-En 1931, unos niños guipuzcoanos afirmaron haber visto a la Virgen María.
La noticia generó un movimiento religioso que muchos vieron como
un ataque contra el laicismo republicano. A los primeros videntes siguieron
otros y los mensajes se politizaron. Mientras, las multitudes se congregaban
en una especie de santuario improvisado. Las apariciones, que
algunos dicen que aún suceden, fueron entonces perseguidas por los poderes
políticos y condenadas por la Iglesia.
¿REGRESÓ HOUDINI DESPUÉS DE LA MUERTE? -La experiencia adquirida por Houdini como médium le permitió conocer
de primera mano los fraudes que se ocultaban detrás del trabajo de todos
los que en su época se dedicaban a ello. Tras su muerte, sin embargo,
un tal Arthur Ford dijo que había entrado en contacto con él, lo
cual, en un primer momento, fue ratificado por la propia mujer de Houdini
¿Qué hubo de cierto en todo ello?
L. Enrique Márquez
BROMAS ÚTILES
- Dentro de los llamados "misterios de la ciencia", uno de los campos más
propicios para bromas y fraudes es el de la ufología. A pesar de que gran
parte de las observaciones de fenómenos u objetos no identificados no
han sido invenciones, sino más bien simples confusiones y malas interpretaciones
motivadas por las creencias y la influencia de los clichés culturales
de nuestra sociedad, los interesados y estudiosos de esta creencia
social no han dejado de plantear la auténtica incidencia de los fraudes
y todo tipo de engaños entre esta "casuística".
Ricardo Campo
LA VUELTA AL MUNDO
EN CINCO MEGALITOS (2)
LA GRAN PIRÁMIDE Y LAS OTRAS
-Corría el año de gracia de 1859 cuando John Taylor vio editado un libro
que estaba destinado a generar una prole numerosa e intelectualmente
estéril. Llevaba el título de The Great Pyramid. Why was it built and who
built it? Con él se inauguró la Piramidología, la pseudociencia que trata
tanto de la construcción de la Gran Pirámide como de sus supuestos poderes
paranormales.
José Luis Calvo Buey
BUSQUE, COMPARE, Y SI ENCUENTRA
ALGO MEJOR... CAMBIE DE OPINIÓN
-Los escépticos esperamos con nuestros argumentos hacer ver las falacias
que constituyen la base de las pseudociencias y aguardamos, quizá
con demasiado optimismo, que eso lleve a un cambio de opinión por
parte del creyente. Sin embargo, vemos como frecuentemente ello no es
así, incluso cuando el crédulo es inteligente y tiene una cierta formación.
Adela Torres