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El Escéptico Nº 2
Enredados con Uri Geller

“Tú eras un pionero y ahora
esto es ciencia, ciencia pura”.
(Eduardo Punset a Uri Geller.)

Si existiera un concurso de credulidad televisiva, los responsables del programa Redes (en La 2 de TVE), se llevarían el primer premio. El 12 de febrero, dicho programa trataba sobre El poder de la mente, título que de inmediato nos puso en estado de alerta. Y con razón: la entrevista que hicieron al terror de las cuberterías, el psíquico doblador de cucharas Uri Geller, nos dejó patidifusos.

Qué entusiasmo el de Eduardo Punset, ex-ministro de Economía y director de Redes, entrando en la casa de Uri. En un instante, comienzan a conversar sobre los viejos tiempos, cuando Geller visitó España allá por 1975. En aquella época, cuenta Punset, un realizador de su programa dejó dos cucharas sobre la mesa tras ver a Geller en la tele. A la mañana siguiente, -“No te lo vas a creer, Uri”-, una de las cucharas amaneció gellerizada, es decir, doblada. Aquello nos pareció delirante: se suponía que Redes era un espacio dedicado en parte a la divulgación científica. Quedaba aún mucha entrevista, y nos preparamos para intentar reír en lugar de llorar.

A continuación, Geller afirma que sus poderes son un don que le ha dado Dios, pero que, por otra parte, todo el mundo tiene ese poder. Él, Geller, es un catalizador, disparador o palanca, que desata el poder de la gente. Y cuando dice palanca no se refiere a la forma estándar de agarrar una cuchara con la mano y presionar con el pulgar hasta que se dobla cuando el público no presta atención.

Punset y su equipo no parecen haberse enterado de lo mucho que ha llovido desde 1975, cuando “masas de gente enloquecidas” daban varias vueltas a El Corte Inglés, haciendo cola para ver a la supermente en acción. Hoy, hasta los crédulos más cabezotas saben que los poderes de Uri son trucos de ilusionismo que cualquier buen mago puede hacer. Ese mismo año, 1975, James Randi reveló los trucos de Uri en su libro The magic of Uri Geller 1 Tres años más tarde, Yasha Katz, sintiéndose utilizado por Geller, acaba confesando cómo le había ayudado a engañar al público y a la prensa. Pero Uri no es tonto. Sabe que ha pasado el tiempo, y que en ciertos lugares perdidos del mundo -España, por ejemplo- mucha gente sigue pensando que es una especie de super-hombre del planeta Kripton.

Bien, sigamos con la palanca ¿Qué explicación tiene? Uri recurre al topicazo nuevaerense utilizado por todo charlatán para dar credibilidad a los más variados disparates. Atención: “Solo usamos el 10% de nuestro cerebro”. Es una pena que casi todos utilicemos el 100% de nuestro páncreas; de lo contrario, ¡quién sabe la magnitud de los poderes paranormales añadidos que podríamos disfrutar!

Pero, a continuación, Punset reúne todo el escepticismo del que es capaz. A Geller le han estudiado importantes científicos, pero ¿han llegado a alguna conclusión? “¿Sabemos algo más que hace veinte años?”, le espeta a Geller. Sí, señor Punset, sabemos algo más que hace veinte años. Sabemos cómo dobla Geller todo tipo de útiles de cocina, y no precisamente con la mente. Sabemos cómo sus compinches le transmitían las respuestas mediante códigos visuales cuando se trataba de mostrar su percepción extrasensorial o cómo mandaba a su manager que lanzara objetos al aire para que pareciese que se materializaban junto a Uri... Pero Uri, blandiendo un ejemplar de la prestigiosa revista científica Nature, en el que dedican 17 páginas a sus poderes 2, afirma que puede encontrar oro y petróleo, y, por supuesto, que no falte, curar a la gente. Y Punset parece encantado de tratar con semejante fenómeno.

A continuación viene el truco del dibujito. Punset garantiza que Uri no ha podido ver lo que hay en el papel que lleva en el bolsillo, porque “lo he hecho antes de llegar a su casa”. Geller, como siempre en estos casos, se pone humilde. Va a intentar visualizarlo, pero muchas veces falla. Agarra rotulador y papel y se pone a la tarea. “Mira, Eduardo, me está saliendo un dibujo y estoy preocupado, porque es demasiado sencillo. Normalmente la gente dibuja una flor, un árbol, una casa o un barco, pero esto no es realmente un dibujo, sino una figura geométrica”. Casi exactamente las mismas palabras que pronunció en Crónicas Marcianas, programa en el que adivinó una simple línea en zig-zag. En Caiga Quien Caiga, tampoco estuvieron muy pictóricos. Curiosamente, las tres veces que hemos visto a Geller hacer el truco del dibujito en su última visita a España, se ha enfrentado a sencillas formas geométricas. Parece que en este país no somos muy dados a los arbolitos y las casitas, o bien que Geller hizo algunas recomendaciones.

Efectivamente, Uri consigue adivinar el dibujo de Punset: un triángulo equilátero. ¿Cómo lo hace? ¿Compinches ojeadores? ¿Algún sistema de calco (Uri insiste en el idéntico tamaño de ambas figuras)? ¿En qué condiciones hizo el dibujo Punset? ¿Sobre qué papel ¿Junto a quiénes? “No sé cómo lo hago”, asegura Geller inocentemente. No va de ilusionista, sino de Homo paranormalis, el siguiente eslabón en la cadena evolutiva, un eslabón agraciado por Dios, para más inri.

Pero ¿y si hubiera fallado? Podría deberse, explica Geller, a tener enfrente a una persona no predispuesta. “Contigo, vi que no tenías prejuicios -le dice a Punset-, que eras una persona abierta, simpática”. “Gracias -dice Punset-, acepto que no tengo un sentimiento negativo ante estos fenómenos”. ¡No hace falta que lo jure, señor Punset!

Ernesto J. Carmena

1. Randi, James: The magic of Uri Geller. Ballantine Books. Nueva York 1975.

2. El editorial de ese número de Nature (Octubre de 1974) explica que la intención de publicar el informe del SRI sobre la percepción extrasensorial es simplemente la de mostrar un ejemplo del modo de experimentación en el campo de la parapsicología. Según los árbitros, el artículo tiene un diseño y presentación muy débiles, siendo desconcertantemente vagos los detalles aportados acerca de cómo fueron realizados los experimentos.