Casi dos millones de internautas en busca del extraterrestre
perdido
Sin duda alguna, uno de los grandes éxitos de la
divulgación científica a través de Internet durante 1999 ha
sido el proyecto SETI@home. Este programa que usa la Red y los
ciclos ociosos del procesador de nuestros ordenadores para buscar
señales de vida inteligente en otros mundos se ha convertido
también en en el más exitoso experimento de computación
distribuida. Después de once meses de funcionamiento, el proyecto
SETI@home había capturado el entusiasmo de la comunidad
internauta de todo el mundo. No en vano, casi 1,9 millones de
personas de 224 países se habían apuntado hasta abril a
sintonizar la radio del Cosmos a través de Internet en busca de
civilizaciones inteligentes.
Hasta finales del año pasado, se había rastreado casi la
totalidad de material grabado en el radiotelescopio de Arecibo
desde diciembre de 1998 hasta mayo de 1999 y se habían analizado
sólo las señales más prometedoras, unos 100 millones, que
poseen gran intensidad y banda estrecha. El próximo paso será
investigar estas señales candidatas en busca de pautas de
repetición, descartando las de origen natural y las
interferencias humanas. Es en esta fase donde se podrían
descubrir señales de vida extraterrestre.
No es de extrañar que SETI@home haya sido víctima de su propio
éxito. En las primeras semanas, un fallo informático hizo que
todos los participantes procesaran repetida y continuadamente un
mismo paquete de señales. Subsanado este error, otras muchas
complicaciones se han tenido que salvar, sobre todo la capacidad
de los servidores del proyecto. Aún así, el esfuerzo común de
computación realizado por todos los ordenadores del mundo se
estimaba a mediados de abril en casi 250.000 años. Gracias a la
capacidad de esta enorme red de cálculo, los responsables de
SETI@home han decidido realizar búsquedas de nuevos tipos de
señales no previstos en el diseño original. Para ello, a
comienzos de este año, se lanzó la versión 2.0 del programa
analizador.
SETI@home también se ha convertido, como no, en el punto de mira
de las conspiraciones universales. Así, muchos potenciales
usuarios no han instalado el programa por temor a que sus datos
personales fueran a parar a manos de la CIA o a que el programa se
convirtiera en un caballo de Troya disponible para las más
secretas necesidades de los gobiernos de todo el mundo.
Víctor R. Ruiz
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