Ir a la página principal de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
El Escéptico Nº 2
Los ‘ovnis de Iridium’ visitan Navarra


Que no se diga que los escépticos no ven ovnis: el pasado 24 de agosto a las 6.21 horas, desde la ventana de mi casa en Navarra, pude ver un ovni increíble. Aunque había algo de luz en el cielo hacia el Este, pre­lu­diando el orto solar, hacia el Suroeste es­taba aún bastante oscuro. Estaba mirando hacia Jú­pi­ter cuan­do, como a unos 60º so­bre el horizonte, una luz blanquecina comenzó a aumentar de brillo muy rápidamente, produciendo una especie de flas que no llegó a durar ni un segundo, pero que estimé mucho más brillante que Júpiter -e incluso que Venus, que ya saludaba desde el otro lado del cielo.

A pesar de que a esas horas de la mañana uno no está para marcianitos, el suceso me intrigó porque, aunque me temía que fuera un satélite artificial, lo cierto es que el brillo instantáneo parecía que me había iluminado a mí solo... ¿Un rayo de esos tipo Star Trek como los que dicen que andan abduciendo neoyorquinas? En cualquier caso, había fallado su objetivo: no me noté posteriormente ningún implante, ni tenía noción de habérseme robado tiempo alguno.

En fin, la cosa llegó al colmo cuando al día siguiente, el 25 de agosto, un poco antes -a las 6.14 horas-, volví a descubrir el rayo de luz casi en la misma posición. ¿El mismo satélite? Extraño, por­que que justo fuera un día después... y en el mismo sitio con respecto a las estrellas... Muy extraño: todo apuntaba a un objeto pegado a la bóveda celeste; pe­ro un destello así sería algo realmente sorprendente. Antes de creerme lo de los platillos volantes, y antes de dar una alarma astronómica anunciando un posible objeto con erupciones diarias en la constelación de Piscis, decidí echar un vistazo a las páginas de predicciones de visibilidad de satélites que ahora abundan en Internet. Y di con la respuesta: eran los crecien­te­mente famosos ovnis de Iridium. Había visto dos Iridium diferentes, el 62 y el 65, que justo en ese momento estaban en una posición tal que reflejaban la luz solar directamente sobre mí. La compañía Motorola empezó a montar la constelación de sa­télites Iridium en mayo de 1997. Se trata de satélites de te­le­comunicaciones no muy grandes que permiten una cobertura global a los teléfonos de la compañía. En total, 66 satélites sobre nuestras cabezas, en diferentes planos orbitales, a unos 780 kilómetros sobre el nivel del mar. Las antenas principales de cada satélite -tienen tres- reflejan casi especularmente la luz, y pueden producir fácilmente destellos brillantes a veces hasta treinta veces más brillantes que Venus que duran típicamente algo menos de un segundo, debido al des­­plazamiento y al giro de los satélites. Estos destellos están convirtiéndose en fenómenos relativamente normales, por lo que no es de extrañar que comiencen a aparecer noticias de ovnis fugaces y brillantes por todos lados. Teniendo en cuenta, además, que se están comenzando a montar otras redes similares de telecomunicación, lo cierto es que vamos a tener ovnis por todos las esquinas (algo especialmente aciago para los amantes de la astrofotografía, que van a encontrarse luces en sus mejores fotos del cielo). La buena noticia es que, como la órbita y la actitud de estos satélites es bien conocida, uno puede predecir cuándo se va a producir un destello visible desde su punto de observación. (Por ejemplo, a través de Internet, se pueden obtener predicciones de estos fenómenos en http://www2.gsoc. dlr.de/satvis/.) En resumen: mis ovnis no lo eran tanto. ¡Qué lástima de exclusiva mundial! Bueno, todavía podría escribir que todo es un montaje de los poderes ocultos para, además de controlarnos, irnos mentalizando con la llegada de los extraterrestres...