perfusión (es decir, la sumersión del “cadáver” en un baño de congelación técnicamente constante). Además señalaron que el peligro mayor reside en el deterioro, o destrucción, de las células cerebrales por los cristales de hielo, o por una accidental descongelación. Aditivamente y rayano al deceso, con frecuencia, se utilizan compuestos médicofarmacológicos tales como HES y Mannitol (Viaspán o su equivalente) que son aplicados por vía carótida y femoral, especialmente para combatir eventuales edemas cerebro-vasculares. Incluso, para evitar daños eventuales, se han diseñado prodigiosos nano-robots que no sólo vigilan el grado de congelación sino también aquellos niveles de femtoenergía celular o n-micromolecular. En determinados laboratorios de cryo-care se cercena la cabeza del cuerpo a crionizar, para poder así controlar, específicamente, el proceso de congelamiento de la masa encefálica con un criotratamiento diferencial por nanoprotección.

En contraste, Walt Disney había muerto a consecuencia de un carcinoma pulmonar en el hospital St. Joseph de Burbank (Los Angeles County, California), luego de un intensivo cuidado posoperatorio con quimioterapia y radiaciones de cobalto, a las 9.30 A.M., el 15 de diciembre de 1966. Hoy, después de ser leído el correspondiente certificado de defunción –del cual quien esto escribe tiene una copia–, no caben dudas de que los restos mortales de Disney –poco antes de su funeral secreto– fueron cremados en un columbario de Los Angeles County, para más tarde dejar reposar sus cenizas en un pequeño y embozado jardín privado, colindante al ala izquierda de la entrada al Freedom Mausuleum, del Forest Lawn Memorial Park, coincidentemente en Glendale. Sus cenizas fueron depositadas en una urna cineraria, a unos 7 pies de profundidad, precisamente por debajo de una blanca escultura de unos 40 centímetros de altura, sobre el verde césped y a modo de cariñosa lápida, que alegoriza una a modo de Tinker Bell tan encantadora como desconsolada. Acaso, una grácil ofrenda a perpetuidad. Y además, a escasos metros de la propia estatuilla puede observarse, en una muralla aledaña, a una placa de bronce con los nombres de: Walter Elias Disney, Lillian Bounds Disney (su esposa), Robert B. Brown (un hijo político de Walt) y Sharon Disney Brown Lund (una de sus hijas) acompañada por una conmovedora leyenda (ver foto).

En su propio testamento quedó revelado que Disney no formalizó ningún deseo atinente con “su” tan trillada crioconservación. Y es insólito que ni Lillian, ni sus 2 hijas, refutaran oficialmente el rumor referente a la “animación suspendida” de ese memorable ser querido. Pues, paradójicamente, lo único real de esta falsedad fue que el experimento post mortem, concerniente al doctor James Bedford, se transfundió hacia la persona de Walt Disney por obra y maniobra de un allegado.

[Nota] * Pablo Allegritti es Profesor y licenciado en Historia; investigador en Antropología Forense.



CREED EN NOSOTROS A CAMBIO
Javier Marías
TEMA: Adicciones -Dependencias-
URL: El Semanal Digital http://www.elsemanaldigital.com/

Mi arrojado vecino el Duque de Corso se ha topado con la Iglesia últimamente, o más bien con sus beatas y monaguillos más coléricos. Durante semanas he asistido a la furia de los lectores, bien representada aquí en la sección de cartas, y luego he leído, hace dos domingos, el eco que se hacía Pérez-Rafferty de las que no han visto más luz que la de sus fatigados, hartísimos ojos ("Resentido, naturalmente", tituló su columna). No pretendo terciar, cada cual libra las batallas que elige y al Capitán Sadwing no le hace falta ayuda en las suyas, ya pega mandobles y suele cargarlos de razón, encima. Pero la larga escaramuza me ha llevado a reflexionar un poco (no suelo: encuentro el tema carente de todo interés) sobre esta Oficial y Privilegiada Iglesia de nuestro país, aconfesional país en teoría. Y, de paso, sobre mi relación con ella y con las religiones en general.

Y lo primero de que me he dado cuenta es de que difícilmente me habría yo visto metido en una como la que le ha anegado el buzón a Corso, por una sencilla razón, a saber: la Iglesia Católica me trae tan sin cuidado; espero tan poco de ella en cualquier terreno (en el intelectual, en el social, en el humanístico, en el de la consolación, en el compasivo, en el de la inteligencia, no digamos en el comprensivo); y, en suma, la considero tan ajena a mis inquietudes y preocupaciones, y tan lerda en sus argumentos e interpretaciones, y tan afanosa en sus influencias y sus bienes seculares (tanto en el sentido de los muchos siglos como en el de mundanales), que apenas presto atención a lo que dice, propone, manda, predica, condena o prohíbe. En realidad los católicos más indignados deberían agradecerle a mi vecino artúrico que se haya tomado la molestia de dedicar unos pensamientos y líneas, y por tanto de dar cierta importancia, a institución tan apolillada y necia. "Necio" significa "que no sabe lo que debía o podía saber", esto es, el que ignora con voluntad de ignorancia.

La Iglesia, cómo explicarlo, es para mí una de esas cosas que cuanto más lejos mejor. Ni siquiera quisiera rozarme con ella para combatirla, porque uno acaba siempre en el cuerpo a cuerpo y hay contrincantes que lo contaminan a uno con su solo contacto, aun si acaba derrotándolos. Esa Iglesia no me atañe, excepto cuando invade territorios políticos (y claro, eso sucede a menudo), o abusa del dinero de los contribuyentes (y eso ocurre cada año), o impone sus ortopédicos e intolerantes criterios fuera de sus jurisdicciones (y eso lo intenta sin pausa). Tuve una abuela y una madre muy religiosas, y tengo un padre creyente, pero para mi suerte fui a un colegio laico y mixto en tiempos en que éstos estaban prohibidos (ya he contado aquí cómo los chicos y chicas corríamos a cambiarnos de aula cuando aparecían inspectores franquistas), y mi contacto con curas fue en la niñez casi tan escaso como más tarde (he procurado que fuera nulo). No dudo de que los haya estupendos, y también monjas: en todo colectivo o gremio hay gente admirable, o eso creo optimistamente: los que AP-R llamó "la fiel infantería", los que de verdad ayudan sin ayudarse de paso a sí mismos, los que ni siquiera -pero estos no sé si existen- hacen proselitismo a cambio. Lo malo es que a esos se los ve poco por aquí, fuera de hospitales y residencias de ancianos. Tal vez estén la mayoría en sus perdidas misiones, en el África, en Sudamérica, jugándose a menudo el cuello. Los que aquí llevo viendo mi vida entera, en persona (pese a todo, unos cuantos) o en los medios, son, cómo decirlo, individuos que jamás van de frente. Y cuanto más alta la jerarquía (vaya ejemplares los obispos vascos; bueno, los obispos peninsulares casi en pleno), más esquinados y oblicuos, más manipuladores, más melifluos y más falsos.

¿Saben cuál es el principal problema de esa religión y de cualquiera, incluidas las sectas engañabobos que proliferan tanto? Que, por su definición y esencia, jamás actúan desinteresadamente. Siempre hacen proselitismo (lo llaman "apostolado"), siempre esperan conseguir algo a cambio de sus supuestos favores, enseñanzas, consuelos o buenas obras. Cualquier religión, así, me merece en principio desprecio, porque va siempre a captar clientes, aunque ellas los llamen "fieles" o "acólitos", no sé si no son peores estas dos palabras: la segunda, fíjense, significa etimológicamente "los que siguen o acompañan". Esto no quiere decir que, tal como ha ido el mundo, las religiones no haya que conocerlas, saber de ellas. Sin ese conocimiento nadie entendería nada, de la historia pasada ni de la presente. Y cómo no va a ser comprensible (quizá hable otro día de eso) la larga necesidad de los hombres de pensar en un Dios o en unos dioses. Pero ese es otro asunto: el Dios o los dioses -su idea- poco tienen que ver con las Iglesias; y si bien se mira, éstas son casi la negación de aquellos. Porque, ¿hay acaso alguna que no dé órdenes y no legisle, que no influya en las vidas de sus creyentes y no aspire a controlarlas, que no prohíba y no manipule y no amenace y no castigue y no atemorice, y que no saque provecho?



RAMÓN NÚÑEZ: "PREFIERO PROVOCAR Y HACER PENSAR A LA GENTE"
María Pilar Perla Mateo
TEMA: Entrevistas
URL: Tercer Milenio http://milenio.heraldo.es/

Motivar las preguntas espontáneas, sembrar la inquietud, provocar emociones, es lo que Ramón Núñez ha logrado hacer desde la Casa de las Ciencias, la Domus y la Casa de los Peces de La Coruña, las cuales dirige. Todas son el fruto de buscar la manera de «fomentar la materia prima más abundante en un niño, la curiosidad, en vez de decirle desde el aula "Olvida tus preguntas y toma las preguntas y respuestas importantes"».

Ramón Núñez disfruta colocando en el camino de la gente estímulos que les descoloquen y les hagan pensar. Muchos de los módulos de la Casa de las Ciencias de La Coruña, que dirige junto con la Domus y la Casa de los Peces, no están diseñados para que el visitante concluya una cosa determinada sino para provocar preguntas. En el dedicado al teorema de Pitágoras, al hacer girar el módulo, el agua que llena los cuadrados situados sobre los catetos del triángulo no basta para llenar el cuadrado situado sobre la hipotenusa. Esto causa el desconcierto: «No puede ser», «Estará roto»...

Pregunta–. ¿Por qué no ajustar el espesor de los prismas rectangulares (que no cuadrados) que contienen el agua para que funcione?
Respuesta–. Prefiero provocar, que funcione mal para hacer pensar a la gente. No quiero destronar a los dioses del curriculum para colocar los míos sino poner en el museo elementos que lleven a un acto de invención, invitar al pensamiento libre, a la divergencia, al espíritu crítico.
P–. ¿Qué papel juega la emoción en un museo de la ciencia?
R–. A los museos se viene a vivir sensaciones, a percibir los sabores de la ciencia. Ahora que el elemento audiovisual es tan potente, ¿queda algo para hacer en el museo que no se pueda ver en Internet? Yo apuesto por las sensaciones, táctiles, olfativas, gustativas..., que permitan vivir experiencias físicas. Ahora, cada nueva exposición tiene su olor para tener un sentimiento de inmersión en un ambiente. Algo que no puede hacer Internet. En educación, los objetivos son siempre de conocimiento, nadie se plantea objetivos de orden afectivo ni psicomotriz, que son a la larga más importantes. En los museos cambia la imagen que la gente tiene de la ciencia. La ven como algo más humano, como un instrumento para entender las cosas, ven que no se está seguro de nada, que la ciencia se puede equivocar, que sus respuestas son tentativas. La inseguridad es un ingrediente de la vida.
P–. Al hablar de su trabajo, siempre transmite un sentimiento de entusiasmo.
R–. Es que me divierte lo que hago. Lo paso bien. Es la realización de un sueño. Echo de menos el contacto con los alumnos pero, por otro lado, aquí tengo libertad total: puedes contar lo que quieras como quieras. Puedes hacer cosas provocativas como titular el módulo de la bicicleta de la Domus, que muestra el sistema esquelético humano, «Veni, vidi, Bici», con be.
P–. ¿Cuáles son sus últimos proyectos?
R–. He redactado los anteproyectos del Museo de la Evolución Humana que abrirá sus puertas próximamente en Burgos y del Museo Eléctrico de Unión Fenosa en La Coruña, que se llamará Elektron. En el caso de Burgos, es la primera vez que un proyecto museográfico nace vinculado a un proyecto de investigación singular, el de Atapuerca en esta ocasión: en el mismo sitio donde se elabora la investigación, se comunica. Es bonito acercar simbólicamente la creación científica y la comunicación científica.
P–. ¿Hay algo que se le resista, que no sepa cómo presentar al público?
R–. Hay compañeros de carrera que demandan más presencia de la Química en la Casa de las Ciencias pero, como la mayoría de las reacciones son irreversibles, consumen reactivos y sólo se pueden hacer demostraciones concretas; como es difícil diseñar módulos, el problema suele resolverse a base de talleres. También hay una exposición que no conseguí hacer porque no encontré quien la pagara. Es una exposición sobre la muerte, un tema muy interdisciplinar porque tiene lado legal, religioso, literario, económico, médico, cinematográfico... Faltó sentido del humor.

[Nota] *Su licenciatura en Químicas llevó a Ramón Núñez a trabajar en una refinería de Castellón, pero su herencia familiar y su vocación le conducirían a la enseñanza, donde se quedó 14 años. Tras marchar a Nueva York para hacer un máster en Didáctica de las Ciencias, empezó a buscar la manera de educar en ciencia fomentando la curiosidad. De su mano, La Coruña, su ciudad natal, se ha convertido en Casa de las Ciencias (1985), Casa del Hombre (1995) y Casa de los Peces (1999). Interdisciplinariedad, divergencia y espíritu lúdico basan el trabajo de Ramón Núñez, que obtuvo en 1992 el Premio Nacional de Periodismo Científico otorgado por el CSIC.



EL EVOLUCIONISTA MENOS FAMOSO
Pablo Capanna
TEMA: Entrevistas
URL: Página 12 http://www.pagina12.com.ar/

Noticia enviada por: Enrique Márquez

Aunque toda la fama de la teoría de la evolución de las especies se la llevó Charles Darwin, justo es reconocer que la idea formaba parte de cierto “espíritu de época”, sobre todo desde que empezaron a encontrarse fósiles que hacían dudar del viejo fijismo. Uno de los naturalistas que estaba en el camino de la selección natural era Alfred Russel Wallace –descendiente de William Wallace, aquel de Corazón Valiente–, que llegó un año antes que Darwin a las mismas conclusiones y que incluso hizo que apurara la publicación de El origen de las especies. En esta edición de Futuro, el escritor y filósofo Pablo Capanna sostiene que Wallace perdió la batalla por la notoriedad porque su pensamiento incluía dosis de socialismo utópico, hipnosis y espiritismo, entre otras excentricidades que no lo hacían demasiado presentable.

Arthur Koestler decía que los grandes científicos se dividen en dos tipos. Unos, como Copérnico y Darwin, son aquellos que tuvieron una gran intuición y dedicaron el resto de su vida a probarla. Otros, como Kepler, Newton, Descartes, Faraday o Maxwell, tuvieron intereses muy amplios y bucearon en los campos más disímiles, a contrapelo de lo que indica la etiqueta académica de hoy. No hay duda de que Alfred Russel Wallace (1823-1913) estuvo entre estos últimos.
Si bien todos le reconocen un lugar junto a Darwin como coautor de la teoría de la selección natural, en la práctica la historia parece haberlo condenado a ser una suerte de segundón que apenas se menciona, como si fuera un vicepresidente argentino.

Al parecer, Wallace se volvió impresentable desde el momento en que comenzó a interesarse por el espiritismo y por el socialismo, lo cual acabó por enemistarlo con positivistas y conservadores a la vez. Más de una vez se atribuyeron esos intereses marginales a la senilidad y hasta se insinuó que sufría de alguna alteración mental. La Británica apenas le dedica dos piadosos renglones.
Hay que recordar que se trataba de ideas bastante comunes en la cultura de su tiempo, y que Wallace no fue el único en acercarse a ellas. Pero cuando lo hizo se pensó que ponía en peligro su prestigio intelectual y hasta comprometía el de Darwin. Donald Culross Peattie escribió que al evolucionismo quizás le hubiera costado más imponerse si su paladín hubiese sido un personaje como Wallace. Por su parte, Koestler lo describe como un especulativo que “tendió el puente antes de afirmar los pilares”, a diferencia de Darwin, que demoró la publicación de su obra hasta disponer de una importante base empírica para su teoría.

Teniendo en cuenta el impresionante volumen de sus colecciones y la cantidad de trabajos que publicó a lo largo de sus noventa años de vida, nadie diría que Wallace se haya quedado corto, si de investigación empírica se trata.

El hecho es que, antes de que Haeckel acuñara la palabra “ecología” Wallace adoptó una perspectiva sistémica y destacó la interacción de las especies con el medio, con lo cual llegó a ser reconocido como “el padre de la zoogeografía”. También fue el primero en proponer los dioramas, para que los museos permitieran mostrar el hábitat natural, destacando eso que hoy llamaríamos ecosistema. En 1903, propuso la primera versión de lo que hoy se conoce como “principio antrópico.”

El explorador

Al igual que su amigo Darwin, Wallace no tuvo estudios universitarios, aunque sí cierto currículum. Si bien descendía nada menos que de William Wallace –el de la película Corazón Valiente–, venía de una familia pobre. En su juventud aprendió algo de matemática, cartografía y dibujo de planos. Recién cuando estaba ganándose la vida como profesor de geometría, inglés y dibujo en una escuela de Leicester descubrió que lo que más le atraía de la agrimensura era trabajar al aire libre. Fue entonces que comenzó a interesarse por las ciencias naturales.

Por esos años, leyó a Lyell y a Chambers, que lo pusieron tras la pista de la evolución, una idea que venía abriéndose paso en toda Europa por lo menos desde los tiempos de Erasmus, el abuelo de Darwin. En el colegio, Wallace se hizo amigo del entomólogo Henry Walter Bates, y al poco tiempo ambos estaban planeando una expedición a Brasil, en busca de especimenes para vender a los museos.

Los dos veinteañeros emprendieron una aventura de cuatro años, durante los cuales remontaron el Río Negro y el Amazonas hasta llegar a lo que hoy es Belém de Pará. Se internaron en la selva amazónica explorando lugares que ningún europeo había visitado hasta entonces, y coleccionaron gran cantidad de especimenes. Sobre esta base Bates, que en total se quedó once años en Brasil, pudo establecer los principios del mimetismo.

En 1852, Wallace se dispuso a volver a Inglaterra, pero antes de partir se enteró de que gran parte de su colección se había perdido porque alguien la había despachado por error a otra parte. Logró embarcarse con lo poco que le quedaba, pero el buque en que iba se incendió y se hundió. Anduvo a la deriva en un bote durante diez días antes de ser rescatado y tardó casi tres meses en volver a Inglaterra. Cuando llegó tenía 29 años y tuvo que empezar de nuevo.

Establecido en Londres, logró publicar algunos trabajos y un relato de su viaje, aunque al poco tiempo ya estaba planeando otra expedición, esta vez hacia el “archipiélago malayo” (Indonesia) con el auspicio de la Royal Geographical Society.

Wallace anduvo ocho años por las islas, durante los cuales recorrió un total de unos 22.000 kilómetros. En Indonesia cosechó la friolera de 125.660 especimenes de mamíferos, reptiles, pájaros, moluscos e insectos, entre los cuales había mil desconocidos hasta el momento. Sus minuciosas observaciones le permitieron trazar esa frontera conocida como Línea de Wallace que separa a las especies a ambos lados de la Gran Barrera de Coral y permite entender las rarezas de la fauna de Oceanía.

Todas sus experiencias en Indonesia habría de contarlas luego en El Archipiélago malayo (1869) el relato de viaje que le dedicó a Darwin. Ese fue el libro que más habría de influir en Joseph Conrad, el autor de El corazón de las tinieblas.

El regulador de Watt

A pesar de estar varado en remotas islas tropicales, Wallace se las arreglaba para mantener correspondencia con Lyell y Darwin, con demoras de muchos meses entre un mensaje y otro. En 1858 leyó un trabajo de otro naturalista sobre “la ley que regula la introducción de otras especies”, y se lo recomendó a Darwin. Pero a pesar de que Lyell también lo hizo, no lograron que Darwin lo leyera.

Ese mismo año, cuando estaba recuperándose de la disentería en la isla de Ternate, al oeste de Nueva Guinea, Wallace contrajo la malaria. Estuvo postrado muchos días tiritando de fiebre, tapado con frazadas y tragando quinina. Fue en ese estado cuando recordó haber leído algo sobre la lucha por la vida en el Ensayo sobre la población de Malthus (entonces no sabía que ese era el texto que había inspirado a Darwin) y se acordó de las máquinas a vapor. La conjunción era bastante extraña (hay que esforzarse en imaginar a alguien que tiene frío en la noche tropical y sueña con locomotoras), pero pronto todo pareció “cerrar” y la mente de Wallace estalló en un “¡eureka!”.

El antropólogo Gregory Bateson, futuro inventor de la New Age, admiraba a Wallace por tradición familiar. No encontró nada mejor que definir ese momento como “una experiencia psicodélica”, aunque se olvidó de especificar qué otros descubrimientos científicos le debemos a la malaria. Lo que le ocurrió a Wallace fue una de esas extrañas circunstancias de ocio creativo que permiten tomar distancia de los hechos. Entonces una idea actúa como disparador, cruzando cadenas distintas de razonamiento que han ocupado la mente durante años.

Apenas restablecido de la fiebre, Wallace escribió un breve ensayo donde hablaba de la lucha por la existencia, la supervivencia del más apto y la selección natural. Se le ocurrió comparar su acción con la de ese regulador de presión que les había puesto James Watt a las máquinas de vapor. Al igual que el regulador automático, la selección natural era un servomecanismo que explicaba el surgimiento y la desaparición de las especies en función de su adaptación al medio, sin tener que recurrir a otras causas.

El resto de la historia es conocido. Cuando Darwin recibió el manuscrito de Wallace “Sobre la tendencia de las variaciones a apartarse indefinidamente del tipo original” se dio cuenta de que eso era precisamente lo que había estado tratando de decir.

Muchos años después, el ruso Víctor Eusafiev pintaría la escena en que Hooker y Lyell le aconsejan a Darwin presentar un informe conjunto a la Sociedad Linneana, sin siquiera esperar la autorización de Wallace. El gesto ético que Darwin tuvo entonces sigue siendo bastante singular.

El trabajo fue publicado, pero curiosamente nadie reparó en él. La polémica recién se desató un año y medio después, con la aparición de El Origen de las Especies.

Mensajes del mas allá

El éxito de la obra de Darwin y la polémica del evolucionismo eclipsaron a Wallace, aunque no llegaron a afectar su prestigio como naturalista. Wallace y Darwin siguieron siendo amigos toda la vida, aunque adoptaron filosofías distintas.

Darwin, que se había embarcado en el Beagle siendo un fundamentalista, a partir de los treinta dejó de creer y perdió hasta la sensibilidad estética; desde entonces comenzó a definirse como agnóstico. Wallace tampoco dejó nunca de reivindicar su condición de agnóstico, aunque sin dejar de sentir cierto respeto por las grandes religiones y filosofías.

En 1866, sorpresivamente Wallace comenzó a interesarse por el mesmerismo (hipnosis), la frenología (una imaginaria topografía cerebral) y las sesiones espiritistas. Hooker opinó que, en un hombre como Wallace, esta conversión era algo “más asombroso que todos los movimientos de los planetas.”

Sería fácil atribuir este cambio a una supuesta senilidad, de no ser porque Wallace tenía recién cuarenta y tres años. Vivió hasta los noventa, y si bien en todo ese tiempo escribió un centenar de trabajos sobre espiritismo (muchos de ellos, minuciosos informes de experiencias realizadas en su propia casa), publicó muchos más sobre zoología.

Tampoco se diría que estaba obnubilado por alguna locura mística. En un momento de estrechez económica logró ganarle 500 libras en un debate público a un caballero que sostenía que la Tierra era plana. Ya septuagenario, criticó las ideas de Lowell sobre la vida en Marte y sugirió que los casquetes polares del planeta rojo no eran de hielo sino de dióxido de carbono.

Las discrepancias entre Darwin y Wallace eran de orden filosófico. Releyendo el texto que Wallace escribió en Ternate se ve que aparte de coincidir con Darwin en algunos tópicos como la supervivencia del más apto, el escocés parecía pensar más en el equilibrio ecológico. Veía a la competencia como lucha de la especie contra el medio (por eso comparaba la selección con un servomecanismo capaz de feedback negativo) y no como lucha entre individuos, tal como se complacería en interpretarla el darwinismo social.

Las raíces del “espiritualismo” de Wallace había que buscarlas en su idea de la evolución como proceso ascendente de perfeccionamiento. Para él, las facultades paranormales eran el paso siguiente en la evolución, y la selección natural debía continuar después de la muerte. No podía creer en un Dios, pero le atraía la comunicación con los muertos y con las “inteligencias sobrehumanas.” Sus ideas fueron apropiadas por la Teosofía de Madame Blavatsky, quien recicló la idea hinduista de la reencarnación interpretándola como un proceso de “evolución” universal. Wallace, por su parte, nunca se interesó por los teósofos. En su juventud, Wallace había participado de las sesiones hipnóticas de los mesmeristas, pero se había alejado al descubrir prácticas fraudulentas, para volver años más tarde. Si algo lo traicionó, fue precisamente su empirismo, como puede verse en su ensayo sobre los milagros, donde discute con David Hume contando historias de levitaciones; aporta “pruebas” irrepetibles e imposibles de refutar, pero ninguna hipótesis. La experiencia que acabó por convencerlo fue una sesión de “escritura automática” que contó en una famosa carta al Times. El hecho de que el médium deletreaba los nombres al revés le pareció (por algún motivo) una prueba definitiva.

Una condena radical de estas aficiones resultaría anacrónica. El espiritismo y las levitaciones del médium Douglas Home también habían seducido al filósofo William James y al físico William Crookes, el mismo que nos dio el tubo de rayos catódicos. En el ambiente cultural de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas la exploración del más allá era vista entonces como una extensión del método científico.

Un siglo más tarde, en la década del ‘60, se hicieron varios intentos de integrar la parapsicología en el campo científico, pero la precariedad de los resultados y el subsiguiente auge de la “contracultura” terminaron por desacreditarlo todo. Aunque, en principio, la intención de someter a la metodología científica los fenómenos que en un momento se consideran “inexplicables” no deja de ser legítima, de manera que no hay que ser demasiado duro con Wallace.

El reformador social

Conforme a su filosofía “sistémica”, Wallace estaba más inclinado por la solidaridad que por la competencia; tendía a creer más en el bien común que en el mercado. En su madurez, no sólo se interesó por las ciencias ocultas, sino también por la economía y la política, ciencias que muchos se empeñan en presentar como ocultas. Cuando joven, ya se había vinculado con los seguidores del socialista utópico Robert Owen y también conocía su experimento americano, la colonia de New Harmony. Paradójicamente, el naturalista Owen iba a ser el más serio de los adversarios científicos de Darwin.

Wallace fue uno de los primeros en sostener que los “salvajes” no son inferiores a los “civilizados” ni moral ni intelectualmente. En consecuencia, propuso que la Iglesia anglicana alentara la formación de un clero nativo para respetar las culturas indígenas. Si recordamos el horror y el asco con que Darwin relata su encuentro con los indios fueguinos, se diría que Wallace fue mucho más cordial al describir el primer orangután con que se cruzó en la selva de Borneo.

En la segunda mitad de su vida Wallace no sólo se ocupó del espiritismo. Escribió sobre el sufragio, la justicia social y el urbanismo. Después de leer Mirando atrás: el año 2000 (1890) de Edward Bellamy, se hizo socialista.

A Wallace le debemos algunas ideas que tardarían muchos años en ponerse en práctica, desde la protección de los monumentos históricos hasta el proyecto de los “cinturones verdes” pensados para descongestionar las ciudades.

A fines del siglo XIX habló de salario vital mínimo, del pago de horas extras y la participación obrera en la empresa mediante la compra de acciones. Hizo suyo el lema de la “igualdad de oportunidades” y escribió contra los monopolios. Apoyó el voto femenino y la emancipación de la mujer, que a su criterio favorecía la “selección natural”. En ese tiempo, quien defendía esas cosas era llamado “liberal”. Pero Wallace fue un precoz crítico de la eugenesia de Galton, que habría de desembocar en el racismo.

Wallace fue estatista al punto de proponer la nacionalización de las tierras productivas y dio gran apoyo a las ideas del economista norteamericano Henry George, que auspiciaba el impuesto único progresivo. Para ser franco, también hay que decir que se opuso a la vacunación masiva y se ganó enemigos que aún no habían nacido cuando propuso disolver manifestaciones usando carros hidrantes. Lo cual, por cierto, no dejaba de ser un avance frente a las balas y los palos.

Muchas de sus propuestas reformistas no sólo no se diluyeron en la utopía, sino que con el tiempo llegaron a ser realidad, hasta que el reciente hiperliberalismo restaurara la ley de la selva y las empujara al olvido forzoso. Gente llamada Ronald, Margaret o Carlos Saúl impusieron una versión corregida y aumentada del crudo proyecto malthusiano: abandonar a los pobres a su suerte para permitir la supremacía, no ya de los mejores, sino de aquellos que tienen el poder. En términos evolutivos, una selección negativa que excluye todas aquellas “variaciones” que podrían llegar a enriquecer la especie, sin darle oportunidad de competir.

Si Wallace volviera, creo que hasta podríamos llegar a perdonarle todo eso de los espectros, las tablas Ouija y las mesas movedizas.



PERO, ¡QUÉ FRÁGIL ES LA MEMORIA!.
Julio Valer Corellano
TEMA: Pseudoterapias

Después de varias semanas de soportar el asunto del Bio-Bac, y tras las desinformaciones aparecidas en diferentes medios de comunicación, es imprescindible recordar lo siguiente:

Bio-Bac es el nombre de un producto milagro, y según sus fabricantes curaba el cáncer (cualquier tipo de tumor maligno, independientemente de su estadio y tipo histológico), artrosis, SIDA y hepatitis.

Bio-Bac se vendía como una sustancia con efectos beneficiosos para la salud. Formado por un conjunto proteínico, derivado de un cultivo bacteriano, no posee ninguna acción farmacológica.

Bio-Bac es ilegal. No está autorizado, y no cumple las condiciones que exige la Ley del Medicamento del año 1990.

Bio-Bac no es una fórmula magistral, ya que ésta debe ser recetada por un Licenciado en Medicina y Cirugía, elaborada por un Licenciado en Farmacia, y en una oficina de farmacia o un servicio farmacéutico legalmente establecidos. En el envase se especifican una serie de datos, que nos permiten reconocerla como tal, y quién la ha elaborado.

Bio-Bac era fabricado en un lugar clandestino. Aunque se distribuía a través de una página de internet, en ella no aparecía la dirección completa que permitiera identificar el lugar exacto. Solamente indicaban un apartado de Correos de San Lorenzo del Escorial.

Bio-Bac no es un producto inocuo. Las condiciones de elaboración no se controlaban. El contenido es un conjunto de proteínas sin ninguna acción, pero pueden estar contaminadas por microorganismos durante el proceso de elaboración y almacenaje. La forma inyectable, Inmunobiol, se administraba por vía parenteral, y algunos enfermos, a los que se aplicaba, presentaban disminución de la inmunidad.

Nos encontramos ante un producto ilegal, fabricado de forma clandestina, vendido con ánimo de lucro y con engaño. Se anunciaba y exhibía a través de internet, existían cantidades almacenadas en un chalet, se ofrecía por diferente profesionales sanitarios y prometía efectos beneficiosos para la salud, que no poseía.

Todas estas acciones son delitos tipificados por el Código Penal:

Art. 248.-Comenten estafa los que, con ánimo de lucro utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndole a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.

Art. 362.
1º.-Serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para profesión u oficio de uno a tres años.

2º.-El que, con ánimo de expenderlos o utilizarlos de cualquier manera, imite o simule medicamentos o sustancias productoras de efectos beneficiosos para la salud, dándoles apariencia de verdaderos, y con ello ponga en peligro la vida o la salud de las personas.

3º.-El que, conociendo su alteración y con propósito de expenderlos o destinarlos al uso por otras personas, tenga en depósito, anuncie o haga publicidad, ofrezca, exhiba, venda, facilite o utilice en cualquier forma los medicamentos referidos y con ello ponga en peligro la vida o la salud de las personas.

Los implicados, como ha ocurrido en otros casos, han utilizado a los enfermos y a sus familiares, para crear confusión y presionar a las autoridades sanitarias. Éstas no han seguido el juego. El caso es un asunto penal, y en el juzgado correspondiente está. Cada uno es muy libre de diseñar su defensa, pero quien reconozca públicamente que ha recetado y recomendado un producto ilegal se está autoinculpando, y demuestra un desconocimiento del Código Penal. Y "la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento".

El suplemento Salud del diario El Mundo dedica varias páginas al Bio-Bac. Parte de los artículos han sido reproducidos en el Escéptico Digital. Después de un mes, averiguan que el producto no tiene eficacia terapéutica. No obstante, tras llegar a esta original conclusión, en otro artículo piden ensayos clínicos, puesto que en casos anteriores si se han realizado, y según ellos “han estado mejor manejados”. Se les olvida recordar pequeños detalles, sin importancia; por ejemplo en el caso Di Bella, los ensayos clínicos fueron realizados por mandato judicial, tras una campaña feroz por parte de los medios de comunicación y con la intervención de ignorantes “intelectuales” , y algún bufón Premio Nobel de Literatura.

En un artículo de D. José Luis de La Serna, director del suplemento Salud de El Mundo, en el año 1998 escribía sobre el caso Di Bella:

"El fallo del tratamiento de Di Bella demuestra una vez más que en Medicina no existen los milagros y que sólo la ciencia hace posible conseguir nuevas y mejores terapias. No obstante, y desgraciadamente, es bastante probable que dentro de algún tiempo los medios de comunicación de masas den, una vez más, crédito a remedios brujescos. Además, luego, cuando la evidencia certifica que el milagro es falacia pocos son los que llevan la noticia a las primeras páginas".

Yo no soy capaz de expresarlo mejor. Pero, ¡qué frágil es la memoria!.



LA OBSESIÓN POR LO ‘MARAVILLOSO’
Ricardo Campo Pérez
TEMA: Escepticismo

Es sorprendente la facilidad con la que la gente cree en cosas inverosímiles, en particular las relacionadas con lo “paranormal” y lo “misterioso”. Ante tal hecho Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona y miembro de ARP-SAPC (www.arp-sapc.org) asegura con cierto desánimo: “Nos planteamos la paradoja de vivir en una civilización que ha alcanzado el actual grado de desarrollo gracias a los productos de la investigación científica pero en la que lo irracional, vendido como esperanza de conocer el futuro, de la vida en otros mundos, de métodos mágicos de sanación o de productos-milagro hace su agosto”.

Una de esas píldoras de consumo rápido para creyentes en lo “misterioso” son los círculos de las cosechas, administrada de nuevo por los medios de comunicación semanas atrás. A menudo temas como el citado se presentan bajo ese erróneo criterio de que “todas las opiniones valen lo mismo”, relativismo chapucero que posibilita que un energúmeno que asegura estar en contacto con seres de Ganímedes, que se declara capaz de sanar graves enfermedades con la “imposición de manos” o con un rezado de su invención quede a la misma altura que el razonamiento de un profesional de alguna de las ramas de la ciencia rigurosa o de la reflexión teórica. Entre los medios donde la confusión entre ciencia y leyenda se ha producido recientemente se encuentran los principales diarios impresos nacionales y el motivo no fue otro que la divulgación acrítica del intrascendente fenómeno de los círculos de los cereales. La propaganda dispensada por Hollywood a uno de sus crédulos filmes sobre esta temática es esta vez la causa.

Un poco de crítica escéptica siempre viene bien ante asuntos tan dudosos y explotados por la prensa especializada en pseudo-enigmas y en adular la emotividad de lector con peregrinas teorías extraídas de algún mohoso baúl de cuentos chinos. Una de estas historias es el “viaje astral”, al que dedicaré la segunda parte de este artículo.

“Señales” en los campos de cereal

Fue en los años 70 cuando empezaron a aparecer en el Reino Unido extraños dibujos en las plantaciones de gramíneas. Tres fueron las “explicaciones” que se propusieron para aclarar por qué las espigas aparecían vencidas por una misteriosa fuerza conformando complicados diseños: una especie de vórtices de plasma giratorios, fenómeno atmosférico que se sacó de la manga un meteorólogo heterodoxo; señales de la Madre Tierra que trataba de comunicarse con nosotros a causa de los graves daños que le estamos causando; y extraterrestres que, a bordo de sus platillos volantes, aplastaban el cereal en sus correrías nocturnas. No tienen que elegir entre las tres porque todas son falsas: la verdad es que estamos ante uno de los fraudes más notorios de “paranormalandia”. En 1991 dos jubilados británicos, Doug Bower y Dave Chorley, confesaron que llevaban realizando los círculos desde hacía 15 años con métodos bastante rudimentarios: una cuerda como guía, un madero para aplastar el cereal y una brújula. Y casi el mismo tiempo estuvieron tomándole el pelo a toda una legión de Indiana Jones de lo anómalo que se dedicaban a investigar el fenómeno.

Pero de nada sirvió la confesión; los crédulos recalcitrantes no la aceptaron a pesar de las convincentes demostraciones públicas de su arte. Pensaban que tal vez otros círculos tenían una autoría desconocida o “enigmática”. Pero ni éstos ni los “periodistas paranormales” suelen recordar que existen varios grupos de aficionados en todo el mundo, no sólo en Gran Bretaña, que se dedican a confeccionar estas figuras como una forma de arte, los circlemakers (www.circlemakers.com); tampoco contribuye a obturar preventivamente las enormes tragaderas del amante del misterio el hecho de que en 2001 los círculos, que surgen por temporadas, no hicieron su aparición hasta que la cuarentena por la fiebre aftosa fue levantada, con lo que ya se podía acceder a los prados ahora convertidos en gigantescos lienzos...

Las figuras se han transformado en una atracción turística promocionada por las autoridades locales en sus trípticos informativos, igual que el monstruo del lago Ness en Escocia, una de las estrellas de la pseudociencia criptozoológica. Los granjeros cobran por acercarse a los sembrados donde aparecen las curiosas formas y en agosto una web paranormal se atrevió a asegurar que una imagen aparecida en la localidad británica de Chibolton era una respuesta al mensaje del radiotelescopio de Arecibo emitido hace 27 años en dirección al cúmulo de estrellas M13. Larga vida al “misterio” de los círculos...

El “alma” de los ocultistas

El “enigma del cereal” apareció en la prensa nacional más seria de forma acrítica, lo que no dice mucho a favor de esos medios. En el caso del experimento que reproducía las “experiencias fuera de cuerpo” se limitaron a transcribir una noticia que venía sancionada por una publicación fiable: un grupo de investigadores suizos del equipo del neurólogo Olaf Blanke, del Hospital Universitario de Ginebra, habían localizado una región del cerebro que provoca sensaciones denominadas por los ocultistas “viaje astral”. Esta zona del cerebro es el llamado Gyrus angular derecho. La propia noticia, haciéndose eco del artículo publicado en Nature por los investigadores, aclaraba que “aunque estas experiencias se asocian por lo general a lo paranormal, en realidad se trata de fenómenos relacionados de alguna forma con la actividad cerebral, lo que constituye una pista de investigación para determinar la relación de la conciencia con el cerebro”. No hay, por tanto, la más mínima confirmación por parte de estos investigadores de que se encontraran con nada que avale lo que no es más que una creencia irracional en lo “astral”, uno de los temas más explotados por la literatura pseudocientífica, mito remanente del vitalismo decimonónico que ha quedado justamente relegado a los círculos más irracionales de nuestra sociedad. Se podría decir que es una respuesta natural del cerebro humano ante un estado físico especial. Prueba de que no se trata de ningún fenómeno espiritual es que el fenómeno es reproducible en laboratorio en condiciones controladas. ¿Qué grado de responsabilidad podemos imputar a los divulgadores de lo “anómalo”, de lo “astral” y de lo pseudo-trascendente en su permanente labor de confusión respecto a este suceso fisiológico?

Lo cierto es que el experimento de los investigadores suizos viene a echar por tierra esta arraigada e infundada creencia en el “viaje astral”. Si ya la BBC informaba en febrero de 2000, haciéndose eco de un estudio del Dr. Bruce Greyson de la Universidad de Virginia (EE.UU), que el fenómeno es una respuesta psicológica ante el intenso estrés, ahora el estudio realizado en Suiza aporta otra clave para su explicación natural definitiva. Porque en ningún momento los investigadores mencionaron “paquete energético pensante” alguno ni un desdoblamiento de nuestro ser en “cuerpo” y “alma”. Se trata de un fenómeno neurológico sin connotaciones maravillosas o trascendentes de ningún tipo. Nos es útil, en cambio, para comprender que en otras civilizaciones y en los ámbitos ocultistas contemporáneos se sigue vinculando a lo “espiritual” fenómenos que la neuro-psicología va integrando progresivamente en su campo de saber. Es lógico “disculpar” las creencias de otras épocas pero perpetuarlas en la actualidad es estafar intelectualmente al prójimo. Analicémoslo fríamente: el hecho de que algunas personas digan que han visto su cuerpo mientras su consciencia “flotaba” sobre una camilla ¿prueba realmente que hay otro mundo?; ¿o es más bien nuestro irracional deseo que ese otro mundo o dimensión exista? ¿Cómo distinguir esa visión de una construcción de nuestro cerebro sin base empírica? ¿Cómo evaluar la influencia en nuestras creencias de la literatura y la filmografía donde se plasman como hechos probados las “experiencias fuera del cuerpo” y los fantasmas errantes?

Todas las suposiciones irracionales como el “viaje astral” tienen una característica común: la creencia previa inamovible que hay que confirmar mediante indicios (en algunos casos se rehuye la exigencia de presentar pruebas, lo que convierte automáticamente al divulgador pseudocientífico en un vendedor de crecepelos paranormales). Nada puede derribar la creencia básica; ésta es inmune a la contradicción, al hallazgo de una explicación racional y científica o a la evidencia que apunta hacia el fraude. El caso de los “viajes astrales” y de los círculos de las cosechas son dos ejemplos entre otros muchos. El etnólogo Wiktor Stoczkowski analiza esta paranoia intelectual en su magnífica monografía recientemente traducida al castellano Para entender a los extraterrestres (Acento Editorial, Madrid, 2001). Stoczkowski traza un recorrido por todo el ocultismo y el teosofismo del siglo XIX y su insistencia en la “dimensión astral”, y halla los hijos del mismo en el pasado siglo XX, cuyo primogénito es la teoría de los “astronautas en la antigüedad”, con autores como Erich von Däniken y Robert Charroux. Sus fantasiosas versiones del pasado se importaron a España, previo paso por Hispanoamérica, por medio de algunos de los más consumados fabricantes de misterios del mercado editorial español. Su especialidad es el falseamiento del pasado y del presente en diversos frentes.

A menudo, el grado de dependencia psíquica de lo maravilloso que gestionan en sus fieles y creyentes los portavoces de algunas de las creencias citadas y otras muchas -como el mito de los platillos volantes- es tan grande que irrita profundamente a la mentalidad crítica; y no tanto por la opción personal de creer en ciertas necedades sin pruebas contrastables, sino por la desvergüenza aderezada en muchos casos con profunda ignorancia de ciertos investigadores de saldo. Y es que, como señala el periodista Luis Alfonso Gámez “los comerciantes de lo oculto miran siempre hacia otro lado y se aferran con fuerza a la explicación más inverosímil, ocultando al público las evidencias que derriban sus castillos de arena e intentando que la memez vaya en aumento, porque ésa es la clave de su negocio”. Para el escéptico interesado en la divulgación del conocimiento riguroso y la crítica dirigida a las falacias de lo paranormal esa amorfa mezcla de paternalismo, superstición y trascendencia de cartón piedra es uno de los motivos que le hacen mantenerse alerta. Prometemos seguir vigilando.



RACIONALISTAS INDIOS CUESTIONAN UN MILAGRO OVÁRICO DE LA MADRE TERESA
Sanal Edamaruku
TEMA: Religión
URL: Boletín Racionalista Internacional http://www.rationalistinternational.net/

¿Fue curado realmente el tumor de ovario de Mónica Besra por los poderes sobrenaturales de una imagen de la Madre Teresa, colocada sobre su abdomen? Las Misioneras de la Caridad insisten que fue así. El Vaticano ha aprobado oficialmente la historia como un milagro de primera clase. La Asociación Racionalista de India dice: ¡Afirmaciones tan absurdas y peligrosas piden a gritos una acción legal! Los racionalistas, que han iniciado la controversia sobre el milagro póstumo de la Madre Teresa, exigen que el Gobierno de Bengala Occidental lleve a la corte a las Misioneras de la Caridad por sus falsas afirmaciones.

El caso de los fabricantes de milagros no se sostendría en frente de ninguna corte de ley. Sus testigos han jurado permanecer calladas para no contradecirse unas a otras. Sus certificadores son anónimos e irrastreables. Su prueba es obviamente falsa. Y para colmo: ¡su testigo principal se ha desvanecido!

De acuerdo con el Vaticano, el tumor de ovario de Mónica Besra fue curado por los poderes de la imagen de Teresa, colocada sobre su abdomen. Pero los registros médicos prueban que fue simple tratamiento médico convencional lo que le salvó su vida. "En el siglo 21, ¿cómo puede hablar acerca de curas milagrosas?" dice el ministro de salud de Bengala Occidental, Suyrya Kanta Nishra. La documentación del milagro afirma que varios doctores habían certificado que la curación fue "científicamente inexplicable", pero ni uno solo de esos testigos anónimos pudo ser rastreado. El ex primer ministro de Bengala Occidental, Partho De, reveló que él había sido contactado por agentes del Vaticano y le solicitaron nombrar un doctor que certificara que la curación de Mónica Besra era un milagro. El declinó el respaldarlos. Luego de ordenar los registros médicos del caso en febrero de 2000 para que fueran inspeccionados por el departamento de salud de Calcuta, quedó convencido de que no había nada inusual acerca de la desaparición del tumor luego de un tratamiento médico prolongado.

Tejiendo su ornamento sagrado con esfuerzos infatigables, los agentes de milagros del Vaticano bajo el liderazgo del investigador en jefe Brian Kolodiejchuk han identificado varios cientos de ejemplos de las capacidades sobrenaturales de la Madre Teresa. Archivadas, clasificadas y documentadas elaboradamente y con mucho cuidado, en un dossier de más de 34000 páginas, están a punto de ser enviadas por correo aéreo al Vaticano ahora. Sobre esta base, ellos esperan, su canonización se ha vuelto un simple formalismo. En diciembre, se espera que el Papa examine el pesado cargamento, y podría ser en primavera que la monja nacida en Albania entrara en los anales de santos como la más rápida en la historia de la Iglesia Católica.

El más importante de ese bloque de alegatos paranormales es el milagro, que Teresa supuestamente hizo en su primer aniversario de muerte. Es una necesidad para cualquier santo el tener por lo menos un milagro póstumo. Los managers de Teresa han ofrecido la "Curación de Mónica Besra" para este propósito, y el Vaticano lo ha aceptado oficialmente como un tiquete adecuado hacia la santidad. Pero de forma inesperada, el milagro se ha visto enfrentado con un duro reto. Desnudado de su velo de santidad, parece más a un fraude burdo.

El Dr. Manju Murshed, superintendente del hospital gubernamental en Balurghat, informó que Mónica Besra fue admitida en el hospital con dolor severo. Sufría de meningitis tuberculosa y de un tumor de ovario, que fue descubierto durante una investigación de ultrasonido. Posteriormente fue tratada por el Dr. Tarun Kumar Biwas y el ginecólogo Dr. Ranjan Mustafi. Luego de dejar el hospital, se continuó el tratamiento en el Colegio Médico y Hospital de Bengala del Norte, y terminó exitosamente en marzo de 1999. Una investigación con ultrasonido mostró que el tumor había desaparecido.

Una pieza fundamental de la "prueba" del Vaticano es una afirmación de la testigo suprema Monica Besra. Se filtró, a pesar del máximo secreto, a la prensa. En esta afirmación, Besra describe que ella estaba sufriendo de un terrible dolor de un tumor gigante en su estómago y había perdido casi toda esperanza. Dejó a su familia para buscar ayuda con las Misioneras de la Caridad en Calcuta. El 5 de octubre de 1998, en el primer aniversario de la muerte de la Madre Teresa, ella le oró fervientemente. Dos monjas, la hermana Bartolomea y la hermana Ann Sevika, tomaron de la pared un medallón de plata con la imagen de la Madre Teresa, y lo ataron al cuerpo de Mónica con una hebra negra, justo sobre el tumor. El dolor se desvaneció en la misma noche y nunca regresó. Su estómago se volvió más y más pequeño y en la mañana, ella sintió que el tumor se había desvanecido. ¡Se había curado milagrosamente!

Mónica Besra es una mujer tribal, de 30 años de edad, de la villa de Dulidnapur. Es analfabeta y sólo habla su lengua materna tribal, entremezclada con unas pocas palabras de Bengalí entrecortado. Hasta hace poco no había sido cristiana. La declaración está escrita en un inglés fluido y muestra familiaridad con los detalles de la creencia católica. Es obvio que el texto no ha sido escrito o dictado por ella. Pero Monica Besra no está disponible para dar luz sobre la oscura historia: ella se ha desvanecido. Las personas cercanas a ella sospechan que debe estar "bajo la protección de la Iglesia". Ella no ha vuelto a ser vista desde que su nombre se hizo público, a pesar de todos los esfuerzos de mantenerlo en secreto.

Y las monjas involucradas en el milagro mantienen sus labios sellados. "Ha ocurrido un milagro objetivo", explica el arzobispo D'Souza, de Calcuta. "Las hermanas no quieren dar versiones diferentes ya que esto echaría a perder las cosas".

Si este fraude obvio no es documentado y si la idea de la curación milagrosa consigue credibilidad, traerá consecuencias peligrosas para las personas sin educación y para los pobres, insiste la Asociación Racionalista de India. La confianza en la medicina moderna y en la ciencia tiene que ser desarrollada y fortalecida, y la gente tiene que ser estimulada para que use en sus tratamientos las facilidades médicas disponibles, en vez de aferrarse a la superstición y la creencia en milagros. Los esfuerzos deben ser para expandir el alcance de la medicina moderna a todos los estratos de la sociedad.



LA HORA DE IRSE
Manuel Alcántara
TEMA: Eutanasia

Nadie tiene derecho a amargarnos la muerte. Por fin nos hemos dado cuenta, pero no se ha aireado bastante la buena nueva. El Congreso aprobó la ley reguladora de la autonomía del paciente con la que se crean los testamentos vitales, esos documentos que permitirán a cualquier persona dejar por escrito su rechazo a que se prolongue artificialmente su vida. Se trata, no de acelerar los trámites finales, sino de evitar el encarnizamiento terapéutico cuando no existe la mínima esperanza. Algo mucho más próximo a la piedad que a la eutanasia, que también es piadosa a veces.

Hay que luchar por cualquier vida a condición de que sea vida, pero cuando se va perdiendo por siete a cero no hay por qué añadirle minutos a la prórroga. Agonía significa lucha y debemos agruparnos todos para aliviar la lucha final frente a cualquier tipo de superstición heredada o de fanatismo cerril. ¿Por qué no poder expresar el tipo de tratamiento médico que se desea recibir antes de que seamos capaces de expresar nada? Las técnicas médicas, en su asombroso avance, no han logrado evitar que nos muramos, pero han conseguido que los enfermos terminales no terminen de morirse.

Si viviera Hipócrates sería partidario del llamado 'testamento vital', pero entre nosotros se sigue discutiendo si las personas que han vivido dignamente tienen derecho a una muerte digna cuando sus posibilidades de curación son nulas. No se pretende matar a nadie, sino dejarle morir en paz y no rabiando y pataleando y enriqueciendo a las clínicas especializadas en retrasar lo más posible el último suspiro. Los países más avanzados del mundo, Holanda y Suiza, entre ellos, admiten ya lo que acabarán admitiendo los más retrasados.

El visto bueno definitivo a la creación del testamento vital es una gran noticia, aunque desgraciadamente sea una noticia para nuestra última hora. Que nadie nos ponga una zancadilla cuando tengamos un pie en la sepultura. Que nadie puede hacernos la muerte imposible.



LA NASA, EN ENTREDICHO. PRUEBA LUNAR
Luis Alfonso Gámez
TEMA: Astronaútica -Exploración Espacial

Un ingeniero espacial quiere demostrar que los vuelos tripulados fueron reales

La mandíbula de Bart Sibrel recibió el 9 de septiembre un puñetazo. Al otro extremo del brazo se encontraba Edwin Aldrin. Sucedió a las puertas del hotel Luxe de Beverly Hills, hasta donde el ex astronauta había ido para que le entrevistara un equipo de televisión japonés. Biblia en mano, Sibrel le abordó a la entrada. «¡Jure que caminó sobre la Luna!», exigió al segundo hombre que puso un pie en otro mundo. Aldrin lo vio entonces claro: todo era un montaje. Los reporteros nipones no existían. Habían sido el cebo del realizador televisivo para atraerle hasta allí, después de varios intentos fallidos de entrevistarle. El acosador volvió a la carga con la Biblia, el puño del ex astronauta despegó como un cohete y el cámara que iba con Sibrel grabó la escena.

A los 72 años, Buzz Aldrin está harto de que se ponga en tela de juicio la hazaña en la que participó en julio de 1969. No es el único. Más de tres decenios después de la misión del 'Apollo 11', el ingeniero espacial y escritor James Oberg (jamesoberg.com) publicará un libro para demostrar la inconsistencia de las afirmaciones de quienes, como Sibrel, mantienen que el hombre no ha llegado a la Luna. «Voy a recurrir a ejemplos que la gente pueda comprobar por sí misma. Las argumentaciones se basarán en explicaciones de sentido común», ha dicho a este periódico el escritor, quien acumula veintidós años de experiencia como ingeniero espacial en Houston, una decena de libros y un millar de artículos de divulgación.

La idea de que el viaje a la Luna fue un gran engaño «es tan antigua como la hazaña. Mucha gente nunca creyó que fuera posible», explica Oberg. Ha sido en los últimos tiempos, sin embargo, cuando el rumor ha engordado como una bola de nieve pendiente abajo, alimentado por la prensa paranormal -la misma que propugna que ningún avión se estrelló el 11-S contra el Pentágono-, Internet y un documental presentado por Mitch Pileggi -el jefe de Mulder y Scully en 'Expediente X'- que la cadena Fox emitió en Estados Unidos en febrero y marzo de 2001. «Pienso que ese programa ha dado el empujón final a la NASA», sospecha el experto, quien estima que, «dependiendo del segmento social, cree que los alunizajes fueron un montaje entre el 5% y el 20% de los estadounidenses».

La gran conspiración

La falsa conquista de la Luna empezó a urdirse, según los partidarios de la conspiración, a mediados de los años 60, cuando la NASA se convenció de que no iba a ser capaz de poner a un hombre en el satélite antes de que acabara la década, en contra de lo anunciado por el presidente Kennedy ante el Congreso el 25 de mayo de 1961. El engaño, mantienen, culminó con la simulación de los seis alunizajes, el último de los cuales lo protagonizaron Harrison Schmitt y Eugene Cernan el 11 de diciembre de 1972. En pleno apogeo del programa Apollo, la agencia espacial llegó a tener en nómina a 35.000 personas, y otras 400.000 trabajaban en empresas y universidades contratadas. Demasiada gente a mantener callada. «O estaban todos compinchados o las cosas no encajan», apunta Jesús Cancillo, profesor de Psicología Social y Psicofisiología de la Visión en la Universidad de Alicante.

Los expertos en la conspiración afirman que hubo quien intentó romper el silencio y lo pagó con la vida. Ése fue, según ellos, el caso de Virgil Grissom. El astronauta habría descubierto lo que se tramaba en los pasillos de Washington y decidido hacerlo público. Por eso murió, junto a Edward White y Roger Chaffee, en el incendio del 'Apollo 1' en la rampa de despegue el 27 de enero de 1967. Otros siete astronautas que fallecieron en accidentes de tráfico y aviación -eran pilotos de pruebas- entran también, para Sibrel y sus colegas, dentro del grupo de víctimas mortales del engaño. Las pruebas de tales crímenes no van, sin embargo, más allá de una frase: «El Gobierno oculta la verdad».

Paradójicamente, la munición más popularmente efectiva contra los alunizajes ha salido de los arsenales de la NASA. Se trata de las decenas de miles de fotos que se tomaron en el satélite, algunas de las cuales se presentan como pruebas de que todo fue un montaje: los doce hombres que, aparentemente, anduvieron por la Luna habrían vivido su aventura en un estudio, dirigidos por Stanley Kubrick. Como en 'Capricornio Uno', película en la que tres astronautas -entre ellos, un O.J. Simpson todavía en activo en el fútbol americano- son sacados en el último segundo del cohete en el que van a viajar a Marte y escenifican en un plató el desembarco en el planeta rojo.

«Las filmaciones de los 'Apollo' son extraordinariamente parecidas a las escenas de 'Capricornio Uno'», se argumenta en el documental de la Fox. «Esta afirmación demuestra lo lejos que están dispuestos a llegar los productores para hacer un programa sensacionalista», sentencia el astrónomo estadounidense Phil Plait en su web (www.badastronomy.com). Y es que la cinta de Peter Hyams data de 1978; por tanto, pretendía imitar lo mejor posible lo visto por 600 millones de telespectadores nueve años antes. No al revés.

Errores de foto

La web de Cancillo (www.cancillo.ua.es/apolo1.htm) desmonta los argumentos fotográficos esgrimidos por los partidarios de la conspiración. Para éstos, una de las pruebas del engaño es la ausencia de estrellas en el cielo lunar, negro porque no hay aire que disperse la luz solar. «Tampoco se ven las estrellas en las fotos de un partido de béisbol nocturno», apostilla Oberg desde Texas. Con una superficie lunar y unos trajes espaciales muy reflectantes, el tiempo de exposición debía ser muy corto, mientras que el brillo de las estrellas era, por el contrario, demasiado débil como para impresionar el negativo. «¿Cómo se explica que la NASA fuera capaz de un montaje tan complicado y se olvidara, a la vez, de poner unas bombillas al fondo? Sería un fallo de opereta», ironiza Cancillo.

Sombras y reflejos han sido también presentados como pruebas del rodaje en estudio. Cuando no se trata de sombras divergentes producto de un efecto de perspectiva similar al que nos hace creer que los carriles del tren se juntan en el horizonte, se ven cosas que debían ser invisibles por estar en zona de sombra. La explicación es muy sencilla: el Sol es la principal fuente de luz, pero la superficie lunar actúa como un espejo que ilumina áreas, en principio, en sombra. Quienes niegan los alunizajes dicen, además, que las seis banderas de barras y estrellas de la Luna ondean en ciertos momentos, algo que sería imposible en un entorno sin atmósfera. «No ondean. Están colgadas y arrugadas», puntualiza Cancillo. De hecho, la tela -puede verse en las fotos- cuelga de una varilla horizontal que parte del extremo superior del mástil. Sin ella, quedaría flácida.

Jamás aclaran los reporteros de la conspiración cómo pueden explicarse esas, para ellos, descaradas meteduras de pata en unas películas tan caras -la NASA destinó casi 20.000 millones de dólares al programa Apollo entre 1960 y 1973-, y que los soviéticos no denunciaran el engaño de sus rivales y cayeran derrotados por el departamento de efectos especiales de Washington.

«La NASA debe una explicación»

«La NASA debe a la gente una explicación de sus actividades, especialmente si parte del público está confundido o ha sido engañado», dice James Oberg. El escritor entiende a quienes consideran increíbles los logros del programa Apollo, «a menudo, personas inteligentes y sensatas que no conocen 'toda la historia'». Y espera proporcionarles las claves para asumir la gesta protagonizada por Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin, en la primera entrega lunar.

Oberg explorará en su obra, que saldrá a la calle en el tercer trimestre del próximo año, los orígenes socioculturales de la conspiración. Un fenómeno que Jesús Cancillo, miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (www.arp-sapc.org), vincula a que cada vez hay más gente que no vivió la aventura de la Luna y a que «a todos nos gusta saber algo que los demás no saben». Eso, unido a la actitud de quienes están dispuestos a hacer negocio de la buena fe del público, explicaría el auge de algunas ideas absurdas.

Existen, además de fotografías y películas, 382 kilos de piedras lunares -imposibles de imitar- que geólogos de todo el mundo han autentificado como tales. Y hay en la Luna varios espejos láser que se han usado para medir la distancia entre la Tierra y su satélite. Aún así, Oberg no lo tiene fácil y los astronautas lo saben. Por eso, le han dicho sólo dos palabras: «¡Buena suerte!».



¿NECESITAMOS SUJETOS?
Manuel Cruz
TEMA: Filosofía

En cierta ocasión (hace ya un tiempo de eso), me atreví a valorar la importancia que ha adquirido en nuestros días en ambientes filosóficos el debate acerca de la idea de sujeto, afirmando que dicha idea constituye un genuino espacio de intensidad teórica. Hablo de atrevimiento porque, con independencia de que pueda haber amplio acuerdo sobre el asunto, lo que en todo caso parece claro es que no hay completa unanimidad al respecto. Así, autores ha habido que, acogiéndose al mal uso que se ha hecho de la idea, al dato -en cuanto tal inobjetable- de que en el pasado sirvió como coartada, pretexto de legitimación o bálsamo engañoso para que a los individuos les resultaran sobrellevables los mayores desmanes (como sucedía con aquel humanismo abstracto perfectamente capaz de coexistir con los daños infligidos a los hombres concretos), han inferido la obsolescencia, cuando no la maldad, de dicha idea.

Como si idéntico destino no hubieran corrido casi la mayor parte de nociones que configuran nuestro discurso. Si tuviéramos que renunciar a las categorías por el uso que en algún momento se hizo de ellas o -apenas otra variante de idéntica descalificación- por su origen (por ejemplo, judeocristiano, aunque abundan descalificaciones análogas) nos quedaríamos en una casi absoluta orfandad conceptual. De lo que debiera tratarse es de otra cosa, a saber, de dilucidar si la idea de sujeto vehicula determinaciones que nos ayudan a entendernos mejor y, a partir de esto, si nos sirve como un elemento para afrontar los riesgos de la acción. Es decir, si podemos considerarla una eficaz herramienta teórico-práctica, a sabiendas de que, como tal herramienta, el signo final que le corresponda dependerá del efectivo empleo de la misma que hayamos sido capaces de arbitrar.

Probablemente resida aquí la clave de sentido que buena parte de los críticos de estos temas -acaso enredados en sus habituales retóricas de la atrocidad, el horror, el espanto y otras exasperaciones- no ha alcanzado todavía a entender. Los discursos del sujeto -al igual que los de la historia, a los que suelen ir vinculados- nunca han pretendido hacer más confortable el presente, como sus críticos se obstinan en afirmar: de eso, todo hay que decirlo, se han encargado de forma mucho más resuelta esas otras argumentaciones que de la condición inenarrable, indescifrable, insoportable de cuanto pasa, han venido infiriendo, en una peculiar modalidad de silogismo práctico, la aceptación más o menos estetizante de lo que hay, con el resignado considerando de que no puede haber nada mejor (a veces porque la idea misma de mejor carece de sentido). La opción por la que vale la pena apostar significa otra vía (que es, efectivamente, otra). No parte de afirmaciones programáticas respecto a cuáles son las auténticas tareas del pensamiento o los genuinos males del presente -como si tales cosas pudieran dejarse establecidas de antemano-, sino, que, justamente por apuntar a una aprehensión interesada de la realidad (esto es, orientada a la acción), es la única que puede hablarnos con verdad de la vida.

Con otras palabras, esperemos que más sencillas: la cuestión que nos ha de preocupar es la de si resulta posible encontrar buenas razones para legitimar la voluntad de protagonismo sobre la propia existencia que la noción de sujeto como tal encarna. Lo específico de esta afirmación, tan cauta ella, es que reconoce su condición aproximativa, tentativa, y no teme encarar sus propios problemas -es más, avanza a golpe de problema: de ahí, por cierto, que el desarrollo del conocimiento, con todas sus dificultades, sea una buena figura de la historia-. Pero por muchos problemas que se le puedan plantear, una pregunta permanece abierta, resistente, interpelándonos desde su inocencia: ¿qué hay de censurable en el hecho de que los hombres sigan aspirando a tomar en sus manos las riendas de su propio destino?

[Nota] *Manuel Cruz catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona.



TELEVISIÓN – LA OTRA DIMENSIÓN DE LOS VIAJES EN ASTRAL
Rosa Belmonte
TEMA: Viajes astrales
URL: La Verdad http://www.laverdad.es/

Son reales los viajes astrales? ¿Podemos visitar otra dimensión sin nuestro cuerpo físico? ¿Es posible el desdoblamiento corporal? Estas fueron las preguntas a las que trató de responder Otra dimensión, el programa que presenta, con un par de narices, Carmen Baños en Antena 3. Conclusiones: a) el mundo está lleno de pirados; b) el mundo está lleno de farsantes, y/o c) hay demasiada gente por ahí viajando gratis y sin maleta. Otra conclusión es que el equipo de producción del programa tiene mucho mérito por reunir a semejantes elementos.

Uno de los supuestos expertos, un psicoterapeuta con bisoñé llamado Juan Manuel Marco, dijo que tuvo un desdoblamiento astral atómico. Otro de los supuestos expertos, Josep Guijarro, redactor jefe de Más Allá, saltó para decir que no hay que confundir el viaje astral con la teletransportación (que supongo que es eso que se hace en Star Trek). Menos mal que el otro experto era Javier Armentia, pamplonica que ejemplifica la teoría de El gran test: los navarros son los más inteligentes de España. Presentado como divulgador científico, Armentia es astrónomo y director del Planetario de
Pamplona. Y, sobre todo, azote de farsantes. Lo que pasa es que como ni grita ni interrumpe, al final se le oye poco, cuando en el fondo es el único que tiene algo que decir.

Poco escepticismo

Estos eran los invitados, digamos, serios. Luego entre el público se encontraban toda clase de viajantes astrales y unos pocos escépticos. A uno que se le ocurrió dudar de la veracidad de una llamada que acababa de entrar, la presentadora lo dejó con la palabra en la boca después de
cantarle las cuarenta.

Un chileno con coleta que respondía al nombre de Marcelo Silva pretendió dar una receta para conseguir billete en un viaje astral. Eso sí, advirtió que los que tuvieran miedo a la montaña rusa se abstuvieran. Cada dos horas, durante días, semanas o meses (depende de cada uno) hay que hacerse (y responderse) cuatro preguntas: 1ª) ¿Quién soy yo?; 2ª) ¿Dónde estoy?; 3ª) ¿Qué hago aquí?, 4ª) ¿No estaré en el astral? Un peluquero que había contado el viaje astral que hizo un día que su padre le dio una hostia bestial, le espetó que eso se lo pregunta cualquier adolescente de 13 años. «Pero no
cada dos horas», respondió el de la coleta. Hombre, ni tampoco se preguntan lo del astral. Un tal Alexis Canales que afirmó haber estado en las Torres Gemelas dos meses antes del 11-S, sabía lo que iba a pasar.

El chileno le dijo que cruzar el océano con el cuerpo astral es muy difícil, que en todo caso sería una proyección de conciencia o visión remota. Otro creía que los viajes astrales son obra del demonio. Contó que tuvo uno de esos viajes mientras veía la televisión y que vio figuras demoníacas (toma,
y yo).

Uno de los viajantes sostenía que Bin Laden también viaja en astral. Así que en los aeropuertos se dedican a cachear a los de Halcón, mientras los de Astral ni pagan billete, ni pasan controles, ni se molestan en facturar.



LA SECTA RAELIANA ANUNCIA SIN PRUEBAS EL NACIMIENTO DEL PRIMER BEBÉ CLONADO
Luis Alfonso Gámez
TEMA: Sectas

Afirma que la niña nació el jueves por cesárea y que es el clon de su madre, una mujer de 31 años Clonaid asegura que los análisis genéticos se harán en unos días

«Estoy muy contenta de anunciarles que el primer bebé clonado ha nacido ya», dijo ayer Brigitte Boisselier, directora científica de la firma Clonaid, en un hotel del sur de Florida. La bioquímica francesa compareció ante los periodistas que acudieron a la rueda de prensa convocada por el Movimiento Raeliano, más en calidad de obispo del credo -de su cuello colgaba un medallón con el emblema de la secta de seguidores de los extraterrestres- que de investigadora: no mostró ni una prueba en respaldo de sus afirmaciones. No es que no presentara el pertinente examen genético del donante y de su clon, es que no enseñó ni una fotografía del bebé.

El discurso de Boisselier consistió en una sucesión de afirmaciones extraordinarias sin las correspondientes pruebas extraordinarias. La bioquímica, cuya experiencia tanto en el campo de la reproducción humana como en el de la clonación es desconocida, declaró que Clonaid, una empresa de los raelianos, ha reproducido artificialmente -los gemelos idénticos son clones naturales- a un ser humano. Se trata de una niña a la que llamó Eva, que nació el jueves por cesárea en un centro médico no identificado y pesó tres kilos. Boisselier añadió que el bebé, un clon de su madre -una norteamericana de 31 años-, «está sano» y los padres, «felices».

La técnica para clonar a un ser humano es la misma que utilizó el Instituto Roslin de Edimburgo en el caso de Dolly. Se conoce como transferencia nuclear y consiste en tomar un óvulo, extraerle la información genética, insertar en su lugar la de un donante y activar el óvulo para que se desarrolle como si hubiera sido fecundado. Una vez implantado el huevo fertilizado en un útero, si el proceso tiene éxito, el individuo resultante será un gemelo idéntico del donante: sólo portará ADN de éste.

En cuarentena

Los raelianos podían haber probado ayer la veracidad de sus palabras mostrando un análisis genético de la madre y del bebé. Al no haberlo hecho -adelantaron que un experto independiente tomará muestras del recién nacido cuando esté ya en su casa el domingo-, el anuncio carece de validez científica y las palabras y previsiones de Boisselier -aseguró que en pocas semanas nacerán otros cuatro bebés clónicos, dos de ellos 'copias' de bebés muertos- han de ponerse en cuarentena.

La bioquímica decía en la web de la secta hace año y medio: «¿Quién se va a escandalizar hoy en día de la idea de devolver a la vida a un niño de diez meses que murió de manera accidental? La tecnología lo permite, los padres lo desean, y yo no veo ningún problema ético». Ayer, Boisselier, la misma obispo raeliana que no ha dudado en vender la clonación como una resurrección para atraer hasta Clonaid a familias desesperadas por la pérdida de seres queridos, pedía a los periodistas que, a la hora de informar del presunto avance, recordaran «que estamos hablando de un bebé».

Las autoridades estadounidenses han abierto una investigación para ver si la secta ha violado la ley, ya que en EE UU está prohibido implantar un embrión clonado sin autorización de la Agencia para la Alimentación y los Medicamentos (FDA). Y el presidente francés, Jacques Chirac, llamó ayer a todos los países a unirse a la propuesta franco-alemana en la Organización de las Naciones Unidas para prohibir la clonación humana con fines reproductivos. Estados Unidos y España lideran el grupo de países que bloqueó hace un mes en la ONU esa medida porque deja la puerta abierta a la clonación con fines terapéuticos.



LOS SEGUIDORES DE RAËL INTENTARON ABRIR UNA EMBAJADA ALIENÍGENA EN ISRAEL
Luis Alfonso Gámez
TEMA: Sectas

Fracasaron a pesar de haber lavado la cara a su símbolo original, una esvástica inscrita en una estrella de David

Los raelianos son un grupo de 'contactados'. En la jerga ufológica, se denomina así a quienes dicen tener encuentros habituales con extraterrestres. El primero fue George Adamski, un cocinero de un puesto de hamburguesas que, desde 1952 hasta su muerte en 1965, entabló amistad con venusianos, marcianos y saturnianos. Al menos, eso dejó escrito en sus libros y creen sus seguidores. Los más desgraciados de la 'familia contactista' fueron los integrantes de La Puerta del Cielo: se suicidaron en masa en California en 1997 para poder viajar a otro mundo a bordo de una nave alienígena que el resto de los mortales tomó por un cometa, el Hale-Bopp.

Claude Vorilhon nació en 1946 y fue un periodista deportivo más hasta 1973, año el que fue llamado por los alienígenas a tareas más elevadas. Raël, así se hace llamar desde entonces, se considera un emisario de los extraterrestres. Afirma que los humanos somos el producto de experimentos genéticos de seres de otros mundos y tiene como principal objetivo la construcción de una embajada alienígena en la Tierra, iniciativa para la que la secta ha recaudado más de 7 millones de euros.

Los raelianos intentaron en 1995 conseguir permiso del Gobierno de Israel para construir una embajada extraterrestre en Jerusalén. Para evitar suspicacias, hasta lavaron la cara a su símbolo original, un estrella de David con una esvástica en su interior que podía herir sensibilidades en Israel. No obtuvieron las autorizaciones necesarias para la edificación de la primera legación de otro mundo y, cuando se anunció en 1997 el nacimiento de la oveja Dolly, se embarcaron en la carrera por la clonación humana. El autoproclamado 'profeta heredero de Moisés y Mahoma' creó entonces la compañía Clonaid y empezó a vender la clonación como la posibilidad de resucitar seres queridos al módico precio de 200.000 euros.

Algunos datos sobre la secta.

Nombre: Revolución Raeliana.
Líder: Claude Vorilhon, Raël, es un antiguo periodista deportivo francés que se presenta como emisario de los extraterrestres que, según él, crearon al ser humano.
Adeptos: La secta asegura que cuenta con 55.000 seguidores en 84 países, entre ellos, España.
Proyecto de clonación humana: Raël fundó en 1997, tras el anuncio del nacimiento de Dolly, la firma Clonaid (www.clonaid.com), con base en Bahamas y laboratorios en Estados Unidos.



LA COMUNIDAD CIENTÍFICA NO SE CREE EL ANUNCIO DE CLONACIÓN DE LOS RAELIANOS
Orlando Lizama
TEMA: Sectas

Investigadores de EE UU subrayan que la empresa Clonaid aún no ha aportado prueba alguna y aseguran que la secta busca su «endiosamiento» con la noticia

La supuesta clonación de una niña ha provocado burlas y críticas de científicos y políticos de Estados Unidos y ha reavivado el debate sobre un tipo de investigación que los sectores más conservadores consideran inaceptable. El nacimiento de 'Eva', como se llamaría el bebé, fue anunciado el viernes en Florida por Brigitte Boisselier, directora de la empresa Clonaid e integrante de la secta de los raelianos, un grupo que sostiene que los seres humanos fueron creados en laboratorio por extraterrestres hace 25.000 años.

«A estos tipos se les soltó un tornillo. No han presentado pruebas, fotografías, o estudios, nada que pueda servir para fundamentar sus aseveraciones», ha afirmado Glenn McGee, del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania. Para Greg Stock, especialista en genética de la Universidad de California, el anuncio de los raelianos es sólo un golpe publicitario detrás del cual es «extremadamente improbable» que haya algo de verdad.

«Esto tiene que considerarse como una broma hasta que se presenten pruebas científicas. Políticamente va a agitar el ambiente, aumentando los apoyos de los que quieren prohibir la clonación», señaló por su parte Norman Frost, experto en Ética Médica de la Universidad de Wisconsin. Sus palabras recibieron inmediata confirmación de la Coalición Cristiana de EE UU, que adelantó que presionará para que el Congreso prohíba todo tipo de clonación.

Medios independientes

«El intento de clonar a un ser humano es perverso», denunció Stanley M. Hauerwas, profesor de Ética Teológica en la Universidad de Duke. «Y el que a esa niña supuestamente clonada se le bautice con el nombre de 'Eva' confirma el endiosamiento que busca esta gente», dijo en alusión a la secta raeliana. Sandra Carson, presidenta de la Sociedad de Medicina Reproductiva de Estados Unidos, dijo que es imposible creerse esta clonación porque, además de no existir pruebas, el proceso no ha estado sujeto al mínimo seguimiento científico de medios independientes a los seguidores de Claude Vorilhon, Raël.

También el científico Panos Zavos acusó a los raelianos de buscar exclusivamente la publicidad al hacer su anuncio. «Aman la publicidad y constato que se benefician mucho de ella», resaltó este especialista, quien está implicado en un proyecto internacional para 'copiar' genéticamente a un ser humano. «No hay ningún acontecimiento, ninguna prueba, ninguna señal de que se trate del nacimiento de un clon. Todo esto no son más palabras», enfatizó el prestigioso investigador.

A pesar del escepticismo general, el presidente George W. Bush reconoció que la noticia le consternó profundamente y exhortó al Congreso a prohibir esa práctica. Para el senador Bill Frist, nuevo líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta del Congreso, el anuncio es «inquietante». «A pesar de que su veracidad no está clara, debiera servirnos como estremecedor recordatorio de que todavía hay individuos que tratan de clonar seres humanos», indicó en un comunicado.

Entretanto, las autoridades farmacéuticas de EE UU anunciaron que investigarán a fondo las circunstancias en las que la empresa Clonaid habría llevado a cabo la clonación para determinar si se ha violado la ley



CLONAID ANUNCIA UN NUEVO NACIMIENTO PARA 2003
EFE
TEMA: Sectas

El representante de la empresa Clonaid en América Latina, David Uzal, ha anunciado que el primer clon de un ser humano en esa zona del mundo nacerá el próximo año en Brasil. Según declaró en una entrevista publicada ayer por el diario 'Zero Hora' de Porto Alegre, el bebé comenzará a gestarse entre febrero y marzo en un laboratorio que la compañía inaugurará en breve en el Estado brasileño de Río Grande do Sul.

Uzal afirmó que ese centro de investigación «podrá atender la demanda de clonaciones en Argentina y Brasil y también de otros países de la región». El representante de la empresa vinculada a la secta de los raelianos rechazó las críticas y el escepticismo por el supuesto nacimiento de 'Eva'. «Sería un suicidio para Clonaid y para el movimiento raeliano hacer ese anuncio si no fuera verdad», indicó. David Uzal agregó que Clonaid «no desea crear monstruos» y que la mayor parte de la comunidad científica internacional es favorable a la clonación. «No lo dice públicamente por simple hipocresía», manifestó.

Mientras, un grupo de adeptos de la secta en Francia se manifestó ayer en una zona céntrica de París para exigir la liberalización de la clonación. Según aseguraron en la concentración, esta práctica es la primera etapa «hacia la vida eterna».



JUAN LERMA: "LOS HECHOS CIENTÍFICOS SON INEXORABLES"
Javier López Rejas
TEMA: Entrevistas
URL: El Cultural http://www.elcultural.es/

La función de la transgénesis, el papel de las Administraciones, el futuro de la proteómica, las costumbres de una sociedad condicionada por los nuevos descubrimientos o las enfermedades neurodegenerativas son algunas de las cuestiones que aborda en esta entrevista Juan Lerma, profesor de investigación del Instituto Cajal del CSIC y Premio a la Excelencia Gabriel Alonso de Herrera de este año. Durante estos días coordina el primer Ciclo de conferencias “Neurobiología del siglo XXI” que la próxima semana contará con la presencia de Erwin Neher, Premio Nobel de Medicina 1991.

Pregunta–. ¿Cree que la ciencia está marcando más que nunca las costumbres de la sociedad?
Respuesta–. Sin duda. El cambio de hábitos alimenticios, higiénicos, etc, tiene su base en resultados obtenidos científicamente. La actividad en investigación científico-tecnológica está permitiendo el descubrimiento de nuevos materiales y procesos que han cambiado y seguirán cambiando nuestros hábitos de vida. Pensemos en el frigorífico, el microondas o el ordenador. El gran desarrollo biosanitario ha determinado que enfermedades fatales hace unos años, en la actualidad sean perfectamente tratables en el hospital; que el desarrollo de nuevos materiales haga de las prótesis elementos bien aceptados por nuestro cuerpo. Que parejas con determinado grado de infertilidad puedan tener hijos. No mencionemos los analgésicos o los antihistamínicos de nueva generación. Todas estas cosas, algunas cotidianas y aparentemente insignificantes, surgen de la investigación científica y posibilitan que una gran proporción de la población, como los que sufren alguna alergia por ejemplo, lleve un ritmo de vida normal.
P–. ¿Existe un nuevo camino para la ética?
R–. Esta pregunta es muy pertinente en la actualidad, pues existe un debate al respecto. El concepto de ética ha ido cambiando a lo largo de la historia y es difícil a primera vista decir esto no es ético, esto sí lo es. También parece que los valores éticos son diferentes de acuerdo a las creencias políticas y/o religiosas que se profesan. Estamos en el siglo XXI y la historia ha demostrado que son muchos los conceptos éticos que se han ido modificando con la evolución tanto científica como humanista. El conocimiento científico nos lleva a la frontera del saber y aquí es difícil aplicar los conceptos éticos al uso. Lo más posible es que algo justificadamente amoral hoy, no exista mañana justificación alguna que lo mantenga como tal. ¿Es ético llevar a los abuelos a una residencia? Hace medio siglo esto era un insulto y hoy es algo incluso recomendable. La evolución sociocultural va de la mano del progreso científico y, por tanto, los cambios en el pensamiento ético están justificados.

Agregados moleculares

P–. ¿Qué papel juega la proteómica en el conocimiento humano?
R–. La proteómica es un conjunto de técnicas bioquímicas que permiten un determinado tipo de abordaje experimental para estudiar las proteínas de nuestras células y sus interacciones. Tras un gran desarrollo de las técnicas de biología molecular y del estudio de los genes, que creo yo culmina un poco con la secuenciación de varios genomas, no sólo el humano, parece que le toca el turno a lo que se conoce como proteoma. El impacto que la proteómica puede tener en diversas disciplinas, como la Neurociencia, puede ser considerable pues es posible determinar la estructura de grandes agregados moleculares y por ello estudiar detenidamente su composición e implicación funcional, pudiéndose ahondar en mecanismos básicos tanto normales como patológicos. Ahora bien, en modo alguno me parece que haya que priorizar estos estudios sobre otros. Los bioquímicos han estado “haciendo proteómica” toda la vida y no es, como parece, una disciplina nueva. La diferencia radica meramente en la magnitud de los estudios, pues ahora la informática y la robotización facilitan tremendamente los análisis.
P–. ¿Ve cerca el fin de las enfermedades neurodegenerativas?
R–. El conocimiento de los mecanismos de degeneración de las células nerviosas ha progresado en el último tercio del siglo pasado de forma asombrosa. Sin embargo, este no es ni mucho menos completo y si no conocemos los mecanismos básicos implicados nunca podremos diseñar racionalmente terapias para evitar o prevenir la degeneración. Sí es posible que fortuitamente se encuentre una sustancia que sirva de tratamiento. De hecho, como el problema tiene un impacto socioeconómico enorme, la industria farmacéutica dedica grandes recursos a ello. Pero insisto en que el entendimiento del cerebro enfermo, en general, ha de venir del entendimiento del funcionamiento normal del cerebro. Por ello, el progreso en el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas será paralelo al progreso de la investigación neurocientífica básica.
P–. ¿Qué importancia juega la transgénesis en la investigación?
R–. La modificación selectiva del genoma en animales de experimentación ha dado un vuelco radical a la investigación científica. En las ciencias del cerebro, es un método excelente y limpio de producir pequeñas alteraciones y ver su influencia no sólo en la fisiología cerebral sino también en el comportamiento. La acumulación de datos acerca de mutaciones génicas como causa de enfermedades, hace posible la realización de estudios muy refinados acerca de la función global de una proteína en la fisiopatología. De hecho, mediante transgénesis se están generando buenos modelos experimentales para el estudio de enfermedades humanas devastadoras, como es la enfermedad de Alzheimer, y así determinar tratamientos específicos. Yo creo que este tipo de abordajes abrirán la puerta al tratamiento racional y eficaz de estos y otros desórdenes del sistema nervioso.
P–. ¿Cuál es su posición sobre el uso de las células madre?
R–. Este es un debate que, aunque apasionado, yo encuentro un tanto ridículo. El problema radica en si se pueden usar para investigación las células madres embrionarias. Antes o después estas células se tendrán que usar para determinar su potencialidad terapéutica. El problema es el retraso en el progreso de nuestro conocimiento que las posturas prohibicionistas están ocasionando. Esto ha de tener un impacto no sólo científico, también económico: las patentes asociadas al desarrollo de la tecnología necesaria se realizarán en los países donde esta prohibición no existe. Permítame que añada algo al respecto. Hace algún tiempo, el Vaticano organizó una conferencia sobre “Neurociencia y Acción Divina”. Los teólogos que organizaron esta reunión pretendían reconceptualizar las enseñanzas de la Iglesia para que tuvieran sentido a la luz del actual conocimiento científico. En particular, querían determinar cómo era posible que Dios influenciara la vida de la gente sin violar las leyes de la Física. No se llegó a ninguna conclusión, pero esto pone de manifiesto que los hechos científicos son inexorables. Por tanto, el actual debate sobre el uso de las células madre se extinguirá con el tiempo por sentido común.

Sociedades científicas

P–. ¿Cree que los gobiernos están siendo muy proteccionistas?
R–. En el problema de las células madre embrionarias, los gobernantes de diversos países parecen estar muy influenciados por una corriente contraria a su uso en investigación. Nuestro Gobierno igualmente parece haber adoptado una opinión parcial y claramente confesional. La opinión al respecto de diversas sociedades científicas españolas, que agrupan a miles de científicos, no ha sido tenida en cuenta. Recientemente, la importante Society for Neuroscience norteamericana también se ha posicionado tajantemente contra la prohibición. No sé en otros, pero me parece a mí que en nuestro país una información clara acerca de lo que son y no son las células madre, de dónde se pueden extraer, etc. no ha llegado a la opinión pública, quien acabará poniendo cada cosa en su sitio. No creo que un diabético o un hemipléjico comprendan bien las razones para el secuestro de una esperanza.



SALVADOR MARTÍNEZ: "EL USO DE CÉLULAS MADRE ES UNA DECISIÓN POLÍTICA"
Javier López Rejas
TEMA: Entrevistas

El Cultural http://www.elcultural.es/


Por: Javier López Rejas

Mientras el Congreso se plantea los estudios de células madre adultas, el grupo del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández-CSIC de Alicante acaba de presentar a las Redes de Excelencia de la Comisión Europea un proyecto de investigación sobre células madre del sistema nervioso. El Cultural ha hablado con su coordinador, Salvador Martínez, miembro además de la Sociedad Española de Neurociencias.
La biología de las células madre neurales está de actualidad. Recientemente, ha sido objeto de un debate entre científicos de diversas universidades de todo el mundo organizado por la SENC. Arturo Alvarez-Buylla (UCSF, San Francisco, USA), Ernest Arenas (MBB-Karolinska Institute, Estocolmo), José Manuel García-Verdugo (Universidad de Valencia), Alberto Martínez-Serrano (CBMSO-UAM, Madrid), Constantino Sotelo (INSERM U106, París) y Carlos Vicario-Abejón (CIB. Madrid), trataron un tema de vital importancia dentro del campo de la biomedicina. En septiembre se celebrará en Alicante el Curso Internacional sobre Células Madre del Sistema Nervioso, donde se debatirá su potencial terapéutico y su influencia en la sociedad.

Pregunta–. El PP se ha propuesto “priorizar” los estudios con células madre adultas. ¿Cree que es necesaria una urgente legislación sobre el tema? ¿Necesita la comunidad científica una definición normativa para poder seguir trabajando?
Respuesta–. Es absolutamente necesaria una normativa que regule el tema. Hay que tener presente que muchos intereses, desde personales por parte de los posibles beneficiarios de las terapias a desarrollar (para mí los más importantes) como comerciales, desarrollo biotecnológico del país en la vía de terapia celular, están pendientes de un problema sobre el que los científicos sólo podemos opinar, pero que ha de ser resuelto política y socialmente. En el caso de mi laboratorio trabajamos con células madre que obtenemos del cordón umbilical y del adulto (médula ósea). Ya hemos publicado, en coincidencia con otros grupos de investigación en el mundo, la capacidad de generar células del sistema nervioso a partir de estas células.
P–. ¿Cuál es su pronóstico para los próximos años según su programa de investigación?
R–. Podremos comparar los resultados con células del adulto y las de cigotos (embriones), en colaboración con grupos que trabajan en el Reino Unido. Todo ello hace que en nuestro laboratorio la prohibición de trabajar con células embrionarias humanas no sea todavía una barrera importante. Creo que es necesario apoyar la liberalización de las restricciones para trabajar con células cuya alternativa a la investigación es la destrucción, y poder investigar las claras posibilidades de beneficio que ellas representan. La sociedad española, como la inglesa o la sueca, merece también acceder de primera mano al beneficio que estos estudios pueden generar.
P–. ¿Cómo se valora dentro de su colectivo los resultados experimentales y su futura aplicación clínica?
R–. Bueno, el colectivo de científicos que trabajamos en neurociencia, integrados en su mayoría en la SENC, estamos muy interesados en los avances sobre el conocimiento de la biología de las células madre. Nuestro colectivo, que trabaja habitualmente con hipótesis y diseños experimentales, es generalmente moderado en la valoración de los resultados experimentales y en su posible aplicación clínica. No es que tratemos de ser excesivamente críticos o de negar el avance que los nuevos hallazgos pueden tener en la terapéutica, intentamos tener cuidado en no generar falsas esperanzas en los colectivos sociales.

Células progenitoras

P–. ¿Podría definirnos las células madre del sistema nervioso y explicar dónde se encuentran exactamente?
R–. El sistema nervioso central de mamíferos en estadios embrionarios está constituido por células que se dividen y generan los diferentes tipos de células neurales. En el adulto se pensaba que las células del cerebro que se pueden dividir sólo generan células gliales. Sin embargo, recientemente se han encontrado evidencias de que existen células progenitoras de neuronas incluso en el cerebro adulto. Las divisiones que realizan estas células progenitoras son asimétricas, de forma que las células hijas van a seguir rutas diferentes de especialización funcional. Una de ellas se diferenciará como precursora neural, que originará una neurona o una célula glial y la otra queda con las mismas características que su progenitora, para mantener su población y sufrir posteriormente una división asimétrica semejante. Estas características de pluripotencialidad y autorrenovación definen a las células madre de un órgano. En el caso del sistema nervioso las conocemos como células madre del sistema nervioso (CMSN). Las CMSN son de extirpe neuroepitelial, es decir, se originan en el esbozo del sistema nervioso central. A lo largo del desarrollo las células pluripotentes del primordio neural en el embrión van siguiendo un proceso de reducción de plasticidad, quedando un pequeño grupo de progenitores pluripotentes en el adulto, lo que se entiende generalmente como CMSN. Hasta el momento se han encontrado CMSN en diferentes lugares del cerebro, si bien ha sido en los hemisferios cerebrales donde se han caracterizado mejor estas células. En la región subventricular de los hemisferios existen células astrogliales de características especiales y que se comportan in vitro e in vivo como CMSN. En esta región se producen los precursores neuronales que van a migrar hacia el bulbo olfatorio durante toda la vida del individuo.

Vía neuronal o glial

P–. ¿Están las CMSN produciendo células neurales permanentemente?
R–. La opinión mayoritaria es que sí. Las CMSN en algunas regiones estarían dividiéndose de una manera muy lenta pero constante. De cada división una célula queda como CMSN y la otra se diferencia siguiendo una vía neuronal o glial, posiblemente dependiendo de las influencias del entorno celular. En otras regiones, sin embargo, parece que las CMSN están en estado latente y sólo se activa su proliferación tras estímulos lesivos o experimentales. Describir todos los mecanismos que controlan las características diferenciales de estas células, así como su papel fisiológico, son temas de activa investigación en la actualidad.
P–. ¿Son las CMSN una población homogénea o heterogénea?
R–. El hecho de presentar las características de autorregeneración y pluripotencialidad define a una célula como célula madre, por lo tanto estamos hablando de una población de células que cumple estos dos procesos. Ahora bien, se ha analizado la expresión de diferentes marcadores moleculares diferentes, así como las características de potencialidad de las CMSN, demostrando una heterogeneidad intrínseca importante de esta población. Podemos pensar que en esta población de células, al igual que en las células madre de otros órganos, la reducción jerárquica de la plasticidad de las células embrionarias sigue un patrón temporal y espacial. La situación de una célula CMSN dentro de estos patrones determinará su respuesta variable ante determinados estímulos externos y/o internos, en relación con las diferentes edades del individuo y con su localización en las diferentes regiones del encéfalo. Se nos presenta un interesante campo de trabajo para describir los mecanismos restrictivos en el tiempo (diferente potencialidad de las CMSN en las etapas del desarrollo embrionario y de la vida postnatal) y en el espacio (las CMSN del telencéfalo presentan diferente potencialidad que las de la médula espinal), así como la secuencia de aparición de estos mecanismos durante el desarrollo y la vida postnatal.

Otros órganos y tejidos

P–. ¿Existe una fuente exógena, extraneural, de CMSN?
R–. En líneas generales la respuesta a esta pregunta es que no, las CMSN como he dicho tienen su origen sólo en el cerebro. Si bien hay que matizar que todos hemos abierto la posibilidad a la existencia del fenómeno de transdiferenciación. Es decir, la generación de CMSN a partir de células madre procedentes de otros órganos o tejidos. Los modelos de transdiferenciación más utilizados experimentalmente muestran la generación de células neurales a partir de células de la médula ósea. Es necesario demostrar mejor la existencia de transdiferenciación en modelos en vivo, usando una población de células muy seleccionada y sin haber sido cultivadas, así como diferenciarla claramente de un posible fenómeno de fusión entre células. En experimentos con modelos in vitro está claro que ambos procesos ocurren entre células madre, las células de la médula ósea pueden generar células de extirpe neural y también pueden fusionarse con otras células madre embrionarias. El proceso de transdiferenciación se ha demostrado en algunos casos in vivo y supondría la posibilidad de acceder fácilmente a una fuente de células madre para servir de terapia celular en afecciones del cerebro. Estos experimentos han sido ahora cuestionados por no haber eliminado la posibilidad de la fusión. La fusión entre células ha de demostrarse también en vivo. Si esto se demuestra en el caso de células neurales podría representar un vehículo para aportar material genético a células susceptibles de servir de diana. El problema de la transdiferenciación tiene consecuencias que se extienden al debate político sobre la legalización del uso de células embrionarias humanas. La posibilidad de transdiferenciación de células madre del adulto puede ser un argumento para no observar como necesario el uso de las células madre embrionarias, que son en principio totipotentes. En este momento la opinión más aceptada entre los científicos es que las investigaciones deben de proseguir en paralelo contemplando ambas alternativas, siempre atendiendo a las normas éticas y legales que regulen su utilización científica. Las características de estas poblaciones puede llevar en el futuro a que ambos tipos de células madre tengan indicaciones terapéuticas diferentes.



LA MOLÉCULA QUE CONTROLA LOS GENES, HALLAZGO DEL AÑO SEGÚN LA REVISTA "SCIENCE"
Ángela Boto y Pablo Jauregui
TEMA: Ciencia
URL: El Mundo http://www.elmundo.es

Noticia enviada por: Daniel L. Huertas

El ácido ribonucleico, que actúa como un interruptor de ADN, es fundamental para comprender el desarrollo del cáncer

Como todos los años por estas fechas, la revista Science presenta en su edición de hoy su Top Ten anual: los 10 hallazgos más importantes de 2002 en el mundo de la investigación. En esta ocasión, el puesto más alto le ha correspondido al ácido ribonucleico (ARN), una molécula relativamente desconocida que ha resultado ser mucho más importante de lo que se creía en el pasado.

Hasta ahora, al ARN se le consideraba un simple siervo de su hermana mayor, el ADN, cuyo único cometido era transportar la información de la doble hélice para producir proteínas. Sin embargo, Science la ha concedido su oscar científico del año porque las últimas investigaciones han revelado que este ácido nucleico podría ser la llave para profundizar en los mecanismos de desarrollo del cáncer y comprender el comportamiento de las células madre.

Hasta hace poco, el papel del ácido ribonucleico había pasado desapercibido para los investigadores. Este desconocimiento se ha debido en parte a que los estudios se habían centrado siempre sobre la molécula completa y en los experimentos se despreciaban los fragmentos de su estructura. Sin embargo, a finales de los años 90 se descubrió que eran precisamente los llamados «pequeños ARNs» los que tenían el papel estelar. Se comprobó que estos diminutos trozos del ácido nucleico eran capaces de modular la actividad de los genes actuando a modo de interruptor. Además, en algunas especies, también se encargan de mantener la estructura del ADN, eliminando aquellas regiones que pueden alterar la correcta producción de proteínas.

Crecimiento de tumores

Estos hallazgos han conducido inmediatamente a la hipótesis de que si existe alguna alteración en el funcionamiento de estos pequeños ARNs, no cumplirán su función de control y mantenimiento de la doble hélice. Si esto ocurre, la célula podría comenzar a tener un comportamiento aberrante en su división y en la síntesis de proteínas. O dicho de otro modo, dar lugar a un tumor.

Las posibles contribuciones del ácido ribonucleico al futuro de la investigación biomédica se extienden en diversas direcciones. En una de ellas se encuentran las células madre. Los trabajos en plantas han demostrado que el ácido nucleico participa en los procesos que determinan el destino de estas células.

Por lo tanto, muchos expertos consideran que el estudio de esta molécula podría resultar fundamental para obtener tejidos en el laboratorio, a partir de cultivos de células madre.

Pero el año 2002 no solamente será recordado en el mundo de la ciencia por haber desvelado las importantes funciones del ARN. El Top Ten de Science también resalta la importancia histórica de otro gran hito: la secuenciación de tres genomas de enorme importancia para el futuro de la Humanidad.

Mosquitos y ratones

En primer lugar, se ha descifrado el código genético del parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, y del mosquito que lo transmite, Anopheles gambiae. Estos dos logros han abierto la puerta a la posibilidad de que, en un futuro próximo, se puedan desarrollar armas terapéuticas mucho más eficaces contra esta gran plaga.

Además, 2002 también ha sido el año en el que se completado la secuenciación del genoma del ratón, el modelo animal que más se utiliza en la experimentación biomédica. Este hallazgo ha demostrado que los seres humanos compartimos el 99% de nuestros genes con estos roedores, y por lo tanto ha confirmado la enorme utilidad de estos animales para investigar el origen genético de muchas enfermedades y probar la eficacia de nuevos tratamientos contra trastornos como el Alzheimer, el cáncer o el sida.

Los expertos consideran que el mapa genético del ratón, en combinación con el de nuestra propia especie, incluso podrá servir para crear ratones transgénicos «humanizados» con los que se podrá probar la eficacia de nuevas terapias experimentales.

Finalmente, Science también resalta la enorme trascendencia de la secuenciación completa del genoma del arroz, que se ha presentado hace tan sólo dos días en Tokio. Gracias a este éxito científico, en el que han participado investigadores de 10 países, se espera que dentro de unos años exista la posibilidad de cultivar nuevas variedades de este cereal más resistentes a la sequía, a insectos y a enfermedades. Teniendo en cuenta el hecho de que el arroz es el alimento de base para la mitad de la Humanidad, este hallazgo podría constituir un paso crucial para paliar el hambre en el mundo.



UN ESTUDIO CONCLUYE QUE "LA RAZA" NO ESTÁ DETERMINADA POR LOS GENES
Redacción de El Mundo
TEMA: Genética
URL: El Mundo http://www.elmundo.es

Noticia enviada por: Daniel L. Huertas

Los científicos brasileños estudiaron una de las poblaciones más racialmente mezcladas del mundo para su investigación, que concluyó que no hay forma de observar los genes de una persona y determinar su raza.

La población de Brasil esta compuesta por una gran variedad de ascendencias, como europeos, africanos y aborígenes.

"Los antropólogos y genetistas coinciden ampliamente en que, desde un punto de vista biológico, las razas humanas no existen", dijeron Sergio Pena y sus colegas de la Universidade Federal de Minas Gerais, en Brasil, y la Universidad de Oporto, Portugal, en su informe, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' de Estados Unidos.

"Sin embargo, las razas existen en el marco social", agregaron.

Los científicos encontraron 10 variaciones genéticas que pueden identificarse por separado, genéticamente, 10 hombres de Portugal y 20 hombres de la isla de Sao Tome, en la costa oeste de África.

Los investigadores descubrieron que las diferencias genéticas nada tienen que ver con características físicas, como el color de la piel.

Después estudiaron dos grupos: 173 brasileños clasificados como blancos, negros o intermedios, basados en el color de la piel de los brazos, el color del cabello y la forma de la nariz y los labios, y 200 hombres residentes en una de las grandes áreas metropolitanas que se clasificaron como blancos.

Los científicos utilizaron los 10 indicadores genéticos que dieron diferentes en las personas de Portugal y África, pero no encontraron grandes diferencias entre los que participaron en el estudio.

Para su sorpresa, hallaron ADN maternal que sugirió que hasta los "blancos" tenían un promedio del 33% de genes de ascendencia aborigen americana y un 28% de africana.

Esto podría indicar que los hombres europeos tuvieron hijos a menudo con mujeres indias y negras.

"En esencia, nuestros datos indican que, en Brasil, como un todo, el color es un mal indicador de la ascendencia africana", concluyeron.



DESMANTELAN UN LABORATORIO CLANDESTINO QUE FABRICABA MEDICAMENTOS COMPLEMENTARIOS A LOS ALIMENTOS
Agencias
TEMA: Pseudomedicina
URL: ABC http://www.abc.es/

Noticia enviada por: Vicente Prieto

La Guardia Civil ha detenido a una persona que regentaba una para-farmacia en Boadilla del Monte (Madrid), donde presuntamente elaboraba de manera ilícita en un laboratorio clandestino medicamentos complementarios a los alimentos, que luego distribuía a clientes.

Según informa la Guardia Civil, el detenido por su presunta implicación en delitos contra la salud pública y estafa es administrador único de una para-farmacia de la citada localidad madrileña y se dedicaba a la elaboración, envasado y distribución de productos complementarios a los alimentos.

La operación ha sido practicada por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Comandancia de Madrid, en colaboración con el Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Las investigaciones comenzaron a finales del pasado mes de octubre, cuando el Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid puso en conocimiento de la Guardia Civil posibles irregularidades que se estaban cometiendo en la elaboración de medicamentos naturistas en un establecimiento.

Los agentes, después de situar este local en Boadilla del Monte, consiguieron averiguar que desde allí se importaban sustancias derivadas de animales, sin el pertinente control veterinario.

En el registro realizado a la para-farmacia fueron intervenidos numerosos envases con diversas sustancias, posiblemente empleadas para la elaboración de los medicamentos, y en la parte posterior se halló un laboratorio clandestino con productos aún por identificar, probetas, dosificadores, envases vacíos, etiquetas y otros elementos utilizados para confeccionar, envasar y etiquetar el producto. Además, se ha incautado abundante documentación, en la que "se refleja la importación de sustancias y la distribución del producto". Los agentes han podido comprobar que el envasado de los productos se realizaba sin ninguna garantía sanitaria y sin control de sanidad.

Ante este suceso, la Guardia Civil subraya la recomendación sanitaria de que sólo se pueden utilizar como medicamentos aquellos productos con composición e indicaciones legalmente autorizados para ello por el Ministerio de Sanidad.



CARTA A CARBALLAL Y A MUNDO MISTERIOSO
David De Cos
TEMA: Magufos

Estimados Sres. de “El Escéptico Digital”:

hace algunos días he releído el artículo que escribió en su día Manuel Carballal, de título "ARP: El gran fraude de los escépticos", encontrando en él un anexo de posterior incorporación titulado "Y luego llegó Internet..." (todo ello de lectura muy recomendable para entender de qué y quién estamos hablando; véase el artículo completo en: http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=17).

En este anexo, Carballal describe cómo ARP ha extendido sus tentáculos hacia el mundo de Internet con el único objetivo de conseguir dinero y nuevos adeptos, y cómo utilizan la mentira y el ataque hacia cualquiera que intente defendernos de ellos, como por ejemplo él mismo. Yo soy una de esas personas que ha sido seducida en Internet por el escepticismo, y por ello decidí escribirle una carta a Carballal (redacción de Mundo Misterioso) ofreciéndole mi punto de vista acerca de los hechos que relataba. No he recibido contestación, ni tengo constancia de que la hayan publicado en ninguna sección de su página. A continuación les adjunto la carta en cuestión. (Probablemente insista en entablar comunicación con la citada redacción, a pesar de haber sido advertido, por gente que ya ha pasado por esto, de que son precisamente ellos quienes utilizan el insulto para quitarse del medio a quien les resulta molesto...)

Un saludo y felicidades por su trabajo,

David de Cos Elices

CARTA A MUNDO MISTERIOSO

Estimado señor Carballal,

he tenido ocasión recientemente de leer en la página web a cuya redacción escribo el artículo de título: "ARP: El gran fraude de los escépticos", firmado por usted. No soy miembro de ARP ni tengo relación ninguna con esta asociación, y por lo tanto no voy a pronunciarme acerca del artículo original, pero sí me gustaría realizar algunos apuntes sobre el anexo del mismo, titulado "Y luego llegó Internet...". Lo hago porque pertenezco a una lista de correo de temática escéptica y ocasionalmente visito alguno de los canales de IRC a los que usted alude, y, aunque no tengo costumbre de visitar las páginas de Play Boy mientras lo hago, creo que bien puedo ser una de esas personas de las que usted pronostica que nuestra seducción por el escepticismo se nos pasará con la madurez.

Básicamente, el motivo de esta carta es decirle que no he recibido con demasiada sorpresa algunos de los hechos que usted relata en el citado anexo. Puedo entender por motivos obvios, por ejemplo, que usted prefiera que yo gaste mi dinero y mi tiempo en comprar y leer la revista "Más Allá"
antes que en la revista "El Escéptico", o en recibir gratuitamente "El Escéptico Digital". Es comprensible.

Por otro lado, tampoco me parece inaudito que usted tenga la impresión de no haber sido tratado con corrección por algunos escépticos en aquellas ocasiones en las que ha intentado discutir con ellos acerca de fenómenos paranormales. No creo haber tenido la oportunidad de presenciar las situaciones que usted describe, pero ya le digo que puedo creérmelo. Sin embargo, también creo que puedo figurarme las causas de ello, y me gustaría compartir con usted esas impresiones a fin de ayudarle a ser más comprensivo la próxima vez que esto ocurra.

En primer lugar, debe tratar de entender que para discutir sobre algo es recomendable tener conocimientos sobre ese algo; y que usted discuta sobre Ciencia con un científico es exactamente igual que si yo me atrevo a discutir sobre Música con un director de orquesta, sobre Derecho con un
juez o sobre salvamento marítimo con un guardacostas. Partiendo de ese hecho, es la actitud que uno mantiene al conversar lo que puede determinar fundamentalmente la reacción del otro. Así, soy capaz perfectamente de imaginarme la contrariedad de ese juez si yo, en lugar de intentar aprovechar la oportunidad de aprender de sus conocimientos, hago afirmaciones sobre Derecho completamente absurdas y exijo que sean tratadas con la misma consideración que las que él realiza. Imagínese la
situación. Convendrá conmigo en que, si ese juez no es un auténtico pedazo de pan, será casi inevitable que la vehemencia se apodere de él. De la misma manera, un científico no es siempre capaz de mantener la calma cuando alguien, como por ejemplo usted, pretende que el desconocimiento sea un arma equiparable a la razón en un asunto científico, y se adentra (valientemente, hay que reconocerlo) en una discusión sobre Ciencia blandiendo ese arma. Entiéndalo, somos humanos. Por eso digo que me parece comprensible lo que usted relata.

Por otro lado, se me ocurre una explicación alternativa a su contrariedad, en caso de que la anterior no le haya satisfecho: quizá lo que ha ocurrido es que, en las citadas discusiones, usted simplemente haya recibido argumentos poderosos en contra de sus descabelladas afirmaciones, no haya sido capaz de admitir su error y su reacción sea acusar a sus oponentes de falta de educación o de cualquier otra cosa. Tampoco me parecería increíble, y, por suerte, eso sí que se pasa con la madurez.

En cualquier caso, sea una u otra la explicación de los hechos que relata, me gustaría finalizar esta carta invitándole a que vuelva a intentar participar en las listas de correo o canales del IRC de temática escéptica en los que dice no ser tratado con corrección, pero esta vez con el inocente y natural objetivo de escuchar a quien sabe más que usted, y por supuesto enseñar a quien sabe menos. Personalmente le puedo asegurar que, si consigue aprender la mitad de lo que he aprendido yo, será afortunado y sin duda quedará agradecido de los conocimientos que los demás ponen desinteresadamente a su disposición, y de la misma manera nosotros lo estaremos también por lo que usted pueda enseñarnos. Pienso además que estos nuevos conocimientos repercutirán beneficiosamente en la credibilidad de sus investigaciones y en la honestidad hacia sus lectores a la que usted sin duda se debe.

Un saludo,

David de Cos

Publicado en EL RINCÓN DEL LECTOR



COMENTARIOS SOBRE EMBRIONES Y CÉLULAS MADRE
Erick Stengler
TEMA: Clonación

Estimados amigos escépticos,

En relación con el actual debate en torno a la utilización de embriones para la investigación con células madre, quisiera acometer un análisis de los argumentos que por parte de la colectividad escéptica se están utilizando a favor de dicha utilización. Respecto al propio debate yo tengo una determinada opinión, pero voy a prescindir de ella en este análisis y pediría a los lectores que hicieran un esfuerzo por leerlo sin caer en el recurso fácil de encasillarme en una determinada corriente de opinión, ni leer entre líneas más de lo que realmente escribo.

Concretamente baso mi análisis de la cuestión en los siguientes textos: la entrevista a Francisco Ayala realizada por L.A. Gámez y publicada en divulcat.com [1], cuyos contenidos han aparecido en el Escéptico Digital nº 8, y los artículos aparecidos en el número 7 del Escéptico Digital: “Cruzada embrionaria” de L.A. Gámez [2], “Ciencia sin barreras ideológicas” de Juan Carlos Ispízua [3], la entrevista a Bernat Soria realizada por Javier Sanpedro [4], y “Grupos católicos y conservadores maniobran para recortar la ley de reproducción asistida” de Rafael Méndez [5]. Asimismo incluyo los más recientes textos publicados en el nº 8 de esta revista digital: “Clones y ética: sobre células madre y prejuicios religiosos” de Oswaldo Palenzuela [6], “Ética y clonación” de José Luis Calvo [7], y “Lo divino y lo humano” de Javier Armentia [8].

Comprendo la irritación que se respira en estos textos, pero como persona de formación científica y que comparte el afán por promover el pensamiento crítico no puedo sustraerme a llamar la atención sobre hilos argumentales nada propios de personas o de una publicación que dicen promover el pensamiento crítico y el análisis racional de las diversas cuestiones.

Siempre he supuesto que desde ARP-SAPC y El Escéptico en sus versiones impresa y digital se pretende contrarrestar las pseudociencias y las opciones que se perciben como contrarias al pensamiento crítico mediante una buena divulgación de la ciencia y de sus argumentos racionales. En el debate de las células madre obtenidas de embriones, sin embargo me resulta muy difícil encontrar, en los textos arriba citados, contenidos que divulguen los argumentos de la ciencia en este debate.

¿El fin justifica los medios?

En su lugar aparecen, machaconamente, referencias a los beneficios que la investigación con estas células, como si el loable fin de curar muchas enfermedades y aliviar a muchos enfermos justificara por sí solo los medios, es decir, el uso de embriones fecundados, cuya aceptabilidad ética es precisamente la clave del debate:

En todos los artículos, reportajes e intervenciones en medios de comunicación se hace hincapié insistentemente en los ingentes beneficios de la utilización de los embriones para la investigación o la clonación terapéutica. ¿Realmente se piensa desde la comunidad escéptica que quienes se oponen a estas prácticas lo hacen porque ignoran esos beneficios o, peor aún, porque, conociéndolos, quieren privar a la sociedad de ellos por algún malévolo afán de fastidiar? Por lógica considero que la respuesta a esta pregunta es negativa. Pero entonces, ante el debate de si se pueden o no utilizar dichos embriones, ¿tiene algo que aportar que el fin de esta práctica sea bueno, incluso buenísimo? Quien así piense está aceptando implícitamente que el fin justifica los medios, puesto que el debate realmente versa sobre si éticamente es aceptable utilizar esos embriones. Es el caso, y creo importante resaltar la gravedad de la afirmación, de los argumentos citados por O. Palenzuela en [6], provenientes del comité asesor de la empresa ACT (una empresa que se dedica a la clonación: ¿iban a financiar un comité asesor que censurara sus actividades?):

“Muchos de los que no reconocen status moral a los entes creados mediante clonación terapéutica están en desacuerdo con este punto de vista [el de la aceptabilidad del uso de embriones clonados como fuente de células madre]. Al igual que los miembros de este comité, argumentan que los beneficios de esta investigación y de las posibles terapias que genere sobrepasan ampliamente las alegaciones sobre los huevos activados.”

Una vez más: los beneficios (los fines) sobrepasan las alegaciones sobre los huevos activados (eliminan cualquier objeción a su uso y lo justifican).

Si desde la ciencia se quiere disipar, pues, la oposición a esa utilización, en lo que hay que hacer hincapié es en ese aspecto, y solamente en ese aspecto, y nada aporta saber si son muchos o pocos los beneficios que de ella se derivarían. El recurso de divulgar los inmensos beneficios que aportaría esta investigación y la enumeración de las terribles enfermedades que se podrían llegar a curar no constituyen sino un fomento del apoyo sentimental –y no de la adhesión racional—del público que no es capaz de detectar que está siendo inducido a poner en práctica que el fin justifica los medios al apoyar la utilización de embriones únicamente en función de los males que se podrían evitar por ella.

Un texto que parecía querer abordar la necesaria distinción entre moral y ética es el de José Luis Calvo [7]. Sin embargo lo que contiene es una curiosa manera de expresar, solapadamente, pero poco, que para la ética racionalmente aceptable un fin justifica los medios si aquél es muy, muy bueno, y éstos son malos, pero sólo un poquito:

“Así, para evaluar si una acción es ética o no, lo que debemos preguntarnos es si racionalmente tiende a un fin ideal y si existe una proporción entre el fin buscado y los medios empleados. ¿Qué es lo ideal? Aquello que contenga el mayor número de cosas con valor positivo.”

En el breve escrito de Javier Armentia [8] vuelve a abundarse en este sentido:

“...están promoviendo (o amparando) acciones que intentan impedir cualquier tipo de investigación biomédica de futuro que utilice este tipo de células, por más que la ciencia esté demostrando el
enorme potencial de estas técnicas para la resolución de enfermedades.

Vamos, que si la ciencia está demostrando su enorme potencial, da igual la objeción de que se están utilizando embriones de los que no se está aún seguro si son o no seres humanos.

Permítanme preguntar: ¿de verdad apoya la comunidad escéptica esta concepción de la ética? Me resisto a creerlo, pero si se me convence que es así, tengo que llamar la atención sobre el hecho de que resulta que desde las posiciones escépticas están dando pábulo precisamente a la sensación que una ética desligada de la moral religiosa es capaz de llegar a afirmar estas aberraciones sin pestañear. Todo lector que se sienta incómodo con la aceptación de que el fin justifica los medios llegará a la conclusión de que para salvar el principio contrario ha de recurrir a las tan denostadas éticas religiosas.
Y peor aún, como se verá más abajo, parece que desde tal ética laica se descalifica a quien no comparta tales presupuestos identificándole siempre con los fundamentalismos religiosos. Creo que sería mucho más provechoso, para fomentar una ética laica, no excluir la posibilidad de que desde tal ética laica pueda también defenderse una postura contraria al uso de los embriones para obtener células madre. Lo contrario sería fomentar un “pensamiento único” dentro de la ética no religiosa, cayendo precisamente en uno de los aspectos más denostados de las morales religiosas.

Los verdaderos argumentos.

En el debate que nos ocupa, como en cualquier otro, en lo que hay que centrarse son los argumentos racionales, no los sentimentales. Concretamente, quienes se oponen al uso de embriones para la obtención de células se basan en el presupuesto de que los embriones que se utilizarían son ya seres humanos y, por tanto, sujetos de derechos que quedarían violados.

En los textos que estamos analizando, no abundan los argumentos que verdaderamente giren en torno a si hay o no un ser humano en esos embriones y he podido encontrar únicamente estos:

1) Al tener forma de mora y no de pequeño feto humano no se puede considerar un ser humano. [1]
2) Sto. Tomás y la Iglesia del siglo XIX no consideraban un ser humano a un embrión de menos de 40 días. [1]
3) Las células aún tienen la capacidad de convertirse en cualquier órgano [1]
4) Los embriones no están ni han estado implantados en el útero. [3]

Es patente que es principalmente F. Ayala el quien ha sentido la necesidad de abordar la clave del debate, aunque creo que con unos argumentos poco afortunados. El primero es ridículo en sí mismo y creo que no merece más comentario. El segundo tiene gracia incluso, ya que ahora va a resultar que vale lo que la Iglesia del s. XIX decía en cuestiones de ciencia mientras que, obviamente, no vale lo que la Iglesia pudiera decir hoy (!). Tampoco merece mayor análisis, pues, esta salida de pata de banco. El tercer argumento ya tiene más visos de ser serio, aunque no explica por qué esa propiedad de las células embrionarias hace que el embrión sea cualitativamente distinto y pudiera afirmarse que por tanto no es un ser humano. Realmente este tercer argumento dicho así, sin más, lo único que explica es por qué son tan valiosas para la investigación esas células. Convendría profundizar en esa línea y afinar la argumentación si de lo que se trata es de convencer con argumentos racionales de que no hay ahí un ser humano.
Finalmente está el cuarto argumento, esgrimido por J. C. Ispízua. Le ocurre lo mismo que al tercero: falta demostrar y explicar que un embrión implantado es cualitativamente diferente en su esencia de uno sin implantar, pero que, recuérdese, podría ser implantado y viable.

Y, en los textos citados, no hay más argumentos que aborden la cuestión clave y fundamental de si hay o no un ser humano en un embrión fecundado.

Los falsos argumentos.

En su lugar, sí que es ubicuo en todos los textos que estamos analizando la persistente insistencia en hacer aparecer la afirmación de que los embriones son seres humanos como una creencia que interfiere con la ciencia. De paso se equipara a quienes la detentan con los que condenaron a Galileo o a Darwin (equiparación incorrecta, ya que las cuestiones de éstos no eran de índole ética como la que nos ocupa) y se adereza todo ello poniendo en su boca un disparate como que son los mismos que prefieren que la gente se contagie del sida a que utilicen el preservativo. (¿Realmente es necesario recordar que quienes se oponen al preservativo no quieren que la gente coja el sida, sino que lo eviten de otro modo, puesto que consideran que el preservativo es un medio malo que no queda justificado por el loable fin de evitar el sida? Se comparta o no tal actitud, no es justo tergiversarla para ridiculizar a quienes la sostienen o, peor, a quienes sostienen otra cosa en otro debate.)

Un detenido análisis crítico y racional deja claro que no se sustenta en una fe religiosa la afirmación de que en esos embriones podría haber seres humanos. (Y si lo hace en la argumentación de alguno, seré el primero en denunciar que no es válida). La religión estará quizás presente para algunos en la motivación para, dada esa posibilidad, oponerse a la utilización de los embriones, pero no es parte necesaria de la argumentación: cualquiera que no considere suficiente la evidencia esgrimida para afirmar que no son personas esos embriones, puede dudar que de no lo sean y oponerse a su utilización al menos hasta que esté claro definitiva y unívocamente que no la hay sin necesidad de recurrir a una fe religiosa, sino a la obviedad de que no se puede tomar a la ligera el peligro de estar utilizando en la investigaciones embriones que ya son seres humanos.

A modo de ilustración analicemos un párrafo en concreto, de Bernat Soria en [4]:

“...Sostener que un embrión es un ser humano no es más que una creencia religiosa. Toda creencia es respetable, pero no se puede legislar para todos los ciudadanos basándose en las creencias de algunos.”

Este argumento quizás valga, y es utilizado habitualmente, en los debates de los preservativos o sobre el divorcio, pero bajo ningún concepto es aplicable al de los embriones: usar o no un preservativo, o divorciarse o no, evidentemente es una cuestión de la conciencia de cada uno y cabe opinar que no se debe legislar en función de las convicciones de algunos. Pero el rechazo a la posibilidad de estar matando seres humanos no es cuestión de conciencia de cada uno y no depende de una creencia religiosa: la ley puede y debe defender la vida de los ciudadanos y, repito una vez más, lo que necesita para no prohibir determinada práctica es la seguridad de que no hay personas en peligro.

Para confundir mas, el texto sigue así:

“Una creencia no debe impedir a un enfermo la posibilidad de un tratamiento. Si hay alguien que tiene esa creencia lo razonable es que él no acepte el tratamiento cuando exista. Pero impedir ese tratamiento a los demás –a quienes no comparten ese punto de vista- aduciendo creencias religiosas es una forma de integrismo[...].”

Realmente no creo que debería ser necesario explicar a gente racional por qué esta argumentación carece de todo rigor: nadie está poniendo en duda la aceptabilidad del tratamiento, sino la de la metodología utilizada para obtenerlo. Ni se trata de impedir el tratamiento, ni se aducen creencias religiosas – es el autor del texto quien se empeña, en línea con lo comentado arriba, en encasillar como creencia religiosa la oposición al uso de embriones, para así poder desacreditarla diciendo que como tal no tiene por que interferir con la investigación científica.

También el artículo de O. Palenzuela [6] insiste en predisponer al lector en que toda oposición a la utilización de células madre emana de un prejuicio religioso:

“...una intrusión –una más- dela moral católica más trasnochada en el cuerpo legislativo de un estado supuestamente laico.”

¿Quiere esto decir que todo el que no sea católico ha de aceptar el uso e embriones para no ser encasillado por Palenzuela como “católico trasnochado”? ¿No es una afirmación así una forma de presión al lector que procede del prejuicio (precisamente son los prejuicios lo que a Palenzuela parece molestarle más) de que si alguien se opone lo hace por fundamentalismo religioso? ¿Quién es este autor – o cualquier otro- para imponer que una ética laica ha de incluir necesariamente una aceptación del uso de embriones, máxime cuando eso implica asumir implícitamente, como hemos visto, que el fin justifica los medios?

Siguiendo con este texto, al leerlo a uno le parece que a pesar de afirmaciones como las que acabo de citar, se trata de un artículo que por fin va a acometer una argumentación científica sobre el tema. Tras varios largos párrafos, sin embargo, cuando se acerca a la cuestión fundamental (¿son esos embriones seres humanos o no?) lo único que leemos es esto:

“Para los sectores más influidos por ciertas morales religiosas, cualquier uso de estas células es inaceptable, ya que alegan que se trata de vidas humanas y como tales deben protegerse. Se trata,
por supuesto, de una visión subjetiva y en gran medida fundamentalista, que no es justificable desde un punto de vista científico ni, como veremos más adelante, ético.”

Es decir, toda la argumentación se limita a afirmar una vez más que oponerse a su uso proviene de un fundamentalismo religioso. No explica qué le hace suponer que los embriones en cuestión no son seres humanos.

No es cuestión de religión, sino de cautela y de ética. (Supongo que desde las filas escépticas no se defiende que la ciencia debe sustraerse a la ética, ¿no?) Una vez más, si se quiere disipar la oposición al uso de esos embriones, la argumentación racional deberá dirigirse a despejar esa duda, a excluir definitivamente la posibilidad de que sean seres humanos esos embriones. Pero lamentablemente no es eso lo que he encontrado en los textos que cito sino una agria argumentación en la que aflora la aversión a lo religioso de sus autores, aversión que también considero respetable, pero que no pinta nada en un debate como éste.

Otro falso argumento es el del “consenso” de tantos y tantos científicos que piden que se liberalice el uso de los embriones. Incluso se menciona a que más de 50 premios Nobel han hecho la petición en los Estados Unidos. [4] Pero ¿desde cuándo depende del consenso de la mayoría o del consenso de los más prestigiosos investigadores la moralidad de una acción? ¿No tenemos claro, por ejemplo, que el racismo es condenable por mucho que lo apruebe una sociedad por mayoría o unanimidad?

Los juicios de intenciones y los “oscuros intereses”.

A lo mencionado en los párrafos anteriores se añade casi siempre la acusación de que los grupos que promueven la oposición a estas investigaciones lo hacen por oscuros intereses que les llevan a querer privar a tantas personas de los beneficios que se ellas se seguirían. Por muchas vueltas que le doy no se me ocurre qué beneficios obtendrían estos grupos de que otra gente que ni siquiera conocen sufran diversas enfermedades. Si me dijeran que se tratan de intereses de empresas farmacéuticas que ven peligrar su clientela quizás le daría visos de verosimilitud a la acusación, pero no parece que vayan por ahí los tiros.

De todos modos, a quienes están a favor de estas investigaciones y del uso de los embriones no les recomiendo entrar en la dinámica del juicio de intenciones (por lo demás una pobre herramienta argumental) y de la búsqueda de oscuros intereses, sencillamente porque llevarían las de perder: si alguien pudiera tener intereses ocultos en este debate son precisamente los investigadores que han orientado grandes cantidades de fondos, tiempo y esfuerzo en montar laboratorios y líneas de investigación que, de prosperar una prohibición total del uso de embriones humanos, quedarían sin aplicación alguna, o, en el mejor de los casos, serían difíciles de reconducir. Bernat Soria reconoce que es una “...espada de Damocles [...]que le puedan cerrar el laboratorio o cancelar la línea de investigación.” en [4].

Así pues, el tema de los “oscuros intereses” no conviene tocarlo por si sale el tiro por la culata. De todos modos, aunque no ocurriera, no creo que sea una técnica argumentativa de la que quien promueve la racionalidad y el pensamiento crítico se pudiera sentir orgulloso. ¿O es que no recuerdan lo mucho que les molesta que los “magufos” atribuyan la ocultación de la evidencia de que nos visitan los extraterrestres a “oscuros intereses gubernamentales”?

A modo de conclusión.

El mejor servicio que puede hacerse a la investigación con embriones es asegurarse antes que nada de que no se está atentando contra la vida o la dignidad humana y, sólo una vez alcanzado esto, lanzarse con todo el empeño a investigar. El haber dado luz verde a estas investigaciones antes de zanjar la cuestión ética sólo ha propiciado este estéril debate en que unos y otros no hacen más que repetir argumentos racionalmente inaceptables.

Dejadme que termine expresándolo de este modo:

Dudar es una de las actitudes fundamentales del científico. Permítanme, pues, dudar de que no hay seres humanos desde el principio en los embriones fecundados ,y ante esta duda, optar, hasta que se disipe, por la decisión más segura, la de no utilizarlos. Hagan pues, amigos escépticos, un esfuerzo por disiparla con la honestidad de, mientras no lo consigan, estar a la vez dispuestos a respetar la opción de oponerse a llevar a cabo esas investigaciones.

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COMENTARIO A "ENGAÑADOS POR UN... ¿ESCÉPTICO?”
Carlos Quintana
TEMA: Pseudoescepticismo

Señores de “El Escéptico Digital”

Siendo miembro de la lista Incrédulos de Argentina conozco en detalle lo expuesto muy extensamente por el Sr. Agostinelli en el último número de su Boletín electrónico. La visión que Uds. editaron es extremadamente parcial. Lamento que en un boletín de la calidad y el prestigio de El Escéptico Digital no se haya publicado en el mismo número la defensa del cuestionado Sr. Sanz.

Cordialmente

CARLOS QUINTANA
[email protected]
7600 Mar del Plata - Provincia de Buenos Aires
ARGENTINA

[Nota] *La Redacción de “El Escéptico Digital” quiere aclarar que la no publicación en nuestro medio de la defensa, a la que hace mención Don. Carlos Quintana, no obedece a una falta de interés por aclarar los hechos, generados por la publicación en diversos medios del artículo “EL OVNI QUE NO FUE (TORRES GEMELAS)”, sino sencillamente a que nuestras peticiones de aclaración, públicamente cursadas en la mencionada lista de Incrédulos Argentina, no han obtenido, hasta la fecha, ninguna contestación.
Lamentamos sinceramente que esto haya sido así pero creemos sinceramente que corresponde a ASALUP y a su CD facilitarnos su versión de los hechos así como el motivo por el que Christian Sanz fue finalmente cesado en sus funciones y apartado de la asociación.
Estimamos, igualmente, que no es función nuestra el emprender la defensa del expresidente de ASALUP y que nuestra valoración de los hechos, en tanto en cuanto no se nos demuestre lo contrario, no puede ser otra mas que la publicada en el último número de nuestro boletín.

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EL COLEGIO DE MÉDICOS DE ALICANTE PROMUEVE LAS PSEUDOMEDICINAS
Un médico de Alicante
TEMA: Pseudomedicina


Por: Un médico de Alicante

Hola, soy un médico de Alicante. Os envío un extracto de la página del grupo de "medicinas complementarias" del "Ilustre " colegio de médicos de Alicante. Como veréis, tratar de luchar contra la estupidez humana es como querer ponerle puertas al mar.
Es habitual la infiltración de las pseudomedicinas en los organismos e instituciones científicas, organizaciones profesionales y universidades.
Lo irónico de este caso es que los médicos alicantinos contribuimos con nuestras cuotas obligatorias a la difusión y equiparación de la estulticia pseudomédica por parte de nuestros representantes.
Mal vamos.
Un saludo afectuoso

Actividades del Grupo de Medicinas Complementarias del Colegio Oficial de Médicos de Alicante:

El día 1 de Diciembre de 1999 son elegidos los cargos, que ha representado a nuestro grupo, ante el Colegio Oficial de Médicos de Alicante, ante el Consejo General de Colegios de Médicos y ante la Sociedad en general.

En el periodo de tiempo transcurrido hasta hoy, el Grupo de Trabajo, ha confeccionado unos estatutos que fueron oportunamente debatidos y posteriormente registrados en nuestro Colegio de Médicos de Alicante.

Se han venido realizando reuniones periódicas, con un evidente incremento en la asistencia de compañeros.

Hemos estado en permanente contacto con la Vocalía de Formación de nuestro Colegio, fruto que hemos recogido, con el franco apoyo que se nos ha otorgado desde la dirección del Colegio, para la realización de diversos cursos de información, como el Curso de Iniciación a la Homeopatía que tuvo una inscripción de mas de 50 compañeros, o del Curso de Iniciación a la Medicina Naturista que igualmente fue muy interesante, según manifestaron mayoritariamente los asistentes al citado curso. La colaboración continua ya que se están impulsando varios cursos de formación, como el curso de iniciación a la Acupuntura que se iniciara este año 2002, Dios mediante.

En todo momento, hemos estado en comunicación permanente con la dirección del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Alicante, encabezado por el Dr. D. Ricardo Ferré Alemán, sin olvidar el gran apoyo tanto del Secretario de Colegio Dr. D. Francisco Bellvert Ortiz como de la Vicepresidenta Dra. Dª. Genoveva Moncho Aguirre, los cuales no solo nos han mostrado su incondicional apoyo en todo momento, sino que en un gesto de enorme importancia, aceptaron presentar ante el pleno de la junta un escrito donde se reconocía que tanto la Medicina Naturista, como la Homeopatía y la Acupuntura, son actos Médicos que precisan un diagnostico precio y que por lo tanto, únicamente pueden ser ejercidos por licenciados en Medicina. Este manifiesto no solo fue aprobado por unanimidad por el pleno de la junta directiva de nuestro Colegio, sino que además fue llevado, junto con escritos similares aprobados por los Colegios oficiales de Médicos de Castellón y Valencia, al pleno del Consejo general de Colegios de Médicos de la Comunidad Valenciana, donde igualmente fueron aprobados.

Nuestro grupo de trabajo, también ha estado muy interesado en luchar contra el intrusismo que desgraciadamente tanto abunda en el ámbito de nuestras disciplinas.

Nos hemos mantenido al corriente de la situación que surgió tras la irrupción del autodenominado Consejo General de Colegios Medico Naturistas, que como de todos es conocido, esta integrado por personas que sin una adecuado formación académica, sin ser Médicos, ejercen como tales.
Hemos estado informados del intento por parte de una sociedad de naturopatas (FENACO) de formalizar una póliza de responsabilidad civil con A.M.A., intento que tras numerosos escritos a nivel nacional (uno de ellos el nuestro, dirigido al Presidente del Colegio de Médicos de Alicante) fue, como no podía ser de otro modo, 'desmantelado'.

Hemos confeccionado un grupo de trabajo, dentro de nuestro Grupo de Trabajo, para el seguimiento del intrusismo, grupo que sigue su propia dinámica, reuniéndose periódicamente e informando nos puntualmente de todo lo que pudiera ser de nuestro interés para la lucha contra este problema.

El 12 de enero de 2002 , se procedió al relevo y elección de la junta gestora, realizando a su vez una serie de cambios estructurales con respecto al organigrama anterior.

A partir de éste momento, los cargos de la comisión serán:

Coordinador General: Dr. Juan Carlos Villanueva Triguero ([email protected])
Secretario: Dr. Miguel Corty Friedrich ([email protected])
Representante de Homeopatía Unicista: Dr. Ángel Ruiz-Valdepeñas Herreros ([email protected])
Representante de Homeopatía Pluricista: Dr. Alain Echè ([email protected])
Representante de Acupuntura: Dra. María Antonia Sola ([email protected])
Representante de Medicina Naturista: Dr. Juan Carlos Villanueva Triguero ([email protected])

A pesar de todo esto, nuestro trabajo esta prácticamente empezando, ya que tenemos que conseguir que nuestra forma de ver la medicina sea suficientemente reconocida, con la esperanza de que en los próximos años no solo veamos nacer oficialmente las especialidades de Homeopatía, Medicina Naturista y Acupuntura, sino que nos veamos plenamente integrados en los sistemas comunitarios de salud.

PD: sería interesante hacer una lista de los colegios de médicos que fomentan esta situación bochornosa, y hacerla pública.

Para más información:

Página del colegio de médicos de Alicante: www.coma.es

[Nota de la Redacción] *El nombre real de nuestro comunicante ha sido eliminado del texto pues, dada la profesión del mismo, somos conscientes de que la denuncia realizada se presta a todo tipo de posibles represalias por parte de la entidad colegial o incluso de los “compañeros” que se prestan al ejercicio de unas pseudomedicinas con una nula base científica.
Creemos que la propuesta de nuestro comunicante, de realizar un listado con los colegios médicos que fomenten esta situación de clara vulneración del derecho de los pacientes a una medicina científica de calidad, no debiera caer en saco roto. Es más, consideramos que la propia administración debiera ser la primera interesada, dado que por desgracia las entidades colegiales vienen demostrando que ellas no lo están, en establecer el control de todos los practicantes de estas pseudomedicinas - al margen de que carezcan o no de la titulación que los acredite como médicos.
Desgraciadamente, es muy posible que en la actualidad el listado propuesto encuadrase al 100% de unos Colegios Oficiales que han encontrado en el ejercicio de las pseudomedicinas la principal solución al acuciante problema de paro que sufrían sus colegiados. En este sentido, no hay que olvidar que, a pesar de lo que indica el propio Código Deontológico de la profesión, los colegios profesionales no velan por los derechos de los pacientes sino por los de sus colegiados y que en este empeño son capaces incluso de hacer la vista gorda ante artículos tan claros como los siguientes:

CAPÍTULO V: CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICA
Artículo 21.
1. Todos los pacientes tienen derecho a una atención médica de calidad científica y humana. El médico tiene la responsabilidad de prestarla, cualquiera que sea la modalidad de su práctica profesional, comprometiéndose a emplear los recursos de la ciencia médica de manera adecuada a su paciente, según el arte médico del momento y las posibilidades a su alcance.
Artículo 23.
El ejercicio de la Medicina es un servicio basado en el conocimiento científico, cuyo mantenimiento y actualización es un deber deontológico individual del médico, y un compromiso ético de todas las organizaciones y autoridades que intervienen en la regulación de la profesión.
Artículo 24.
1. En tanto las llamadas Medicinas No Convencionales no hayan conseguido dotarse de una base científica aceptable, los médicos que las aplican están obligados a registrar objetivamente sus observaciones para hacer posible la evaluación de la eficacia de sus métodos.
2. No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica o las que prometen a los enfermos o a sus familiares curaciones imposibles, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados, la aplicación de tratamientos simulados o de intervenciones quirúrgicas ficticias o el ejercicio de la Medicina mediante consultas exclusivamente por carta, teléfono, radio o prensa.

Claro que también pudiera suceder que la brujería haya obtenido la consideración de ciencia médica - triquiñuelas como la del artículo 24 punto 1 al margen - y nosotros no nos hayamos enterado.

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SOLICITAN QUE EL CIELO SEA DECLARADO BIEN DE INTERÉS CULTURAL EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
Juan Andrés García Escusa
TEMA: Astronomía

PRESENTADA LA SOLICITUD PARA QUE EL CIELO SEA DECLARADO BIEN DE INTERÉS CULTURAL EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

Hola,

Comentaros que el pasado día 17 de diciembre, en representación del Centro de Investigación Astronómica de Alicante (CIAA) y de la Asociación Valenciana de Astronomía (AVA), presenté la solicitud ante la Consellería de Cultura para pedir que el cielo sea declarado Bien de Interés Cultural en la Comunidad Valenciana. Así mismo, desde la comisión de Cultura de las Cortes Valencianas me han solicitado que les remita una copia, ya que se han mostrado muy interesados por el proyecto.

A dicha instancia se han adjuntado los siguientes informes favorables:

- Museu de Les Ciències Príncipe Felipe. València.
- Observatori Astronòmic. Universitat de València.
- Universitat de València.
- Prof. Josep Maria Trigo. Departament de Ciències Experimentals, Universitat Jaume I. Castelló.
- Laboratorio de Luminotecnia. Departamento de Ingeniería Eléctrica. Universidad Politécnica de Valencia.
- Dr. César Esteban. Investigador adscrit a l'IAC, membre de la Societat Europea per l'Astronomia en la Cultura, i membre de la Comissió Nº 41 sobre Història de l'Astronomia de la Unió Astronòmica Internacional.
- Dr. Pascual Martínez Pillet. Astrofísic d'Alacant. Coordinador de Proyectos del IAC.
- Dr. Adriano Campo Bagatin. Departament de Física, Enginyeria de Sistemes i Teoria del Seyal. Universitat d'Alacant.
- Dr. Ignacio Negueruela Díez. Investigador del Programa Ramón y Cajal. Grupo Astrofísica. Departament de Física, Enginyeria de Sistemes i Teoria del Seyal. Universitat d'Alacant.
- Dra. Amparo Marco Tobarra. Profesora Titular de Escuela Universitaria. Departament de Física, Enginyeria de Sistemes i Teoria del Seyal. Universitat d'Alacant.
- Prof. Javier Urchueguía Schölzel. Departament de Física Aplicada. Universitat Politécnica de Valencia.
- Forum Unesco. Universidad y Patrimonio. Universidad Politécnica de Valencia.
- Juan Fabregat Llueca. Profesor de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Valencia.
- Departament d'Astronomia i Astrofísica. Universitat de València
- D. Josep Fernández Petit. Prof. Associat Fisica Aplicada. Departament de Ciències Experimentals, Universitat Jaume I. Castelló.
- Facultat de Ciències Universitat d'Alacant.
- Universitat Jaume I. Castelló.

Contando además con el apoyo de:

- Oficina Técnica para la Protección de la Calidad del Cielo del Instituto de Astrofísica de Canarias.

Si en 3 meses se obtiene silencio administrativo como respuesta, se entenderá que comienza la incoación de expediente para su catalogación como BIC.

Gracias a todos por haber tenido confianza en este proyecto y espero no tener que comunicaros que vuestro esfuerzo no ha servido de nada.

Saludos,

Juan A. García
Grupo Urania
Centro de Investigación Astronómica de Alicante
http://www.astrored.net/patrimonio
[email protected]
Telf. 637.194.956



VISCOSIDAD
Carlos Xabier
TEMA: Ecologismo

He de decirlo con sinceridad. Cuando conocí la noticia de que un nuevo petrolero estaba perdiendo su carga frente a las costas de Galicia, me asaltó un sentimiento de rutina.

La memoria me alcanza para recordar ya varios siniestros de este tipo (no otros que no he vivido), el primero de ellos el del Urquiola, en el mismo puerto de A Coruña. Recuerdo que aquel verano, cuando iba con mi familia a la playa, me sentía un poco "prospector": cada vez que escarbaba en la arena para hacer mis castillos, encontraba una arena negra y pegajosa a escasos diez centímetros del suelo, con unos extraños berberechos de luto acompañándome en la labor. Pero todos pudimos seguir yendo a la playa y comiendo pescado. No parecía tan grave.

Después vino el Casón que, frente a Costa da Morte, salía en las noticias casi como un espectáculo, explosionando a modo de festejo de fuegos artificiales, pues su carga de sodio, provocaba este efecto al contacto con el agua. No me pareció que, en este caso tampoco, sus consecuencias fueran tan graves.

El que más permanece en mis recuerdos es el desastre del Mar Egeo, en 1992, un petrolero que encalló a pocos cientos de metros de la Torre de Hércules, en A Coruña, y que vertió una gran cantidad de petróleo tras partirse e incendiarse. Sus restos permanecieron al pie de los acantilados
como un monumento irónico al desastre, hasta que, cinco años después, se adjudicó la retirada de sus restos a una empresa.

Todos estos desastres tenían un denominador común: sus consecuencias se limitaron a franjas más o menos pequeñas de costa, decenas de kilómetros, debido a que el accidente había ocurrido en sus proximidades.

Mi memoria tiene que hacer sitio, de nuevo, para una tragedia más, esta de proporciones catastróficas que ya, aunque tardíamente, algún gobernante ha calificado de "Chernobil gallego" por la más que probable persistencia de sus efectos a largo plazo.

El día 14 de Noviembre de 2002 las noticias abrían sus portadas con titulares del estilo del siguiente: "Un petrolero a la deriva amenaza a Galicia con otra gran marea negra". El Prestige aparece frente a la costa gallega con una grieta de 40 metros en su único casco, por la que está ya saliendo un fuel-oil muy pesado, viscoso y casi sólido, pero de una densidad menor, aunque diferente en cinco milésimas, a la del agua.

Al día siguiente se ve a simple vista desde Muxía, a una distancia de sólo tres millas marítimas. Este emblemático pueblo de Costa da Morte se denominará, a partir de este momento, "zona cero" del desastre, pues allí llegó la primera mancha, de 37 kilómetros de longitud. A partir de este momento, el Prestige comienza un agónico paseo por toda la costa gallega, en una trayectoria errática y dirigida por remolcadores que, primero va hacia el norte, luego gira hacia el oeste y, finalmente, en dirección
suroeste, se hunde a 130 millas del Cabo de Fisterra. Profundidad: 3600 metros.

El día 17 una gran marea negra afectaba a toda Costa da Morte, norte de la provincia de A Coruña, y una segunda marea negra, la que el Prestige fue dejando como estela en su viaje a ninguna parte, amenazó las costas de nuevo.

Esta segunda marea negra hizo que el mundo entero viera de lo que era capaz el hombre de mar en su desesperación por salvar a quién provoca naufragios, pero que al mismo tiempo le alimenta.

Las fotos de satélite no dejaban lugar a dudas: la estela de oscuro chapapote iba de sur a norte, abrazando lúgubremente todo el noroeste. Ya no se trataba de un naufragio en las inmediaciones de la costa, como en otras ocasiones. Las alarmas saltaron. El pueblo marinero se vio solo, sin ayuda de quien tiene que proporcionarla en estos casos y que no estaba cumpliendo con su deber. Las Rías Altas estaban perdidas; una catástrofe ecológica, económica y social sin precedentes en nuestra
historia. No se podía permitir que la negrura ganara otra batalla en las Rías Baixas.

Los hombres se organizaron e idearon una autodefensa con sus propios medios, ante la incapacidad de las autoridades: el chapapote no arruinaría la riqueza pesquera y paisajística de la Ría de Arousa, primera productora mundial de mejillones y una de las primeras en otros productos del mar. Inventaron herramientas para la ocasión, encendieron los motores de sus embarcaciones, y cientos de ellas fueron al encuentro del enemigo, a la entrada de la ría. Allí, con sus manos, sus herramientas y sus máquinas, arrancaban a puñados del mar el chapapote. Era una lucha titánica, sin cuartel, ganando palmo a palmo terreno al enemigo el la primera línea del frente, porque hablamos de miles de toneladas, pero ellos tenían muy claro algo: lo que lograban subir a las embarcaciones ya no se pegaría a sus playas, ni a sus rocas, ni a sus mejillones. Un enemigo menos.

Se ganó la batalla por puntos. El chapapote no llegó a entrar en la Ría, y, gracias también a los vientos, amigos esta vez, que al día siguiente comenzaron a alejar de la costa lo que quedaba, tampoco entró en ninguna de las otras Rías Baixas, la de Pontevedra y Vigo. El petróleo, sin embargo, cobró un caro tributo: el parque nacional de las Illas Atlánticas quedó perdido: su joya, las Islas Cíes, son hoy un espectáculo triste en el que cientos de voluntarios trabajan por salvar lo posible.

La batalla no sólo se libra en el mar. En las costas, diez mil voluntarios espontáneos, venidos de todas partes del Estado Español y del mundo, recogen con sus manos, palas, rastrillos, cubos, el chapapote que ya está incrustado en las rocas y que comienza a ser enterrado por capas de arena que van trayendo las sucesivas mareas. El panorama es desolador. Los voluntarios se rompen la espalda un día, y al siguiente la marea deja todo como al principio. Cada mañana es la misma, en un ciclo sin fin, y todo a la espera de una tercera marea negra.

Ante una falta de sentido común sin precedentes, se extendió, por parte de los "responsables", la idea de que, una vez en el fondo del mar, el fuel solidificaría y el peligro habría pasado. A la hora de escribir esto, se sabe que salen, de las dos partes en que quedó dividido el Prestige, 125 toneladas diarias de sus tanques, y que la llegada de una tercera marea negra es inminente. A ese ritmo de salida, dicen los técnicos que podría estar manando la viscosidad hasta el año 2006. Lo que sorprende es que el Gobierno reúna a un comité de técnicos para saber qué se va a hacer con los restos hundidos. El sentir general, y creo que el de cualquiera que sea sensible a este tema, es que se bombee, ¡y ya!, todo el petróleo que queda, aunque cueste 50 millones de euros hacerlo (22 millones menos que el euroavión de combate que se estrelló el mes pasado en un vuelo de pruebas). No sé qué otras alternativas puede haber ante el hecho de que el petróleo mane continuamente y sufrir sucesivas mareas negras.

El marisqueo y la pesca en gran parte de la costa gallega está prohibido en estos momentos. Si los vientos y el azar lo permiten, quizá las Rías Baixas no sufran la suerte de las Altas. En estas, 7000 familias se ven directamente afectadas, sin trabajo, al paro forzoso y sin otra alternativa, en una comunidad en la que sigue existiendo emigración ante la falta de expectativas laborales, por más que se intente vender una Galicia boyante en lo económico. Ya costa da Morte está sin jóvenes, la mayoría trabajando en la construcción en Canarias. Esta situación, seguro, agravará más aún el problema.

Y todo esto sin contar a los perjudicados indirectamente: hosteleros, rederos, empresas de maquinaria, mayoristas y minoristas del pescado, trabajadores de lonjas, conserveras y un largo etcétera que da pánico enumerar.

Decía Castelao, uno de nuestros escritores más importantes, en referencia al éxodo migratorio de los años cincuenta, que "o galego non protesta, emigra". Esta vez la gente se ha echado a la calle. Una gran mayoría (no, esta vez no se trata de minorías ruidosas) perdió el miedo y ha pedido a gritos dimisiones y responsabilidades. Si las hay o no el tiempo lo dirá, pero la catarsis en la que Galicia está inmersa debe tener sus frutos.

[Nota] *Carlos Xabier es, en sus propias palabras, un biólogo y un gallego que ha venido colaborando con nuestra publicación. Desde estas modestas páginas de su/nuestro Escéptico Digital, queremos enviarle a él y a todos quienes enfrentan, día a día, la catástrofe del Prestige un abrazo de solidaridad y la certeza de que, en estas fechas tan señaladas, estarán todos ellos presentes en nuestros mejores deseos para el 2003. Por nuestra parte, no habrán de faltar en nuestra mesa, el último día del año, esos humildes pero sabrosos mejillones de la Ría de Arousa.
¡Vaya con nuestro agradecimiento por su inestimable labor y porque nunca máis se tenga que pasar por esta situación!.