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ARP apuesta por una única revista para todo el
mundo hispano
La última sesión del 2º Congreso Escéptico Mundial se centro
en las “Perspectivas del escepticismo científico
alrededor del mundo” y, en ella, el director de EL ESCÉPTICO
presentó, en nombre de ARP-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico, una ponencia titulada: “El movimiento
escéptico en España: entre el desánimo y la esperanza”. Tras
ofrecer una vista panorámica de la presencia y difusión de lo
paranormal en los medios de comunicación de nuestro país, y
destacar el escaso número de miembros activos del escepticismo
científico organizado, Luis Alfonso Gámez mostró su optimismo,
visceral a la vez que fundamentado, en el futuro de nuestro
movimiento. “Las razones que llevan al optimismo se basan en
varios hechos. En primer lugar, y en palabras de Javier Armentia,
«en el último año, la labor de ARP se ha visto renovada con
nuevas aportaciones, de profesionales de muchos campos de la
actividad intelectual. Ello ha sido posible gracias a la
popularización de esa nueva ágora que supone Internet». Como
consecuencia, el número de socios y simpatizantes de ARP se
incrementa constantemente, si bien no al ritmo y en la medida que
deseamos y buscamos. En segundo lugar, la presencia de ARP en los
medios de comunicación se ha ido incrementando y afianzando, y
los periodistas y profesionales de la información [y del
entretenimiento, principal fuente de formación de millones de
ciudadanos pasivos] empiezan a considerar la opinión de los
escépticos como el contrapunto idóneo a las afirmaciones de los
defensores de lo paranormal a la hora de confeccionar reportajes u
organizar debates. Y, en tercer lugar, pero no último en
importancia, sino todo lo contrario, el feliz y exitoso
lanzamiento de EL ESCÉPTICO, lógico y necesario paso adelante de
la modesta, voluntarista, aunque enormemente eficaz y valiosa,
La Alternativa Racional, el primer órgano de comunicación de
ARP”.
Cierto que, aunque seamos optimistas, la tarea de ARP y de EL
ESCÉPTICO no es corta ni sencilla: denunciar los engaños,
estafas y desmanes de la industria del esoterismo y lo
paranormal, que mueve varios cientos de miles de millones de
pesetas; acallar los cantos de sirena de la Nueva Era, que ha
puesto de moda viejas irracionalidades y supersticiones
revistiéndolas de ropajes del nuevo milenio; y combatir la
epidemia de relativismo cutre y ramplón que infecta a la opinión
pública y que, en nombre de la ecología de los saberes y la
democracia de los conocimientos, del todo vale, exalta a los
mercachifles de lo alternativo -desde la medicina y la salud a
los conocimientos básicos de la naturaleza y del ser humano- y
desprecia como antigualla al racionalismo ilustrado y al
escepticismo científico.
Consciente de que igual desafío tienen que encarar las
organizaciones de escépticos de Iberoamérica, Gámez ofreció EL
ESCÉPTICO como posible medio de comunicación común para la
promoción del pensamiento crítico y la denuncia de las
pseudociencias y demás patrañas paranormales, idea que
ha fraguado recientemente en unos primeros y prometedores
contactos. La postura de ARP y de los que hacemos EL
ESCÉPTICO es clara: frente al irracionalismo y el
oscurantismo anticientífico que se difunden en castellano a
uno y otro lado del Atlántico, disponer de un medio de opinión
y comunicación racionalista, promotor del escepticismo
científico, hecho en común entre hispanos europeos y americanos,
y con vocación de alcanzar difusión pública y de influir de
forma significativa en nuestras respectivas sociedades.
Junto con nuestro representante, compartió el estrado de
ponentes Sergey Kapitza, cabeza visible del movimiento
escéptico ruso y ejemplo vivo de una cultura que hunde sus
raíces en la Ilustración y ha sobrevivido con dignidad y lucidez
la agitada y confusa historia moderna de ese gran pueblo. Su
conferencia fue amena, brillante y esclarecedora de la
oscura situación rusa, con un gran auge de lo paranormal y
contagio masivo de las patochadas de la Nueva Era. Mike Hutchinson
presentó una serie de estadísticas sobre la credulidad
británica; y el australiano Harry Edwards nos confirmó lo que
sabíamos: que lo paranormal es un fenómeno pedestre de la aldea
global.
Completaron la sesión con valiosas aportaciones Kendrick Frazier,
director de The Skeptical Inquirer, que disertó sobre el informe
Sturrock, y Matt Nisbet, quien nos informó del
funcionamiento de Consejo para la Integridad de los Medios e
invitó a las organizaciones escépticas nacionales a establecer
en su seno comités o grupos de vigilancia de la actitud de los
medio hacia lo paranormal y la pseudociencia.
f.p.
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