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El Escéptico Nº 6

El Gobierno de Navarra, contra los 'productos milagro'

Los periódicos y agencias de prensa navarras se hacían eco, el pasado 23 de octubre de 1999, de una noticia del Departamento de Salud del Gobierno autónomo, dando cuenta de las actuaciones llevadas a cabo por este departamento en torno a los llamados productos milagro. Se comentaba que un total de 288 productos, correspondientes a once marcas diferentes, habían sido retirados del mercado por incumplir las normativas relativas a publicidad o las autorizaciones sanitarias pertinentes.
Según la información proporcionada, parte de las actuaciones se habían realizado sobre productos comercializados al amparo de la calificación de complementos dietéticos y otras correspondían a productos encuadrados en el apartado de medicamentos, donde las competencias las llevan los organismos estatales correspondientes.
¿Qué se ha prohibido? La nota de prensa no menciona nombres y compañías -cabe esperar que en pró ximas ocasiones se den a conocer los datos de los infractores, sirva siquiera como ejemplo de lo que sucede en nuestro país-, pero se mencionaban compañías que comercializaban productos naturales que realmente incluían extractos de glándulas animales. Algo que las normativas europeas prohíben expresamente.
En otra ocasión, una compañía hablaba de fórmulas magistrales chinas, reenvasadas en un almacén que no contaba con autorización alguna para tal actividad, ni mínimas condiciones sanitarias o higiénicas. Otros casos demostraron contaminación de tales productos naturales por metales pesados como el arsénico, es decir, capaces de producir envenenamientos a los consumidores.
No sólo eso. Unos supositorios intervenidos prometían curaciones de dolores óseos o del sistema circulatorio, pero contenían suero equino, con un demostrado riesgo de hipersensibilidad sistémica, aparte de su ilegalidad en el envasado, etiquetado, etcétera. Y había también casos en los que la maravilla prometida venía de megadosis de vitaminas, con un amplio historial de contraindicaciones, que, a pesar de todo, se anunciaban libremente en los medios de comunicación.
El Gobierno de Navarra no sólo ha actuado contra las empresas promotoras y los naturistas implicados, sino también contra los medios de comunicación que incluían espacios publicitarios laudatorios de los mismos. Desde fuentes del Departamento de Salud se comenta que precisamente esa impunidad publicitaria provoca muchos de los problemas que generan estos productos; pero los medios no se sienten responsables por la calidad de ese tipo de publicidad, que emplean -principalmente las emisoras de radio- como fuente de financiación.
Por lo que se ha podido saber en la redacción de EL ESCÉPTICO, este tipo de medidas se está llevando a cabo desde otras instituciones con competencias en temas sanitarios, lo que es sin duda encomiable. Sin embargo, aunque hemos de aplaudir estas iniciativas, tenemos que pedir que se redoblen esfuerzos para acabar con la impunidad de que disfrustan muchos de estos productos milagro y, sobre todo, que se llegue a conocer a los infractores con nombres y apellidos. La mejor manera de parar un negocio tan evidentemente fraudulento como éste es precisamente descubrir a quienes delinquen, especialmente cuando se amparan en una legislación demasiado benevolente a veces o en la impunidad de actividades comerciales que, con grandes beneficios, pueden aparecer y desaparecer como los ojos del Guadiana.

JAVIER E. ARMENTIA

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