Tunguska: el impacto, la hipótesis, el mito
Nadie ha podido todavía responder con autoridad a la pregunta: ¿qué fue lo que ocurrió sobre la taiga siberiana el 30 de junio de 1908?
CARLOS LÓPEZ BORGOÑÓZ
"Sólo tenemos una cosa que temer:
que el cielo se caiga sobre nuestras cabezas."
Abraracurcix, jefe galo
El verano de 1908 fue rico en bólidos. De hecho, la explosión registrada cerca del río Podkamennaya Tunguska (Siberia, Rusia) en las primeras horas de la mañana del 30 de junio no fue más que la culminación de las muchas anomalías registradas durante aquellos días. Ya desde el 23 de junio se habían observado brillantes crepúsculos -del tipo de los que se suelen ver tras las grandes erupciones volcánicas- en, al menos, diez ciudades de toda Europa, incluyendo la Rusia europea y la parte occidental de Siberia. Estos fenómenos fueron incrementándose en intensidad hasta el 30 de junio, cuando alcanzaron el máximo. Dichas anomalías estuvieron acompañadas de unas curiosas formaciones de nubes semiesféricas, con luminiscencia nocturna que permitía incluso leer diarios en plena noche, así como por intensos halos solares.
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