El Bigfoot más
famoso de la historia
es un hombre disfrazado
Soplan
malos vientos para la criptozoología. El tercero de los seres
emblemáticos que persiguen los buscadores de animales misteriosos
ha sufrido un golpe fatal para su credibilidad.En 1994, se reveló
que la fotografía más famosa del monstruo del lago Ness es un
montaje hecho a partir de un molde flotante; a mediados del año
pasado, Reinhold Messner, considerado el mejor alpinista de la
historia y que se encontró una noche de 1986 cara a cara con el
Yeti, aseguró que el hombre de las nieves es “claramente
un oso tibetano similar a un grizzly, pero con el pelo más
largo”; ahora, le ha tocado el turno al Bigfoot(Pies grandes).
El Bigfoot es un
antropoide de gran tamaño que, según los criptozoológos, vive
en los bosques de Norteamérica. Esquivo, como sus colegas escocés
y tibetano, no hay otras pruebas de su existencia que los
testimonios orales, los moldes de presuntas huellas, y
discutidas fotografías y películas, entre las que destaca la que
tomaron Roger Patterson y Bob Gimlin en California el 20 de
octubre de 1967. En ella, se ve a un ser peludo que, sorprendido
por la cámara, se dirige hacia el bosque y, antes de ocultarse,
vuelve la cabeza.
Los criptozoólogos
han dedicado tres décadas a la disección del filme,
estableciendo que el Bigfoot captado por Patterson y Gimlin es una
hembra y lucubrando sobre sus posibles hábitos. Pero en enero
pasado se confirmaron las sospechas que se suscitaron ya en 1967:
el enigmático ser es, en realidad, un hombre disfrazado.El
hallazgo, obra de dos criptozoólogos, Cliff Crook y Chris Murphy,
ha sacudido los cimientos de esta pseudociencia.
“Es un fraude”,
ha sentenciado Crook. Y es que, gracias a las modernas técnicas
de análisis informático, los estudiosos han detectado en cuatro
fotogramas de la película un oscilante objeto “de manufactura
humana” que interpretan como algún tipo de cierre de un
disfraz. Pero ¿quién confeccionó el traje?
A
finales de los años 60, las miradas apuntaban hacia Hollywood y,
en particular, hacia John Chambers, galardonado con un Oscar de
maquillaje por El planeta de los simios y a quien se
atribuye también la paternidad de algunos monstruos peludos de la
serie televisiva Perdidos en el espacio. En 1997, el
cineasta John Landis reveló que Chambers, a quienes en la meca
del cine consideran el único especialista que podía dotar de
tanto realismo a un disfraz a finales de los años 60, le había
confesado el secreto: él había hecho el traje del Bigfoot de
Patterson y Gimlin.
“Creo que quien
diseñó el vestuario de Perdidos en el espacio es el mismo
que hizo el disfraz del filme del Bigfoot”, ha asegurado a ELESCÉPTICO
Cliff Crook, para quien, “aunque la filmación de Patterson es
un fraude, eso no significa que el Bigfoot no exista”. Vamos,
que la fe mueve montañas.
luis
alfonso gámez