Nada predispuestos
El trasfondo cultural de los informes de abducciones
MARTIN KOTTMEYER
La cultura es una mezcla de repetición y variación, convención
y creatividad, señal y ruido. Es siempre nueva y siempre vieja, a
medida que la humanidad revive antiguos sueños y pesadillas, y
crea u olvida otros. Parte del encanto de la historia es el
reconocimiento de que, no importa cuán nuevo parezca un
acontecimiento, en él pueden discernirse rastros del pasado.
Si el fenómeno ovni es de origen cultural, uno esperaría poder
reconocer antecedentes culturales en sus principales
características. Los auténticos extraterrestres, sin embargo,
tendrían que ser independientes de cualquier cultura y, si son
recién llegados, sus características deberían mostrar una
discontinuidad con el pasado. Los estudiosos del fenómeno de las
abducciones han hecho algunas provocativas afirmaciones en el
sentido de que tal discontinuidad existe. Implícitamente, se
trata de afirmaciones sobre la debilidad del paradigma
sociopsicológico y el poder contrario de la hipótesis
extraterrestre.
David Jacobs argumenta que la imaginería del fenómeno ovni
surgió ex nihilo en 1947. Budd Hopkins afirma que los seres
complejos, manipuladores y frágiles de los informes de
abducciones no guardan ningún parecido con los "dioses y
demonios tradicionales de la ciencia ficción". Thomas E.
Bullard hace la bastante más modesta afirmación de que el inicio
del misterio de las abducciones, el viaje interrumpido de Betty y
Barney Hill, no tenía fuentes culturales de las que derivara la
experiencia que narraron sus protagonistas. Estaban, según él,
"nada predispuestos", ya que fueron los primeros. Todos
éstos son serios desafíos para el defensor del origen cultural
del fenómeno ovni. Llevan escritas la sentencia: "Te reto a
que pruebes mi falsedad". ¿Puede demostrarse que la cultura
predispuso a la gente a tener este tipo de experiencias?
Platillos volantes en la cultura popular
La afirmación más audaz es la del historiador del fenómeno ovni
David Jacobs. Jacobs mantiene que "en 1947 no existía un
precedente para la aparición o la configuración de los objetos
en volantes" en las películas de ciencia ficción, ni en la
cultura popular en general. No se parecían a los fantásticos
cohetes o a las máquinas para viajar por el espacio de la
literatura de ciencia ficción.
[1]
Esto es sencillamente erróneo. Hay muchos precedentes de naves
espaciales con forma de disco en la cultura popular. Aparecen en
Buck Rogers, desde 1930.
[2] Aparecen en una tira
de Flash Gordon en 1934.
[3] El ilustrador de
ciencia ficción Frank R. Paul dibujaba naves en forma de platillo
en 1931 y lo siguió haciendo repetidamente.
[4] Otros
ilustradores de ciencia ficción recurrieron también a la forma
de disco mucho antes de 1947.
[5] Pero éstas son
coincidencias inevitables en un campo lleno de creatividad
artística.
La forma de platillo no era la que predominaba en las naves en la
cultura popular; era la de cohete. En este sentido más amplio,
Jacobs tiene razón cuando dice que uno esperaría una profusión
de cohetes fantasma por todo Estados Unidos si las imágenes de la
ciencia ficción fueran las determinantes de lo que la gente
imaginaba. Eso no ocurrió.
La fuente cultural de los ovnis está en un error periodístico.
El informe de Kenneth Arnold acerca de unos misteriosos objetos
supersónicos volando cerca del monte Rainier, en el estado de
Washington, causó sensación y ocupó las portadas de los
periódicos estadounidenses. Su velocidad era mucho mayor que la
de los aviones de la época y nadie había anunciado el vuelo con
anticipación. Era un puzzle intrigante.
La forma de los objetos que vio Arnold es difícil de describir en
dos palabras. No tenían forma ni de avión, ni de cohete, ni de
disco. Cuando el periodista Bill Bequette escribió el relato,
recordó cómo Arnold describía el movimiento de los objetos como
el de un plato cuando rebota sobre la superficie del agua.
Confundiendo la intención metafórica de la descripción,
Bequette etiquetó a los objetos como platillos volantes. Arnold
dijo que el término surgió por "un enorme
malentendido". El público, sin embargo, no sabía nada de
esto. No había ningún dibujo acompañando al artículo. La gente
empezó a buscar objetos parecidos a platillos volantes y eso fue
exactamente lo que encontró. Y se empezó a informar de
observaciones de objetos planos y circulares que se parecían a lo
que se decía que los platillos volantes se parecían. E igual de
importante: nadie informó de objetos parecidos al dibujo que
Arnold hizo para las Fuerzas Aéreas.
[6] Las
implicaciones de este error periodístico son enormemente
reveladoras. No sólo apunta certeramente a un origen cultural de
la totalidad del fenómeno de los platillos volantes, sino que
también plantea una paradoja de primer orden ante cualquier
intento de interpretar el fenómeno en términos extraterrestres:
¿Por qué los extraterrestres iban a rediseñar sus naves para
ajustarse al error de Bequette?
La paradoja es especialmente dañina para los informes de
abducciones. Según una recopilación de Bullard, el 82% de las
descripciones de naves se ajusta al estereotipo del platillo
volante.
[7] Eso supera por mucho al
aproximadamente un tercio de platillos y discos que aparecen en
una muestra más general de informes de ovnis.
[8]
Si la imaginación y las expectativas culturales juegan un papel
más importante en las abducciones que otras malas
interpretaciones de estímulos cotidianos, más realistas,
entonces este hecho cobra sentido. El mito de los platillos
volantes nos predispone perfectamente a incluir los platillos en
nuestras fantasías y pesadillas sobre los extraterrestres.
Marcianos de cine
Esto basta para las naves, pero ¿qué hay de las entidades? Budd
Hopkins enfatiza el hecho de que se trata de seres complejos,
manipuladores y físicamente frágiles, que se ven obligados por
necesidades de supervivencia a buscar y secuestrar terrestres.
Estos seres, en opinión de Hopkins, difieren mucho de los
alienígenas divinizados de Encuentros en la tercera fase, de los
amables y espirituales de Ultimátum a la Tierra y de los
marcianos de La guerra de los mundos, que "nos devoran y
conquistan sin razón". Él nos hace saber que nada en sus
abducidos "apunta en absoluto a los dioses o diablos
tradicionales en la ciencia ficción".
[9]
Las descripciones de Hopkins dejan algo que desear. Los
alienígenas divinizados de Encuentros en la tercera fase
destrozan la casa del pequeño Barry y aterrorizan a su madre
cuando abducen al niño. Alteran la vida y la mente de Neary. El
amable y espiritual Klaatu tiene consigo un robot que no se anda
con bromas. Su oferta de dejar una fuerza policial es
eminentemente pragmática. La comparación es superficial en
cualquier caso, ya que cualquier alienígena que coincida con
estas descripciones va a parar a los archivos del contactado.
Hopkins piensa que es instructivo que sus abducidos no sean
devorados como en La guerra de los mundos, pero ¿cómo podría un
mito devorar a una persona?
Que Hopkins no sabe de ciencia ficción resulta patente para
cualquier aficionado por el hecho de que usa la repelente
expresión sci-fi, un indicio seguro de que es ajeno al género.
[10] La guerra de los mundos es una de las obras
maestras reconocidas del género, pero es evidente que Hopkins
nunca la leyó o considera que Wells fue un abducido inconsciente.
Lejos de devorarnos "sin razón", Wells otorgó a sus
marcianos "intelectos poderosos, fríos y crueles". No
devoraban a la gente, sino que tomaban la carne y la sangre de
otras criaturas y las inyectaban en sus propios cuerpos. Sus
alienígenas "no tenían un sistema muscular
desarrollado". Los invasores también trajeron como
provisiones bípedos con frágiles esqueletos silíceos y
musculatura débil.
[11]
Hay múltiples similitudes con otros relatos de abducciones: un
inmenso par de ojos oscuros de extraordinaria intensidad, una boca
sin labios, tez grisácea, la piel reluciente como cuero mojado,
telepatía... Son también "absolutamente asexuados".
Añádase a esto que las naves alienígenas eran circulares,
emitían un zumbido peculiar y que, cuando volaban, el cielo se
iluminaba con sus luces. De hecho, los alienígenas de Wells se
parecen más a los alienígenas secuestradores de Hopkins que la
mayoría de los informes de abducción.
Los mundos moribundos son un motivo común en las películas de
invasiones extraterrestres. Eso es lo que lleva a los alienígenas
de This island Earth a secuestrar científicos terrestres por su
experiencia con la energía atómica.1 También impulsa a los
extraterrestres de The 27th day a dar a los habitantes de la
Tierra los medios para destruir la vida humana. Impulsa a los
Killers from Space (Asesinos del espacio) a operar a un hombre,
extraer información de su cerebro y convertirle en un espía
saboteador. Hace que la Devil girl from Mars (Diablesa de Marte)
secuestre a jóvenes sanos. De igual manera, impulsa a los
alienígenas de I married a monster from outer space, The
mysterians y Mars needs women a procurarse féminas como
reproductoras. Un astrónomo teoriza en Invaders from Mars que las
operaciones secretas de los extraterrestres se deben al hecho de
que Marte es un mundo agonizante. Los alienígenas de la popular
serie de televisión Los invasores también escapan de un planeta
moribundo.
[13]
Hopkins se equivoca más todavía al suponer que los marcianos de
Wells eran meros "monstruos satánicos".
[12]
Su motivación era la supervivencia. Su mundo agoniza y la Tierra
es su única salvación. Irónicamente, apenas un par de páginas
antes de malinterpretar La guerra de los mundos, Hopkins cita las
impresiones de un abducido de que los alienígenas provienen de
una sociedad de millones de años de edad que agoniza. Necesitan
sobrevivir desesperadamente. Esto coloca a los extraterrestres de
los ovnis directamente en la tradición de los alienígenas de las
películas de ciencia ficción.
El hecho es que la mayoría de los extraterrestres de las
películas tienen alguna motivación implícita para sus
actividades. Una de las pocas excepciones son los "tan
delgados, tan frágiles" alienígenas de Target Earth!, e
incluso ellos no parecen particularmente satánicos o monstruosos.
[14] Parece más sensato darle la vuelta al
alegato de Hopkins. Dice que nada en los alienígenas de las
abducciones se parece a la sci-fi. Y yo pregunto: ¿hay algo en
los alienígenas de los ovnis que no se parezca a la ciencia
ficción?
Un abducido en la película de 1954 Killers from space tiene una
extraña cicatriz y ha perdido los recuerdos del encuentro con
alienígenas que la provocó. La misteriosa inseminación de
mujeres, incluyendo vírgenes, y el posterior nacimiento de
inteligentes niños híbridos es el tema central de la película
de 1960 El pueblo de los malditos. Los implantes cerebrales
aparecen en 1953 en Invaders from Mars.
[15]
Echen un vistazo a las criaturas de la película de 1957 La
invasión de los hombres de los platillos volantes. Los invasores,
calvos, de cráneo abultado, ojos bulbosos y sin nariz, se ajustan
hasta extremos increíbles al estereotipo de alienígenas de los
ovnis dibujado por Bullard. Esto sugiere la preocupante sospecha
de que los abducidos no sólo son plagiarios, sino que además
tienen mal gusto.
[16]
Earth versus the flying saucers (1956) también se adelanta a la
tradición ovni al presentar una abducción en la que se extraen
pensamientos. Los tripulantes del platillo secuestran a un
general, hacen transparente su cráneo y chupan el conocimiento
que contiene para almacenarlo en un Banco de Memoria Infinitamente
Indexado. Aunque la frecuencia de clichés en las narraciones de
abducción puede ser achacada a factores psicológicos de la
personalidad de los abducidos, no es posible descartar que las
películas favorecen la asociación. Dentro de algunos años,
puede que suframos una epidemia de parásitos implantados,
potenciales reventadores del pecho, debido a la influencia de la
película Alien, el octavo pasajero. Un informe de este tenor
sería demasiado sospechoso, pero eventualmente algún extraño
fenómeno médico podría asociarse a este tipo de alucinaciones,
y la tradición ovni se orientaría entonces hacia nuevas
direcciones. Con igual facilidad, podría no suceder, a causa de
los vaivenes de los factores sociales.
El secuestro tipo, en un cómic de 1930
En una vena algo más esotérica, incluso la estructura de las
narraciones de abducciones tiene predecesores en la ciencia
ficción. Thomas Bullard ha descubierto un orden estructural
consistente en los hechos de los informes de abducción. Hay ocho
tipos de sucesos y están preferentemente ordenados de esta
manera: (i) captura, (ii) examen médico, (iii) conferencia, (iv)
visita a la nave, (v) viaje a otro mundo, (vi) teofanía, (vii)
regreso y (viii) secuelas. Ninguna abducción tiene todos los
sucesos, pero éstos no aparecen fuera de esta secuencia.
Generalmente, a los abducidos no se les muestra la nave antes del
examen médico o de la conferencia, y cosas semejantes. Bullard
considera que esta secuencia es a veces arbitraria desde un punto
de vista racional. La fidelidad de los informes parece indicar a
Bullard que son experiencias reales. Él esperaría que los
elementos de la historia se mezclaran entre sí si fueran
subjetivos.
[17]
¿Qué hacemos, entonces, con la tira cómica de 1930 Tiger men of
Mars, de la serie Buck Rogers en el siglo XXV? Se ajusta a la
estructura de Bullard de manera excelente. Wilma sufre (i) la
captura por una pinza gigante conectada a una nave alienígena
esférica, (ii) un examen médico mientras yace sobre una mesa en
trance electrohipnótico, (iii) mantiene una conferencia con un
subordinado y luego con un líder, (vi) experimenta una teofanía
mientras mira a la Tierra desde un punto situado fuera del planeta
y (vii) regresa. En la secuela, hay un ejemplo de lo que Bullard
llama trabajo sistemático, cuando los alienígenas abducen a
Sally, la hermana de Wilma. Hay también un final apocalíptico en
el que la luna marciana Fobos choca contra Marte.
[18]
Podemos hacernos una idea de lo convincente de la estructura de
esta narración observando que sólo una abducción en la
literatura ovni tiene un mayor número de estos elementos en el
orden correcto. Dos tienen el mismo número de elementos y los
otros 163 casos correctamente ordenados tienen cinco o menos
elementos.
[19]
Obviamente, la presencia de una estructura no prueba que el tebeo
sea objetivamente real, y se da por hecho que un tebeo olvidado
hace mucho no es una influencia muy verosímil en las abducciones
actuales. Es más verosímil que lo que compartan sea un principio
de ordenación intuitivo, adquirido subconscientemente por la
influencia de la ficción. Si renombramos los elementos de Bullard,
veremos más claramente la lógica de esto: (i) presentación del
personaje, (ii) peligro y conflicto, (iii) explicación y
revelación, (iv) buena voluntad e intento de impresionar, (v)
excitación, (vi) clímax, (vii) desenlace y (viii) epílogo.
El reconocimiento médico, al igual que el peligro, es la parte
negativa de la historia y arruinaría el final feliz si se coloca
tarde en la secuencia. Incluso en casos atípicos, el examen nunca
sucede cerca del final. Pragmáticamente, colocar la teofanía
antes del estudio médico podría infundir confianza en el
abducido y facilitar las pruebas. Sin embargo, teatralmente, este
orden sería estúpido, porque minimiza la intensidad del peligro
y arruina el final feliz y la sensación de desenlace. El terror a
lo desconocido es uno de los más primarios. Dramáticamente, no
sería prudente atenuar el factor alienígena antes del peligro
con una conversación con los extraterrestres o una visita guiada
por la nave. También es una mala estrategia situar los estímulos
de aversión después del mensaje y la información de la
conferencia, la visita y la teofanía.
El viaje a otro mundo es una forma de excitación y puede aparecer
en cualquier punto entre la captura y el clímax. La mayoría de
los casos atípicos de Bullard colocaba el viaje a otro mundo en
una posición que él no consideraba correcta. Para decirlo
simplemente, el orden correcto de Bullard es la mejor manera de
contar una historia. Como mínimo, su conclusión de que, en
cuanto al tema de la estructura, "la objetividad gana un
punto importante" es problemática.
[20]
La escena de la captura en Tiger men from Mars incluye un
increíble aparato que parece inventado por un niño: una pinza
mecánica gigante que iza a la víctima. Es una máquina
grandiosa, de cómic, apropiada para una situación de un tebeo de
Buck Rogers. Resulta chocante, por tanto, comprobar que algo
similar aparece en la abducción de Steven Kilburn en Missing
time, el segundo libro de Hopkins. Parece un artilugio
ridículamente poco práctico para una cultura tecnológicamente
superior, y aun así Hopkins lo incluye sin un solo indicio de
ironía. Uno puede entender su presencia en un tebeo de los años
30 e incluso en un borrador del guión de La guerra de los mundos.
Al menos en el último caso, alguien se debió dar cuenta de que
tendría que eliminarse del guión. Pero ¿en una abducción real?
La sugerencia de Lawson de que Kilburn podría estar reviviendo un
nacimiento asistido con fórceps tiene muchísimo más sentido.
[21]
Podría divertirme más destruyendo las hipótesis de Hopkins,
pero en realidad no merecen más atención. Es hora de dedicarnos
al último de los tres antecentes históricos.
El 'viaje interrumpido'
Thomas E. Bullard abre su masivo estudio del misterio de las
abducciones con una discusión del legendario viaje interrumpido
de Betty y Barney Hill. Fue el caso ovni más sensacional de la
época: una historieta de terror que quedó grabada en el
inconsciente de una generación. La proliferación de informes de
abducciones que siguió a su aparición no es sorprendente. Lo que
intriga a Bullard es cómo los Hill obtuvieron la idea. Él
señala que los informes con presencia de ocupantes de ovnis eran
conocidos sólo por unos pocos iniciados en 1961. Cree que los
Hill no poseían ningún conocimiento a partir del cual construir
una pesadilla de este tipo, de modo que afirma que "hay
muchas probabilidades de que los Hill realizaran su viaje
interrumpido sin ninguna predisposición". Cómo pudieron
originar la historia es un "misterio que continúa
abierto" y, mientras siga sin resolverse, "la
explicación de un origen por tradición cultural parte con
desventaja".
[22]
Parte del misterio puede resolverse leyendo cuidadosamente El
viaje interrumpido, de John G. Fuller. Existe evidencia de que
Betty Hill había leído el libro The flying saucer conspiracy, de
Donald Keyhoe, poco antes de que empezara a tener pesadillas de
abducciones. La obra de Keyhoe cita casi una docena de casos de
ocupantes de los platillos. La mayoría es rechazada de inmediato
por el propio Keyhoe. Entre ellos, se incluyen tonterías tales
como hombres del espacio con rayas de cebra, una entidad con cara
de elefante, seres de seis brazos y cuatro metros de altura,
cuentos de monstruos del espacio y fraudes de contactados. Sin
embargo, Keyhoe prácticamente respalda un informe procedente de
Pearl Harbor en el que un aviador proclama asustado: "He
llegado a verle", refiriéndose al piloto del platillo.
Nótese que el pronombre usado se refiere a él y no a ello. Sin
duda, esto habría impresionado a Betty por su parecido con la
experiencia de Barney cuando vio a los ocupantes del platillo.
[23]
Keyhoe también acepta en algún grado una serie de relatos ovni
de Venezuela en la que aparecen unos enanos peludos. Una de estas
historias proporciona un punto de partida más afín a las
pesadillas de Betty Hill. Dos campesinos ven primero una luz
brillante, como la de un coche, en una carretera cercana. Flotando
a pocos metros del suelo, hay una máquina redonda de cuya parte
inferior brota un brillante resplandor. "Cuatro
hombrecillos" salen e intentan arrastrar a Jesús Gómez
hacia el objeto. Hay una pelea, que da a la historia una
credibilidad especial a los ojos de Keyhoe. Luego, Keyhoe cita la
experiencia de Jesús Paz, que fue encontrado inconsciente
después de ser atacado por un enano peludo. A continuación,
José Parra ve seis pequeñas criaturas peludas junto a un
platillo, las cuales le paralizan con una luz brillante.
[24]
En su pesadilla, Betty Hill debe luchar por mantener la
consciencia y se encuentra rodeada por cuatro hombres de baja
estatura. Barney, inconsciente, es arrastrado por otro grupo de
hombres. Su número varia de ocho a once cuando están en mitad de
la carretera. Los Hill son llevados desde el coche a una nave
reluciente en forma de platillo. El comportamiento de los
alienígenas es muy profesional y práctico, y están vestidos en
un estilo vagamente militar. No son amenazadores de por sí. Está
muy en la línea de las especulaciones de Keyhoe respecto a que
los alienígenas estaban llevando a cabo un estudio científico
del planeta por pura "curiosidad neutral" o bien como
preludio de un desembarco masivo.
[25]
Esto nos lleva al platillo, pero no nos da mucha idea de lo que se
supone que debe pasar dentro. La curiosidad neutral se plasmaría
probablemente en algún tipo de examen o interrogatorio y es más
o menos lo que ocurre. Sin embargo, tienen lugar el terrorífico
episodio de la aguja en el ombligo y el del mapa estelar. Nada de
lo que Keyhoe dice nos predispone a este tipo de cosas.
Los invasores de Marte
Las películas proporcionan otra fuente cultural de expectativas e
imaginería. Bullard mismo hace notar que un par de filmes de los
años 50 presentan temas médicos en el entorno de una abducción
alienígena: Invaders from Mars (1953) y Killers from Space
(1954). Aunque comprende la importancia de la segunda en algunos
casos de abducción que siguieron al de los Hill, se le escapa la
importancia de Invaders from Mars.
[26] Cerca
del clímax de la película, una mujer y un niño son abducidos
por mutantes de Marte y llevados a una habitación dentro de un
platillo. La mujer es colocada sobre una mesa rectangular que se
desliza en la escena. Lucha brevemente, hasta que una luz brilla
sobre su rostro, lo que hace que se relaje y pierda el sentido.
Una aguja, enmangada en plástico transparente, se dirige hacia la
parte trasera de su cuello. En la punta, se encuentra un artilugio
que va a serle implantado.
[27]
En El viaje interrumpido, vemos a una mujer y un hombre abducidos
por alienígenas descritos como mongoloides -ya de por sí un tipo
de mutación-. En la pesadilla original, Betty compara las narices
de los alienígenas con la de Jimmy Durante. Ésta es una
descripción muy acertada de las narices de los mutantes en
Invaders from Mars. Curiosamente, Barney no vio las narices tipo
Durante de los alienígenas. Quizá por deferencia a los recuerdos
de Barney, Betty suprimió este detalle en sus sesiones de
hipnosis. Podría ocurrir también que el detalle de la nariz
grande provocara algunas burlas y su inconsciente aprovechara la
oportunidad para eliminar el molesto detalle cuando Benjamin Simon
lo liberó en las sesiones de hipnosis.
[28]
Hay algunos tests preliminares de tipo rutinario. Luego, Betty
yace en una mesa de reconocimiento. Se le colocan agujas en varias
zonas del cuerpo, incluyendo la parte posterior del cuello. En un
momento determinado, aparece una aguja muy larga, más larga que
cualquier aguja que hubiera visto antes, que es insertada en su
ombligo. Betty experimenta un dolor muy fuerte. El examinador le
cubre los ojos con una mano, frota, y el dolor cesa. El
paralelismo con la luz calmante de Invaders from Mars es claro.
Estoy en deuda con Al Lawson por llamar mi atención sobre el
hecho de que el motivo de la aguja en el ombligo debe su origen a
la imaginería aparecida durante la escena de la sala de
operaciones marciana. Poco después de empezar la operación, la
cámara toma, desde un punto de vista elevado, una panorámica del
quirófano. Al menos, esto es lo que se supone que es. La imagen
es ambigua en cuanto a escala y contenido. Se supone que debe
interpretarse como una vista de la arquitectura del interior del
platillo, cuya estructura dominante es un conducto metálico o
viga desde el techo hasta el suelo. Guarda cierta similitud de
diseño con la aguja que se clava en el cuello, porque una funda
de plástico transparente rodea su mitad superior. Sin embargo, la
ambigüedad de la imagen admite una explicación alternativa. La
viga tubular con su funda de plástico se convierte en una aguja
hipodérmica. La iluminación del suelo sugiere la curvatura de un
abdomen. El lugar donde el tubo conecta con el suelo está rodeado
por un surco redondo; es el ombligo. En el breve instante en el
que se ve la imagen, algunas personas pueden malinterpretarla y
ver en su lugar una enorme aguja hipodérmica que ha sido
insertada en el ombligo de la mujer.
Algunos han visto en el incidente de la aguja en el ombligo de
Betty un procedimiento médico que no existía en la época del
encuentro. En realidad, la referencia de los alienígenas al
procedimiento como un test de embarazo es contemporánea para la
época. La amniocentesis existe como procedimiento médico desde
finales del siglo XIX. Hace cien años, la aguja se insertaba en
el abdomen para drenar líquido amniótico cuando había demasiada
presión durante el embarazo. Sin embargo, a finales de los años
50, se convirtió en un test para el seguimiento del embarazo en
mujeres con sangre de tipo Rh negativo que pudieran presentar
problemas de incompatibilidad de grupos sanguíneos. A partir de
1966, la amniocentesis pasó a ser un procedimiento de
diagnóstico genético. La comparación de la ordalía de Betty
Hill con una laparoscopía falla en los detalles.
[29]
Un mapa estelar
No hay diálogo con los alienígenas en Invaders from Mars, y uno
no espera que la escena del mapa estelar se origine allí; pero
los sueños tienen una extraña capacidad de distorsionar y
condensar los recuerdos. Un poco antes, en la película, el niño
y la mujer se reúnen con un científico en un observatorio. Este
personaje, el doctor Kelston, tiene un gran mapa estelar en la
pared, detrás de él. Durante la reunión, el doctor señala al
mapa y habla de la distancia de Marte a la Tierra. Lo más
sorprendente de esta discusión -para el cinéfilo atento- es que,
aunque Kelston señala al mapa como si en él estuvieran
representados ambos planetas, no hay nada donde debería estar la
Tierra. Se lo está inventando.
Cualquier parecido entre el mapa estelar de Kelston y el de Betty
Hill es pura coincidencia. No lo es, sin embargo, la paradoja que
ambos comparten. El boceto de Betty tiene los dos planetas que
faltan en el de Kelston. (Marjorie Fish, irónicamente, los
considera estrellas.) Pero, cuando el alienígena pregunta a Betty
dónde está la Tierra en el mapa, ella revive la confusión del
cinéfilo. No tiene ni idea. Dicho sea de paso, los tamaños de
los planetas son comparables a los de los planetas que aparecen en
el firmamento en los créditos de la película.
Además, en el guión de Invaders from Mars, antes de la escena
del mapa estelar, Kelston enseña al niño un gran libro de
recortes con artículos de periódico sobre actividades de
platillos volantes. No aparece en la versión en vídeo de 78
minutos que yo he visto, pero existe una versión europea de 82
minutos que tiene una escena más larga en el observatorio. ¿Sabe
alguien si esta escena del libro fue filmada? Podría explicar la
presentación del libro grande en la narración de Betty.2
[30]
El parecido entre Invaders from Mars y las pesadillas de Betty
Hill es imperfecto y, obviamente, no tiene nada del rigor de una
ecuación matemática. Por su naturaleza, los sueños y las
pesadillas casi nunca son recuerdos verídicos. Incluso si Betty
Hill fue realmente abducida, sería raro que sus pesadillas fueran
una réplica fiel de su trauma. Las emociones que sintió
resurgirían, pero su contenido dramático tendría sólo un
parecido metafórico con lo sucedido. Lo más que se podría
esperar serían retazos de la imaginería característica que
ayudaran a juntar las piezas a partir de las que se originó el
sueño. Resulta bastante sorprendente que existan tantos elementos
de este tipo -las narices tipo Durante, la aguja en el ombligo, la
idea del tranquilizante óptico y el mapa estelar- para llevar a
cabo una identificación convincente.
La versión de los hechos de Barney debe probablemente mucho a la
narración de Betty, pero hay una faceta que es claramente suya:
los grandes ojos almendrados de los alienígenas. Donald Keyhoe
hace hincapié en que era "el peor rasgo" de sus feas
caras. Les daba un aire siniestro. Su fealdad impulsó a Keyhoe a
preguntarse qué pudo haber hecho que los Hill se imaginaran tales
criaturas. "Nunca fue completamente explicado".
[31]
Los ojos almendrados son extremadamente raros en las películas de
ciencia ficción. Sólo conozco un ejemplo. Aparecieron en el
alienígena de un episodio de una vieja serie de televisión The
outer limits, titulado The Bellero shield. Una persona
familiarizada con el boceto de Barney en El viaje interrumpido y
el boceto hecho en colaboración con el artista David Baker
sentirá un escalofrío de déjà vu en la columna al ver este
episodio. El parecido se ve intensificado por la ausencia de
orejas, pelo y nariz en ambos alienígenas. ¿Podría ser una
casualidad? Consideremos esto: Barney describió por primera vez
los ojos en forma de almendra durante la sesión de hipnosis del
22 de febrero de 1964. El episodio The Bellero shield fue emitido
por primera vez el 10 de febrero de 1964. Sólo doce días separan
ambos hechos. Si se admite la identificación, la existencia de
ojos almendrados en la literatura sobre abducciones tiene
orígenes culturales.
[32]
Una broma cósmica
Wilder Penfield dijo una vez: "Es mucho mejor estar
equivocado que no tener una opinión". Al formular esta
máxima, Penfield demostró ser un sabio prudente. Los errores son
mucho más fructíferos que el silencio. Nos orientan hacia la
investigación y los descubrimientos. Si Jacobs, Hopkins y Bullard
hubieran sido cautos y reservados, algunas de las sorpresas de
este artículo nunca hubieran salido a la luz. Hay aquí cosas
acerca de la naturaleza cultural del fenómeno ovni que yo nunca
hubiera sospechado. El origen de los platillos volantes a causa de
un error periodístico, sobre todo, es la mayor broma cósmica que
me he encontrado en la vida. Puede que no sea la refutación
definitiva de la hipótesis extraterrestre para la mayoría, pero
a mí me sirve. Por ello, estoy en deuda para siempre con estas
personas.
Mi opinión es que la cultura predispone a la gente a tener el
tipo de experiencias ovni que tiene en un grado que todavía hemos
de considerar. Incluso si estoy equivocado, mis argumentaciones no
habrán sido en vano.
Versión española de Adela Torres
Notas
Las películas se reseñan en castellano o inglés,
dependiendo del título por el que se conocen en nuestro país (N.
de la D.).
Cuando emitieron esta película en Gran Bretaña hace
algunos años, había una escena en la que aparecía el libro de
recortes sobre ovnis de Kelston. (N. de John Rimmer.)
REFERENCIAS
- Jacobs, David M.: "The new era of ufo
research". Pursuit. Nº 78 (1987), 50.
- Dille, Robert C. (Ed.): The collected
works of Buck Rogers in the 25th century, Chelsea House
Publishers. 1969. 159.
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