Imágenes de satélites acaban con el misterio del Área 51
Ni marcianos ni una miserable nave alienígena a la que pueda recurrir Will Smith en caso de invasión alienígena. Pistas de aterrizaje, hangares, una piscina, carreteras, un campo de béisbol... Eso es lo que hay en la base del lago seco de Groom, en Nevada, conocida entre los fanáticos de los ovnis como el Área 51 o la Tierra de los Sueños. Se sabía desde hace años. Cualquiera puede comprobarlo en la web de la Federación de Científicos Americanos (www.fas.org), donde hay imágenes de satélite de la región tomadas en 1968 por el Servicio Geológico de Estados Unidos. Sin embargo, tuvieron que salir a la luz, en abril, cinco instantáneas de un satélite para que el rentable mito ufológico se desplomara ¿definitivamente?
Las imágenes, de una resolución de dos metros, fueron captadas en marzo de 1998 por un satélite ruso para Aerial Images. Esta firma participa, junto con Microsoft, Kodak, Digital Equipment, Autometric y la agencia Sovinformsputnik, en la realización de un mapa de la superficie terrestre. La sorpresa se produjo el pasado 18 de abril, cuando Aerial Images puso cinco fotos del Área 51 en su web de Internet, donde podían verse gratis, aunque la descarga tenía un precio próximo a las 1.600 pesetas por unidad.
La ruptura del secreto alrededor de la famosa instalación militar copó las portadas de los principales medios de comunicación norteamericanos y los internautas se lanzaron en masa a ver cómo es la Tierra de los Sueños. Su gozo debió de ser efímero: lo que muestran las fotos no es nada de otro mundo. Pero, aún así, el servidor que las alojaba decuplicó su tráfico habitual -llegó hasta los 8 millones de páginas vistas por jornada-, y esto, unido a la acción de un hacker, hizo prácticamente imposible, hasta pasados unos días, conectar con dicha web, extremo que los conspiranoicos de siempre atribuyeron a maniobras del Gobierno estadounidense. Ahora, quien desee puede contemplar, en la página de la Federación de Científicos Americanos, las imágenes de 1968, las de 1998 y unas de abril encargadas por la propia FAS. Estas últimas tienen mayor resolución -un metro- que las de Aerial Images, pero tampoco se ve en ellas nada espectacular.
El mito del Área 51, al que tanta rentabilidad saca la ufología comercial en Estados Unidos -y también en España-, tiene su origen en el muro de silencio que Washington levantó alrededor de la base del lago Groom desde que empezó a funcionar en 1950. La razón es obvia: en el lugar, la primera potencia del planeta ha probado sus más sofisticados aviones: desde el U-2 hasta el B-2, pasando por el SR-71 y el F117-A. El secreto llegó a tal punto que la Administración norteamericana ni siquiera reconocía la existencia de las instalaciones hasta principios de este año. Ahora, admite que existen, pero no da más detalles. "Reconocemos tener ahí un centro de operaciones, pero el trabajo es materia clasificada", reiteró Gloria Cales, portavoz de las Fuerzas Aéreas, el 18 de abril, cuando millones de personas ya habíamos visto las nuevas imágenes del secreto complejo.
LUIS ALFONSO GÁMEZ
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