Sobre “Ufólogos con sotana”
A primera vista, podría pensarse que los sacerdotes, dado su
amplio conocimiento de todo lo relativo a los asuntos celestiales,
deberían ser considerados auténticos
testigos de élite,
equiparables a pilotos y otros profesionales del aire. El
artículo “Ufólogos con sotana”, de Iker Jiménez, publicado
en
Enigmas 1 , nos brinda la oportunidad de
comprobarlo.
Comienza refiriéndose al dominico Antonio Felices, con una larga
trayectoria de investigación sobre el tema de los ovnis. El
incidente “sobre el que erigió una fe y un anhelo que aún
continúan vivos” -al decir de Jiménez- tuvo lugar en la tarde
del 16 de septiembre de 1965, teniendo numerosos testigos en
Palencia y Valladolid. Aquella gigantesca nave triangular “fue
como una gran confirmación de las muchas sospechas que tenía
desde hacía más de veinte años”, comenta hoy el dominico.
El siguiente en comparecer es el párroco Enrique López Guerrero
que, treinta años atrás, con la vista puesta en el
asunto
Ummo, ya proclamó que los extraterrestres estaban entre
nosotros. Posteriormente, escribiría el libro
Mirando a la
lejanía del Universo. Al ser preguntado sobre los cimientos
de su fe en los extraterrestres responde: “Es que yo mismo los
he visto. Nadie tiene que venir a decirme lo que hay y lo que no.
Llevo treinta años interesado en este asunto y la confirmación
vino aquel 15 de agosto de 1989
2...” López se
refiere a la observación en pleno día, desde Viso del Alcor, de
una esfera metálica perfecta, de la que salió despedido otro
aparato,
avistamiento que fue corroborado por otros testigos.
Y cierra el tríptico de
ufólogos con sotana el jesuita
Pedro Pablo Requejo, que asegura haber estado en contacto con
extraterrestres de Ganímedes. Aunque comenzó a interesarse por
los ovnis desde principios de los años 60, sus dudas quedaron
disipadas tras su primera observación: un avistamiento
multitudinario que tuvo lugar el 7 de mayo de 1970. Según el
jesuita, “un objeto alargado y resplandeciente” se mantuvo
durante bastante tiempo sobre la ría de Vigo, suspendido a gran
altura.
Si tenemos en cuenta que los tres incidentes
3 a los
que nos hemos referido se debieron casi con total seguridad a la
presencia de globos bañados por los rayos solares, una primera
conclusión parece clara. Es urgente que se impartan clases de
aerostática en los seminarios. En cualquier caso, es sorprendente
lo que llegan a dar de sí los globos, cuando llueve sobre
mojado...
Manuel Borraz
1. Jiménez, Iker: “Ufólogos con sotana”.
Enigmas
(Madrid), Año IV - Nº 8 (Agosto 1998), 66-73.
2. A juzgar por los ejemplos, en el caso de los
religiosos metidos a ufólogos parece que esta segunda vocación
no sigue la secuencia desinterés inicial por el tema/ experiencia
inusitada/conversión al credo ufológico, como quizá pudiera
pensarse, sino más bien la de interés previo por el
tema/experiencia inusitada/consagración de la fe ufológica.
3. Sobre el primer caso, puede consultarse, por
ejemplo,
El gran enigma de los platillos volantes, de
Antonio Ribera (Plaza &Janés, 1974); sobre el segundo, que en
realidad tuvo lugar el 10 de agosto, ver el artículo “El ovni
de la ilusión”, por José Ruesga, en
Cuadernos de Ufología,
Nº 8- 2ª Época (Mayo 1990); acerca del tercero, hay
información en
Terror en la Luna, de J.J. Benítez
(Planeta, 1982).